Jugendbibelstunde 19
Lugar/Ort:Meroú

Fecha/Datum:06/12/1977
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Grupo ecuménico de jóvenes
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Filipenses 4: 10-20
Skopus:
Jugendbibelstunde 19 -Filipenses 4:10-20

La pregunta de la última meditación bíblica fue:
¿Nosotros, ustedes y yo, somos ya también, para otros,
ejemplos de una vida verdaderamente cristiana?
Leer:
Filipenses 4: 10-20:
"Me alegro mucho en el Señor de que ustedes ya hayan vuelto
a pensar en mí. No quiero decir que me hubieran olvidado,
sino que no tenían la oportunidad de ayudarme. No lo digo
por estar necesitado, pues he aprendido a estar contento con
lo que tengo. Sé lo que es vivir en pobreza, y sé lo que es
tener abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier
situación, ya sea estar lleno o tener hambre, tener de sobra
o no tener nada. Puedo hacerlo frente a todo, pues Cristo es
el que me da fuerzas. Sin embargo, ustedes hicieron bien en
compartir mis dificultades. Como ustedes los de Filipos
también saben, cuando comenzé a
predicar el mensaje de salvación, al irme de Macedonia,
ustedes fueron la única iglesia que me mandó ofrendas de
gratitud por la ayuda espiritual que había recibido. Pues
mientras yo estaba todavía en Tesalónica, ustedes me
mandaron ofrendas más de una vez para mis necesidades. No es
que yo pienso sólo en recibir algo; lo que quiero es que
ustedes lleguen a
tener más a su cuenta delante de Dios. Pues yo ya lo recibí
todo, y más de la cuenta. Con lo que me enviaron por medio
de Epafrodito tengo más que suficiente. Lo que me mandaron
fue como una ofrenda de incienso perfumado, un sacrificio
que Dios acepta con agrado. Mi Dios, pues, les dará a
ustedes todo lo que les falta, de acuerdo con las gloriosas
riquezas que él
tiene en Cristo Jesús. ¡Gloria a nuestro Dios y Padre para
siempre! Amén."
Dentro de la carta del apóstol Pablo a los Filipenses, estos
versículoas significan la parte de
agradecimiento del lado del apóstol por la ayuda que recibió
de los Filipenses.
Este agradecimiento comprende 3 partes:
1. 4: 4-14:
Lo que el apóstol piensa en el aspecto de donaciones de cada
forma.
2. 4: 15-18:
Lo que el apóstol Pablo piensa de la donación en dinero de
los Filipenses a favor de sí mismo.
3. 4: 19-20.
La carta de agradecimiento termina con una oración.
Ahora leamos otra vez la primera parte:
Filipenses 4: 10-14.
Ya en 2: 25 Pablo mencionó el don, el dinero, que recibió de
los Filipernses por sus propias necesidades, sabiendo que
Pablo es prisionero del Gobierno de Roma en esta Capital o
también en otra ciudad, esperando la muerte.
Pablo se alegra por la donación de los Filipenses, pero no
habla mucho de este regalo, sino menciona y alaba el
sentimiento simpático de los Filipenses y el amor y la
solidaridad con que piensan en él en sus padecimientos por
este dinero.
Sabemos por esta notica también que siempre ya han ayudado
en esta manera al apóstol, pero por problemas y dificultades
propias, esta ayuda era la primera después de algunos
tiempos sin una ayuda.
"No quiero decir que me hubieran olvidado, sino que no
tenían la oportunidad de ayudarme",
escribe el apóstol.
No hace reproches, acusaciones, tampoco exigencias o
reclamaciones por el dinero, ha aprendido a estar contento
con lo que tiene, padecer hambre y sed, sin vestidos, sin
techo sobre su cabeza:
1 Cor. 4:11-13; 2 Cor. 6:4-10; 2 Cor. 11: 23-27.
Por un poema -12-14- el apóstol describe su independencia y
su contento.
Primeramente confirma:
Sé vivir en pobreza y vivir en abundancia, vivir con hambre
o con saciarse, tener de sobra o no tener nada.
Todo esto no puede de sí mismo, sino por Jesucristo, el cual
le da fuerza.
En este sentido acepta ahora también el dinero y alaba esta
actitud de los Filipenses que no le han olvidado en sus
necesidades.
"Ustedes hicieron bien en compartir mis dificultades."
Para aclarar: 1) Normalmente el siervo de Jesucristo debe
recibir lo que necesita, de la Iglesia.
1 Cor. 9: 14 ; Gal. 6:6
2) El, Pablo, normalmente, renunció a cada ayuda: 2 Cor. 11:
7; 2 Cor 12:13.
3) El, Pablo, normalmente, trabaja con sus manos por sus
entradas: 1 Tes. 2: 9 ; 1 Cor. 4:12
4) Solamente con los Filipenses, el Apóstol hace una
excepción: Filipenses 4:15;
5) La actualidad de este problema en nuestras iglesias.