LECT.DIARIAS 1994
Lugar/Ort:

Fecha/Datum:27/08/1994
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Salmo 34: 4-5
Skopus:
Lect.Diarias 1994 -Salmo 34:4-5
"Recurrí al Señor, y él me contestó, y me libró de todos mis
temores. Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría
y jamás se verán defraudados."

Cada vez que reconocemos que tenemos un Dios, que nos
acompaña y nos ayuda, se produce en nuestra vida un milagro,
lo que el autor de nuestro texto expresó ya muchas veces.
Por eso puede alabar a su Dios aun en dificultades. En toda
su oscuridad puede ver la luz que da el acompañamiento de su
Señor. Donde está, su Señor se presenta, no está lejos la
ayuda para todos sus problemas. Ya no necesita soñar con el
cumplimiento de su anhelo de una vida feliz, ni tampoco ver
su situación con profunda armagura.
Como parte de su fe es comprensible que su relación con Dios
sea una relación personal, no un pensamiento general, sin
compromiso, y de una realidad potencial en una lejanía
inalcanzable. Existen muchas ideas acerca de Dios en
diferentes religiones y filosofías.
Pero el autor de nuestro salmo señala al Dios único y
verdadero del cual nos dio testimonio nuestro Señor
Jesucristo. El nos presentó a Dios como su Padre y también
nuestro. En esta oportunidad conviene rezar el Padrenuestro:
"Padre nuestro que estás en los cielos ...."
El salmista vive su comprensión de Dios como una relación
muy personal, en la que el diálogo juega un papel
importante. En ese diálogo reconoce la gran posibilidad de
decirle sus miserias y necesidades, o mejor dicho: gritarle
que es su y nuestra ayuda.
Nosotros, ¿hemos lanzado alguna vez este grito? Puede ser
que la causa de que Dios no nos haya acompañado esté en que
aún no hemos hablado con él, porque aún no le hemos gritado
nuestros problemas.
El autor de nuestro texto en cada caso quiere decirnos que
tenemos a un Dios que quiere vivir con nosotros y
acompañarnos en todas las situaciones, ayudándonos a salir
de todas nuestras dificultades. Las palabras "Los que miran
al Señor, jamás se verán defraudados"
quieren estimularnos también.