3 Monatssprüche bis 1981- 27
Lugar/Ort:Camarero/Puíggari

Fecha/Datum:22/11/1981
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 14-2-1982 -spanisch-
Aldea Protestante, 2-5-1982 -spanisch-
General Racedo, 2-5-1982 -spanisch-
Aldea Protestante, 7-11-1981 -deutsch-
Grabschental, 8-11-1981 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens.11-81 - Monatsspr. Nov. 1981
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Hebreos 12: 14 - Hebräer 12, 14
Skopus: Lo que significa PAZ en el sentido de nuestro fin.
3 Monatsspr. bis 1981 27 -Noviembre 1981-Hebreos 12:14
"Procuren estar en paz con todos, llevando una vida santa;
pues sin la santidad nadie podrá ver al Señor."

Nuestro texto sabe que la fe en Jesucristo tiene un prinipio
y un fin. Nosotros llegamos de un acontecimiento pasado e
histórico y andamos hacia un acontecimiento del futuro.
Nuestra fe empieza en la cruz de Gólgota, dónde Jesucristó
llamó:
"Es consumada mi obra de la ayuda y de la salvación a favor
de todos los hombres."
Y cada hombre, queriendo ser con seriedad un cristiano, muy
convencido que lo que Jesucristo hizo, por su vida y su
hablar, por su padecimiento, morir y resucitar, a favor de
todos nosotros y a favor de toda la humanidad, también tiene
la importancia más grande para nuestra vida personal.
Esta es la experiencia personal de cada cristiano verdadero:
Dios está a mi lado, El me ama, El restaura la relación
conmigo, la relación que yo he destruido.
El, el Senor de los cielos y de la tierra, me da a mí su
mano para hacer paz.
Y no necesito mas temerme de un Dios que tiene ira contra
mí. Donde una persona puede confesar personalmente todo
esto, empieza y se realiza en su vida la fe verdadera. Esta
persona ha tomado la mano de la ayuda de Dios y anda
consoladamente por esta su vida humana.
Hemos dicho ya en el principio que el cristiano también anda
hacia un destino, hacia un fin.
Este destino de nuestra vida es una vida humana en la
perfección y en abundancia, sin temor y sin miseria, sin
problemas, sin enfermedades, sin guerras y sin la muerte,
una vida llena y contenta, en que cada uno podrá confesar
que por Jesucristo vala la pena vivir la vida de un ser
humano. Esta vida en abundancia, en alegría y en paz, que es
el destino de nuestra vida humana, explica nuestro texto
con:
"Ver al Señor."
Pero nuestro texto quiere hablar menos del principio de
nuestra fe o de su fin, de su destino, sino mucho más de la
parte de la fe que está entre su principio y su perfección:
"Procuren estar en paz con todos, llevando una vida santa;
pues sin la santidad nadie podrá ver al Señor."
El que escribió la CARTA A LOS HEBREOS, nos pide que
nosotros en el tiempo del camino hacia nuestro destino, lo
que somos por Jesucristo, lo que hemos recibido por El,
también vivamos y presentemos.
Siendo hijos de Dios, somos pedidos, vivir también como
hijos de Dsios. Como personas, viviendo en paz con Dios,
podemos y debemos vivir en paz también con nuestros
prójimos, sí, aun más, podemos luchar por la paz, donde
gobiernan enemistad y riña y discordia. Ya hace muchos
siglos, Francisco de Assis nos enseñó a orar:
"Señor, haz de mi un instrumento de tu paz:
donde hay odio, que yo ponga el amor;
donde hay ofensa, que yo ponga el perdón;
donde hay discordia, que yo ponga la unión."
Siempre más reconocemos que la humanidad actual es sacudida
fuertemente por discordia, odio y riñas, por asesinatos y
golpes de estado, por guerras y gritos de guerras, lo que
cuesta la vida de miles de miles de personas, inculpables y
culpables.
Con el dinero, gastado por los estados para armamentos, se
podrían dar a comer a todos los hambrientos del mundo, no
existirían pobres.
¡Qué importancia! tiene la exhortación:
"Procuren estar en paz con todos."
En esta forma, Jesucristo nos hizo a nosotros, cristianos,
responsables para la paz en el mundo.
Pero, ¿cómo es posible que con tantos millones de cristianos
en este mundo, gobiernan discordia, riñas y odio entre
nosotros? ¿Cómo es posible que son preparadas y llevadas
guerras por estados y gobiernos, llamándose cristianos y por
gobernantes y políticos y militares, los cuales se
comprenden como cristianos que, empero, han olvidado el
mensaje de Navidad que dice que con el Niño en el pesebre
quiere entrar la paz en la tierra.
La Iglesia Cristiana Primitiva en el primer siglo de su
existencia ha negado cada guerra y no permitió que soldados
entrarán en la Iglesia, conociendo aún el mensaje de paz de
Navidad.
Pero, ¿cómo es posible que también hoy hay entre cristianos,
congregaciones e iglesias, existen tanta contienda, riña y
odio?
¿Nó hemos de decir que muchos hombres, llamándose
cristianos, en realidad no son, porque aun no tienen paz con
Dios, aun no han recibido el perdón de su culpa.
De estos cristianos según el nombre, claramente no se puede
esperar una formación de su vida como hombres de la paz,
tampoco una lucha como
"los que procuren la paz en el mundo".
A estos hombres nosotros podemos invitar solamente a
encontrar en verdad a Jesucristo, para que la fe en el Señor
tenga un prinipio en sus vidas. A estos hombres hemos de
exhortar que no se presenten como cristianos porque
ofenderían el nombre del Señor. También hemos de decir más
que hay aún muchos cristianos que tenían ya un encuentro con
Jesucristo, que vivían también ya el principio de la fe,
pero aun no sacan las consecuencias de esta decisión para su
vida. A éstos dice el texto de la predicación:
Uds., viviendo en paz con Dios, han recibido ahora también
la gran posibilidad de luchar por la paz entre nosotros,
hombres, y de practicar personalmente en el propio ambiente
esta paz.
¡Empiecen a actuar en este sentido para no hacer deshonra a
su Señor!
Un ejemplo para un cristiano en nuestro tiempo quien
practica esta paz y lucha por esta paz ante superiores y
gobernantes hasta el riesgo de salud y de su vida, atacado
de todos los lados, es el premio Nobel Argentino
Perez-Esquivel.
Nuestro texto de predicación:
"Procuren estar en paz con todos, llevando una vida santa,
pues sin la santidad nadie podrá ver al Señor",
no solamente habla de la paz, sino comprende esta paz como
una parte de lo que llamamos
"Santidad".
Santidad significa que el cristiano, siguiendo a Jesucristo,
escuchando su palabra, no es llamdo a hacer pocas cosas a
favor de Jesucristo, sino a preguntar toda su vida:
"¿Senor, que quieres que yo haga como tu discípulo?"
Y entonces va a hacer lo que el Señor manda, sabiendo que
recibe lo que necesita para poder actuar.
Ser los que procuran la paz significa una parte de lo que es
SANTIDAD.
Con otras palabras:
Si eres un cristiano, vives también como tal.
Jesucristo dice a cada uno de nosotros lo que él debe hacer
en su nombre. Para esto, el Señor puede utilizar los 10
mandamientos, o el Sermón del Monte u otras palabras de la
Biblia o un himno o una oración.
Solamente él que vive lo que cree, alcanza el destino de su
fe cristiana:
Una vida en perfección, sin temor y miserias, sin problemas,
sin riñas y guerras, sin enfermedad y sin muerte, una vida
en abundancia, lo que Dios creará en el fin nuevamente.