LECT.DIARIAS 1994
Lugar/Ort:

Fecha/Datum:28/08/1994
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Salmo 34: 8
Skopus:
Lect.Diarias 1994 -Salmo 34:8
"Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que
en él confía!"

Cuando hablamos comúnmente de felicidad o cuando nos
deseamos una vida feliz, pensamos normalmente en una vida
sin preocupaciones o miserias, sin tristezas ni problemas.
Pensamos en una vida en la que se cumplan todos nuestros
anhelos y deseos. Muchas religiones, filosofías y prácticas
ocultas nos ofrecen para ayudarnos en este sentido. Sí, Dios
mismo, y todo lo que nosotros llamamos "dioses" deben
ayudarnos para alcanzar esta felicidad.
Y si no llega esta vida, entonces, por lo menos, esperamos
una felicidad profunda en la vida después de la muerte.
Pero para el que en nuestro texto habla de la felicidad de
una persona, ésta no depende de "tener todo" para estar
alegre, sino de la confianza de un ser humano en su Dios,
que ha prometido a compañarle en alegría y en sufrimientos.
Este Dios quiere estar a nuestro lado en todas las
decisiones de nuestra vida, indicándonos el camino correcto.
Este nuestro Dios no es otro que el que creó el cielo y la
tierra, el que sostiene aún hoy esta creación en sus manos,
para ayudarnos cuando necesitamos de ella.
Este Dios es el que nos envió a su propio Hijo, hecho ser
humano. Jesús de Nazaret, para estar muy cerca de nosotros,
sus criaturas, y de su creación. Por Jesucristo, Dios nos
dice quién es verdaderamente el que nos acompaña, dándonos
fuerzas para poder andar nuestro camino, también en medio de
todas las dificultades.
Por eso podemos confesar: con Dios y con Jesucristo merece
ser vivida la vida en esta tierra, antes que afligirnos por
todas las resistencias posibles.
En muchas iglesias se lee este salmo cuando se comparte la
Santa Cena como consuelo y como exhortación. La invitación
del autor:
"¡Prueben, y vean que el Señor es bueno!:
tiene validez también para nosotros en nuestra situación
personal.