LECT.DIARIAS 1996
Lugar/Ort:

Fecha/Datum:03/03/1966
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:



Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Juan 4: 15
Skopus:
Lect.Diarias 1996 -Juan 4:15
"La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no vuelva
a tener sed, ni haya de venir aquí a sacarla."

Para convencer a la mujer de que él es el salvador del
mundo, Jesús utiliza la imagen del agua, de ese elemento
insustituible y tan precioso del que todos dependemos desde
el primer hasta el último día de nuestras vidas. Y se vale
de esta explicación para anunciarnos que no podemos vivir
verdaderamente como criaturas de Dios sin él, el salvador
del mundo, de quien dependemos también totalmente.
Jesucristo nos perdona nuestras faltas y fracasos humanos
contra Dios y contra nuestros semejantes, dándonos
constantemente nuevas fuerzas para buscar nuestro propio
camino y vivir según la voluntad del Creador, a favor de
nuestra propia salvación y del bien de toda la creación. Así
nos da testimonio de que él es la única garantía para un
mundo nuevo y un futuro mejor y más venturoso.
Vivimos tiempos inciertos y cada vez participamos más -a
sabiendas o no- en la aniquilación de la humanidad y en la
destrucción de los fundamentos de nuestra vida.
Todo esto es consecuencia de que no haber comprendido a
Jesucristo y de haber negado su obrar en favor nuestro. Sólo
podremos recuperar la esperanza en un futuro mejor
acercándonos nuevamente a nuestro salvador, única garantía
de un mundo muevo. Hagamos lo que hizo la samaritana y
pidámosle:
"Señor, dame de esa agua, para que no vuelva yo a tener sed.
"Esto es: Señor, dame también a mí, que no veo una salida de
mi situación precaria y problemática, la esperanza de un
futuro nuevo, de un futuro que solamente está asegurado por
ti, y no por alguna persona o ideología.
Nuestra vida cambiará fundamentalmente si imitamos a esta
mujer, aun cuando todavía debamos alcanzar un contacto mas
estrecho con el salvador del mundo.
Será una hora bendita para nuestra vida. Pidamos de todo
corazón a nuestro Señor que nos la conceda.