3 Monatssprüche bis 1981- 25
Lugar/Ort:Diamante

Fecha/Datum:12/09/1981
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puíggari, 13-9-1981 -spanisch-
Grabschental, 19-9-1981 -spanisch-
Meroú, 20-9-1981 -spanisch-
Reffino, 20-9-1981 -spanisch-
Viale, 27-9-1981 -spanisch-
Aldea Protestante, 15-2-1982 -spanisch-
Aldea Protestante, 6-9-1981 -deutsch-
Castelar, 15-7-1984 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens. 9-1981 - Monatsspr. Sept.1981
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Deuteronomio 5: 20 - 5. Mose 5, 20
Skopus: Dios guarda el buen nombre de nuestro prójimo.
3 Monatsspr. bis 1981 25 -Setiembre 1981-Deuter.5:20
"No dirás falso testimonio contra tu prójimo."

Dios, creándonos, seres humanos, quería que nosotros
practiquemos nuestro trabajo diario en tranquilidad y paz,
un trabajo que el Creador nos da día por día para poder
recibir lo que nosotros necesitamos para nuestra vida.
No podemos vivir en esta tierra como indivíduos sino somos
dependientes del nacimiento nuestro hasta la muerte de otros
seres humanos, por eso, Dios ha puesto esta relación con los
otros, esta vida en una comunidad humana, bajo su
protección, dándonos reglas especiales, para formar esta
vida en una comunidad.
Partes de estas reglas son por ejemplo especialmente los
mandamientos de la segunda tabla, por los cuales Dios guarda
a mis padres, a mis prójimos, mi propiedad, a mi esposa y
marido, y también mi cuerpo, lo que tiene validez para todos
los otros seres humanos también.
Parte de esta tabla, es nuestro texto, el octavo
mandamiento".
"No dirás falso testimonio contra tu prójimo."
Cada hombre es una creación especial de Dios. Tiene
capacidades y singularidades, recibidas de Dios, las cuales
no fueron dadas a otros. Es posible que otros comprendan
estas singularidades como debilidades o fracasos o vicios,
pero en realidad son partes de la individualidad de un
hombre, de una persona, creada por Dios.
Todo esto aún es confirmado por lo que cada ser humano del
principio recibe un nombre especial.
Por este nombre un ser humano es inconfindeble con otros, Y
este ser humano inconfundible, único, con un nombre, puesto
en una comunidad de otros seres humanos inconfundibles, está
bajo la protección fuerte de su Dios.
El Creador guarda nuestra vida, propiedad y honra y esto
Dios guarda también la vida, la propiedad y la honra de cada
ser humano.
Por nuestro octavo mandamiento:
"No dirás falso testimoinio contra tu prójimo",
Dios guarda el buen nombre inconfundible de una persona, su
fama y su prestigio y su buena conducta, siendo valores que
hacen a nosotros a seres humanos verdaderos, siendo valores
que son la condición previa que una persona entre personas
puede vivir como una persona veradadera.
¿Por qué es tan importante y necesario la protección del
nombre, de la fama y de la honra de un ser humano?
Porque una persona difamada por mentira y voluntad mala,
normalmente sufre daños de su cuerpo, de su propiedad y de
su matrimonio.
¡Cuántos hombres fueron echados ya en cárceles porque
algunos han hecho mentiras y sospechas contra ellos?! Un
hombre puede ser matado por un mal hablar contra el.
Por mentiras y sospechas puede ser aniquilado corporal- y
psiquicamente un ser humano, puede ser destruido su
matrimonio y desaparecida su propiedad. Y ¿¡cuántas veces
hemos hablado ya mal contra el otro, unos contra los otros?!
Y muchas veces un hombre, saliendo de la cárcel, queriendo
empezar una nueva vida, como Jesucristo dio por perdón esta
posibilidad, tambien al que llamamos criminal, reincidió en
su vida mala, porque sus vecinos y conocidos no querían
aceptarle, sino diseminaron su mala fama a todos los otros.
Tenemos en el Nuevo Testamento unas palabras de que la
lengua, siendo una cosa muy chiquita, pueda matar a seres
humanos.
¡Cuántos problemas y dificultades y daños ya fueron causados
entre nosotros por esta lengua?!
Por eso, este octavo mandamiento tiene su legitimidad para
guardarnos de una lengua mala, especialmente de nuestra
propia.
¿Cómo dice Martín Lutero en su explicación de este octavo
mandamiento:
"Debemos temer y amar a Dios de modo que no mintamos a
nuestro prójimo, ni le traicionemos, ni le calumniemos, ni
le difamemos."
Pero enseguida dice más, dice así:
"Sino que le disculpemsos, hablemos bien de él e
interpretemos todo en el mejor sentido."
Por esta úiltima parte, Martín Lutero no solamente como el
que conoce el Antiguo Testamento o la Ley, sino como él que
encontró en su vida a Jesucristo, el cual dijo:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo",
y
"Amada a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen."
Por eso, el reformador sabe que nosotros no solamente somos
exhortados no hablar mal contra el otro, sino somos
invitados también para defender al difamado para guardarle
de las mentiras de los otros.
En la vida de Jesús tenemos tantos ejemplos como El actuó en
este sentido.
Algunos llevaron a Jesús a una mujer, hablando mal contra
ella. Y es verdad lo que dicen estos hombres. La mujer es
una mala mujer, una adúltera. Pero ellos han llevado a ella
con la opinión que ella sea muy mala, encontrario ellos sean
muy buenos. Tal hablar contra la mujer podría significar
para ella la muerte.
¿Cómo contesta, cómo reacciona Jesús?
El no aceptó la acusación contra la mujer de la boca de
ellos. El dice a ellos:
"El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en
arrojar la piedra contra ella."
Ninguno de nosotros puede mirar arrogantemente con altivez a
otros, tampoco a ellos que son caídos muy abajo, sino
primeramente hemos de pensar en nuestro propio pasado
oscuro, y despúes no tenemos tiempo más para hablar mal
sobre otros, porque necesitamos el tiempo para arreglar y
cambiar nuestra propia vida:
"No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
¿Qué significa esto?
Debemos temer y amar a Dios de modo que no mintamos a
nuestro prójimo, ni le traicionemos, ni le calumniemos, ni
le difamemos, sino que le disculpemos, hablemos bien de él e
interpretemos todo en el mejor sentido."