3 BEERDIGUNG 114
Lugar/Ort:Georg Stürtz

Fecha/Datum: / /
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Bast
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Apocalipsis 19: 9
Skopus:
3 Beerdigung 114 -Apocalipsis 19:9
"Y díjeme el ángel: Escribe: Bienaventurados los que son
llamados a la cena de las bodas de Cordero."

En presencia de este hermano nuestro, de este nuestro
difunto, hablar de felicidad y de alegría, parece imposible.
¿Cómo es posible que un hombre pueda alegrarse, sabiendo que
este hombre querido murió?
También sabemos que cada cementerio, cada sepulcro, cada
difunto quiere acordarnos que nuestra vida tiene un fin.
Vendrá el tiempo que nosotros deberemos morir también, como
nuestro hermano difunto.
¿Sabiendo esto, se puede hablar de felicidad, de
bienaventuranza y de bendición?
En verdad, se puede pensar que sea imposible a meditar la
muerte cruel y la felicidad alegre como una unidad, como una
verdad.
Sabemos que la muerte es el sueldo para nuestra
desobediencia contra Dios. La causa de nuestra muerte es
nuestra culpa.
Ninguno de nosotros puede decir: Yo no soy una persona
desobediente; yo soy una persona que cumple siempre la
voluntad de Dios.
Ninguno puede hablar esto. Todos nosotros somos pecadores.
Pero, a pesar de esta verdad, podemos oír la palabra de
Dsios:
¡BIENAVENTURADOS VOSOTROS!
Esta palabra tiene también validez, para el difunto, para
nosotros, para ti y para mí.
Con felicidad y bienaventuranza nosotros pensamos
normalmente en salud del cuerpo, en una familia buena, en
dinero y en hacienda, en nuestra vida. Pero nuestro texto
piensa en otras cosas que son más importantes que estas
enumeradas.
Hay aún otra felicidad terrenal.
Nuestro texto dice que estos hombres tienen felicidad que
"son llamados a la cena de las bodas de Cordero."
Por estos llamados, Jesucristo murió.
Estos llamados, nosotros somos, tú y el difunto y yo, como
creyentes, como cristianos. Pero ahora es importante que tú
crees personalmente que Jesucristo murió por nuestro
difunto, por ti y por mí.
Jesucristo murió en la cruz de Golgota por nosotros.
El que cree que Jesucristo es su Salvador, es una persona
feliz, como dice la palabra de Dios.
En esto no es importante que una persona sea rica o pobre,
está enferma o tiene salud, está viviendo o muerta.
¿Podemos estar feliz en la vida y en la muerte?
¿Cuándo?
Cuando hemos oído la palabra de Dios:
"No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres
tú."
Nosotros no somos dioses, por eso no sabemos que nuestro
querido hermano es una persona feliz ante Dios.
Solamente podemos desear que esta palabra tiene validez
también para él:
"Bienaventurados son los que son llamados a la cena de las
bodas de Cordero."
Pero ahora hay aún la pregunta:
También tu eres un bienaventurado?
¿Dios dice también a ti:
Tu eres feliz porque tu crees en Jesucristo que murió por tu
malicia, por tu desobediencia contra mí?
El que cree esto, no necesita estar triste, no necesita
llorar y lamentarse como los paganos que no tienen
esperanza. El que cree, puede esperar que habrá un VOLVER A
VER en la Santa Cena eterna ante el trono de Dios, ante
Dios, alabándole porque nos ha amado a nosotros.
Esta nuestra vida pasará, pero esperamos la vida en
eternidad, una vida de alegría y de felicidad.
"Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas
de Cordero."