LECT.DIARIAS 1986
Lugar/Ort:

Fecha/Datum:09/03/1986
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:2 Corintios 1: 3-5
Skopus:
Lect.Diarias 1986 -2 Corintios 1:3-5
"Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pués
él es el Padre que nos tiene compasión y el Dios que siempre
nos consuela. El nos consuela en todos nuestros
sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a
los que sufren, dándoles el mismo consuelo que él nos ha
dado a nosotros. Porque así como los sufrimientos de Cristo
se desbordan sobre nosotros y nosotros sufrimos con él, así
también por medio de Cristo se desborda nuestro consuelo."

Todos nosotros vivimos de cuando en cuando en tiempos
dolorosos que son caracterizados por problemas y
dificultades y sufrimientos. El apóstol Pablo, escribiendo a
los corintios, sufrió el odio de un ambiente hostil por su
anunciar de la instalación del Reino de Dios en medio de
este mundo. No aceptó fácilmente esta enemistad con todas
las molestias, pero su Señor le acompañó con su consuelo.
Así podía superar también los padecimientos de los tiempos
más graves. Reconocer las causas verdaderas de los problemas
e indicar los caminos que salen de ellos forman parte del
consuelo que siempre está juntado con una ayuda concreta.
Por sus sufrimientos hasta ser preso en una cárcel, el
apóstol se acercó a los sufrimientos de su Señor, pero
diariamente recibió el consuelo divino. También reconoció
una realidad muy importante de la fe. Reconoció que ahora
está capacitado para comprender a sus prójimos en todas sus
dificultades y para estar cerca de ellos con consuelo
ayudador. Tenemos la impresión justificada que solamente el
cristiano que ya experimentó en sus padecimientos el
consuelo verdadero, puede comprender a los otros en sus
angustias y darles el consuelo adecuado para que salga
nuevamente en sus vidas el sol de la esperanza y de alegría.
¿Qué nos impide que aceptemos en nuestra vida el consuelo,
capacitándonos para consolar verdaderamente a otros?