3 Monatssprüche bis 1981- 03
Lugar/Ort:Paraná

Fecha/Datum:19/03/1978
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puiggari, 19-3-1978 -spanisch-
Aldea Protestante, 21-2-1982 -spanisch-
Meroú, 27-2-1982 -spanisch-
Grabschental, 14-3-1982 -spanisch-
Diamante, 11-3-1978 -spanisch-
Aldea Protestante, 2-10-1977 -deutsch-
Meroú, 20-11-1977 -deutsch-
Grabschental, 2-7-1978 -deutsch-
Meroú, 27-2-1982 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens. 3-1977 - Monatsspr. März 1977
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Lucas 22: 40 - Lukas 22, 40
Skopus: La gravedad de seguir a Jesucristo.
3 Monatsspr. bis 1981 3 -Marzo 1977-Lucas 22:40 "Jesucristo
dice: Oren, para que no caigan en tentación."

En el huerto de Getsemaní, Jesucristo lucha con su Padre en
los cielos por su camino recto a favor de nosotros.
¿Puede aceptar el camino de la ayuda para los hombres y para
su salvación y para la restauración del mundo, sabiendo que
este camino le lleva en muchos padecimeintos crueles, sí,
también en la muerte como un criminal, como un rebelde, como
un difamador de Dios, en la cruz de Gólgota?
La no-aceptación de este camino significaría para el mundo y
para los hombres un fin terrible, una situación sin salidas,
problemas sin soluciones y preguntas sin contestaciónes.
Todo esto sabe el Señor, entrando en la capital de
Palestina, Jerusalén, también sabe que su Padre espera de El
que ande el camino de la ayuda y de la salvación y de la
renovación.
Sabemos que este fin con todos los padecimientos no es una
cosa fácil y cómoda. El Señor está en la tentación de elegir
otro camino. En el huerto de Getsemaní lucha con su Padre
por un responsable SI O No.
El evangelista escribe que
"su sudor era como grandes gotas de sangre que caían a
tierra."
Y en la oración, Jesús pide:
"Padre, si quieres, líbrame de tener que sufrir esta
prueba."
Nunca comprendemos verdaderamente lo que significa para El,
orando:
"Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya."
Jesús, llamando hasta hoy a personas para seguirle, quiere
que vivan como El vivió, hagan lo que El hizo, colaboren en
la restaurtación de este mundo a favor de todos los seres
humanos.
Con tal vocación, Jesús siempre espera también la aceptación
de padecimientos como El mismo los aceptó.
De la Palabra de Dios y de la historia de la Iglesia
Cristiana sabemos que vienen, cuando en cuando, tiempos de
persecuciones sangrientas sobre la cristiandad. Y de sus
propias experiencias, Jesús sabe que tampoco para sus
discípulos es cosa fácil aceptar los padecimientos por la
fe, sí, sin la ayuda de Dios, es imposible ser un cristiano
obediente.
El problema especial y grave en las persecuciones
sangrientas de los cristianos está en lo que que no son
acusados directamente, padeciendo en cárceles, por su fe,
sino por ser profanadores de costumbres religiosas.
ateístas, rebeldes contra el César, revolucionarios,
violadores de las leyes estatales o traicionadores de la
patria o por ser personas inmorales.
Lo mismo se realiza hoy en las persecuciones de los
cristianos como en muchos países de nuestro continente.
El cristiano, por eso, no solamente ha de padecer mucho por
su fe, sino debe superar también tantas dudas sobre la
rectitud de su actuar.
Ser un mártir de Jesucristo significa padecimientos por los
enemigos de la fe, dejando en soledad por sus amigos y por
otros cristianos.
En cada caso hemos de saber que un cristiano, viviendo como
Jesucristo vivió, colaborando en la instalación del reino de
Dios en medio de esta tierra, parte de un mundo mejor y
nuevo, siempre vive bajo sospechas, acusaciones y
persecuciones por los poderosos de este mundo.
Con el domingo de hoy, Domingo de los Ramos, empieza el
tiempo especial de Pasión de nuestro Señor Jesucristo, con
todos los hechos y palabras conocidas, padeciendo bajo
sospechas, acusaciones y condenación por los poderosos.
Conocemos la inscripción de la cruz de Gólgota:
"Este Jesús de Nazaret es el Rey de los judíos."
Con esta acusación de ser un rebelde, un revolucionario
contra el César de Roma y contra el rey Herodes, Jesús es
condenado a la muerte por crucifixión. Está en la cruz entre
el terrorista del lado derecho y el del lado izquierdo.
El que lucha por un mundo mejor, es sospechado políticamente
por los poderosos del mundo y al fin matado.
Tenemos el grito en nuestros oídos:
"¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!"
Todas estas dificultades deben vivir también los suyos, los
que verdaderamente practican su fe en Jesucristo.
¡Cuántas personas están en las cárceles en todas las partes
del mundo, condenadas por delitos y crímenes y rebeldía
etcta., pero en realidad son mártires de Jesucristo!
Conociendo de su propia vida estos problemas, Jesús, del
principio, da el consejo a los suyos que pidan de su Padre
en los cielos la terminación, el fin, de estos tiempos
oscuros de padecimientos por causa de su fe con su práctica,
pero siempre en conformidad con la voluntad del Señor,
quiere decir, listo para ir más adelante este camino difícil
hasta una muerte cruel.
Este nuestro Señor nos promete en tal situación su ayuda y
las fuerzas necesarias.
En todo esto piensa Jesús, diciendo:
"Oren, para que no caigan en tentación."
El Señor, supone, diciendo esto, que existe esta muy
peligrosa tentación que un cristiano renuncia a su
obediencia, apartándose del camino de los padecimientos que
anda un camino sin tantos problemas.
Es muy fácil guardar nuestra tranquilidad, honrados también
en el futuro por los poderosos del mundo, como persona,
comunidad o iglesia.
Tampoco queremos perder por nuestra fe bienes y dinero, y en
ninguna manera padecer corporal- y mentalmente o morir en
una cámara de torturas, por eso existe esta tentación muy
grande para callar donde hemos de hablar, para cerrar los
ojos donde padecen tantos hombres, mentir donde debemos
testificar la verdad.
Porque Jesucristo sabía todo esto y padeció esta verdad en
su propia vida, experimientando lo que significa ir el
camino de la obediencia, por eso su palabra para nosotros:
"Oren, para que no caigan en tentación",
con el deseo que terminen rápidamente todos los
padecimientos o con la súplica por las fuerzas necesarias
para estar firmes. En este sentido, Jesús adjuntó al
Padrenuestro la súplica;
"No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal."
También para nosotros, esta parte del Padrenuestro es muy
importante pero tampoco olvidemos la otra palabra de Jesús:
"No se haga mi voluntad, sino la de mi Padre en los cielos,"
y para poder hacer esto, el nos da las fuerzas necesarias.
Solamente la fe en Jesucristo y la práctica en la vida
diaria, instalando el reino de Dios en medio de este mundo e
imitando su vida, sin preocupación por las persecuciones
posibles, da hoy esperanza a tantos millones de hombres
desilusionados sin esperanza y Jesucristo perfecciona su
obra de la Santa Cena por nosotros:
"Oren, para que no caigan en tentación de renunciar a esta
tarea."