3 Monatssprüche bis 1981- 26
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:04/10/1981
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Meroú, 4-10-1981 -spanisch-
Diamante, 17-10-1981 -spanisch-
Camarero/Puíggari, 18-10-1981 -spanisch-
Grabschental, 18-10-1981 -spanisch-
General Racedo 8-11-1981 -spanisch-
Reffino, 30-1-1982 -spanisch-
Reffino, 18-10-1981 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens.10-1981 - Monatsspr. Oktober 1981
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Nehemías 8: 10 - Nehemia 8, 10
Skopus: El camino a la alegría del Señor.
3 Monatsspr. bis 1981 26 -Octubre 1981-Nehemías 8:10
"La alegría del Señor es fuerza de ustedes."

Por propia culpa, el pueblo de Israel estaba en el
cautiverio de los babilonios. El pueblo había puesto su
confianza más en fuerzas militares y en alianzas fuertes que
en Dios mismo, por eso debía padecer lo que significa vivir
bajo la ira de Dios.
Después de muchos años de padecimientos y de miserias y de
cautiverio, los miembros del pueblo han reconocido su
desobediencia contra su Señor y se cambiaron y preguntaron
nuevamente por su voluntad para cumplirla.
Claramente, Dios les no liberó enseguida del cautiverio.
Deben vivir su vida triste como prisioneros, sabiendo que su
capital Jerusalén con la casa de Dios, el templo, fueron
destruidos.
¡Como han gemido, llorado y esperado con sus salmistas:
"Cuando Dios hiciere volver la cautividad de Sion, seremos
como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de
risa, y nuestra lengua de alabanza.",
o
"De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. Señor, oye mi voz;
estén atentos tus oídos a la vez de mi súplica. Señor, si
mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Esperé yo
a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado."
Y Dios no solamente escuchó los gritos de los suyos, sino
también condescendió.
El pueblo de Israel podía regresar de su cautiverio de
Babilonia a Palestina, podía construir nuevamente la ciudad
Jerusalén.
Las murallas están listas, también el templo podía ser
utilizado para los cultos.
Pero en medio de toda la construcción nueva falta una
realidad:
la Palabra de Dios.
Hemos de pensar en los primeros 5 libros del Antiguo
Testamento. Estos 5 libros, en muchos ejemplares, fueron
quemados por la destrucción de la ciudad. Y en el archivo de
los documentos del rey babiblónico existió un ejemplar de
esta Palabra de Dios. Y el rey de Babilonia donó este
ejemplar a los Israelitas al regresar a Palestina.
Vino el gran día que el sacerdote Esra lee en el templo ante
la multitud esta Palabra de Dios con todas las promesas y
profecías y leyes.
En nuestro octavo capítulo del libro Nehemías nos es contado
como se realizó este acto que tenía la forma de un culto
como en las Iglesias Cristianas.
Esta Palabra de Dios leída fue también explicada y
anunciada.
Y ¿la reacción del pueblo?
Lloró y se entristeció que podía escuchar nuevamente después
de tantos años la Palabra de su Dios.
¿En qué estaba el motivo de esta tristeza y de estas sus
lágrimas?
Han reconocido su culpa contra su Señor. Saben que sobre su
pueblo y país no gobernó una suerte mala, padeciendo la
destrucción de su país y el cautiverio en Babilonia, sino la
ira y el juicio de Dios sobre ellos por la propia culpa, por
la desobediencia contra su Dios.
Piensan en las miserias en el país lejano de los
babiblonios, especialmente en que no podían escuchar y leer
la Palabra de Dios.
Debían vivir largos tiempos, en que Dios calló. Debían vivir
su vida sin esta regla divina.
Se confirmó esta verdad:
"No se engañen ustedes: nadie se burla de Dios. Lo que el
hombre siembra, esto también cosechará."
Debían experimentar también que es peor que Dios calla que
vivir bajo la ira y el castigo de Dios.
Pero en medio de la tristeza sobre su culpa y su fallar,
Nehemías, el caudillo ahora del pueblo, habla esta palabra a
los que se han reunido en el templo:
"No estén tristes. La alegría del Señor es fuerza de Uds."
Dice aún la otra palabra:
": Dejen de llorar. No estén tristes."
Todo esto significa y quiere decir:
No miren atrás, porque
"las cosas viejas se terminaron, y todas son nuevas."
Concretamente, el pueblo de Israel ahora puede escuchar
nuevamente la Palabra de Dios, la Palabra que les anuló a
ellos su culpa y sus errores por perdón.
Nuevamente recibió por la Palabra de Dios la posibilidad de
escuchar de la boca de Dios lo que El espera de ellos.
Ahora conocen de nuevo su voluntad.
Ahora no necesitan más andar su camino de vida sin
orientación entre bueno y malo, y entre amor y odio, sino
conocen la dirección recta.
Ahora pasa la oscuridad de la vida y entra la luz y la
claridad.
"No estén tristes, la alegría del Señor es fuerza de Uds."
Con esto Nehemías dice a su pueblo:
No miren a trás. El pasado pasó, una vez para siempre. La
culpa está perdonada. Pero miren con confianza y alegría
hacia el futuro. Acepten la presencia de su Dios y de su
Palabra, entonces entrarán paz, alegría y satisfacción en
sus vidas.
¿Esta palabra del libro de Nehemías no vale mucho también a
nosotros, hoy?
Esta palabra nos abre la mirada para que podamsos reconocer
que muchos problemas y dificultades de nuestra vida no son
una suerte mala, sino la ira o el castigo de Dios por
nuestra desobediencia, por lo que no hemos puesto únicamente
nuestra confianza en Dios, sino en otras cosas de este
mundo.
Muchas veces Dios calla y deja ir a personas, a familias, a
pueblos y a toda la humanidad en la perdición y en la
destrucción y en la aniquilación, sin llamarnos, sin hablar
con nosotros.
Después de que no se quieran escuchar la Palabra de Dios, El
calla también muchas veces. Solamente podemos esperar que
esto no nos impida gritarle nuestros problemas:
"!Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!"
Esto es el único camino para que vivamos lo que el pueblo de
Israel vivió, que Dios libere a su pueblo del cautiverio,
perdone su culpa y le dé un futuro nuevo se presente a su
pueblo por su Palabra y que esta Palabra tenga validez para
nosotros:
"No estén tristes. La alegría del Señor es fuerza de Uds."