TRAUUNG 49
Lugar/Ort:

Fecha/Datum: / /
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Müller-Rodríguez
Schanzenbach-Gutiérrez
Hetze-Yung
Popp-Frickel
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Romanos 8: 39 - Römer 8, 39
Skopus:
Trauung 49 -Romanos 8:39
"En Jesucristo, nuestro Señor, Dios nos ha dado su amor."

Tenemos un Dios que nos ama. Este amor es el centro de
nuestra fe cristiana. Este amor no solamente nos llamó hacia
una vida como criaturas de Dios, sino nos levantó de toda la
creación y nos encargó para gobernar este mundo. Este amor
nos envió a Jesucristo para poder cumplir mejor nuestra vida
con sus muchas obligaciones. Y por este amor divino Dios
implantó el amor entre nosotros seres humanos.
Dios llama a 2 personas, a una mujer y a un varón, para
juntarles en un amor profundo y les encarga para ayudarse
mutuamente en un matrimonio hasta el fin de sus vidas.
Esta realidad es, según nuestra opinión, un milagro, fundado
en el amor de Dios a nosotros, seres humanos.
Pero esto significa también que nosotros, en este amor entre
un varón y una mujer, dependemos de este amor de Dios,
manifestado en lo que Jesucristo hizo por nosotros.
Muchas veces, nuestro amor humano es débil o fatigado hasta
que parece a terminar. Pero viviendo en la cercanía de
nuestro Señor, preguntando por su palabra, nos da la
posibilidad de renovar nuestro amor entre esposos; sí,
Jesucristo puede dar aún nueva vida a un amor muerto.
Un matrimonio, llevando su vida en el sentido de Jesús,
puede festejar su fiesta de boda todos los días nuevamente,
porque los esposos también después de muchos años se amen
como el primer día de su amor.
Nuestro Dios ha juntado a Uds. dos, esto creemos, en tal
amor matrimonial, para que se ayuden mutuamente todos los
días de la vida de ustedes.
Esto es un motivo de una alegría muy grande.
Como cristianos sabemos también que por Jesucristo hemos
recibido la posibilidad, por lo que llamamos PERDÓN, de
renovar el amor y con esto también el matrimonio de Uds.
Deseamos de todo corazón a Uds. dos que su amor sea en el
fin de la vida conyugal, por la muerte, como hoy.
"En Jesucristo, nuestro Señor, Dios ha dado su amor."