2 Monatssprüche 1975/76- 06
Lugar/Ort:Camarero/Puiggari

Fecha/Datum:26/07/1975
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 27-7-1975 -spanisch-
Reffino, 17-8-1975 -spanisch-
Meroú, 31-8-1975 -spanisch-
Aldea Protestante, 5-10-1976 -spanisch-
General Racedo, 22-2-1976 -spanisch-
Grabschental, 9-5-1976 -spanisch-
Merou, 15-6-75-deutsch-Krankeng. Wolf
Camarero/Puiggari, 22-6-1975 -deutsch-
Aldea Protestante, 6-7- 1975 -deutsch-
Grabschental, 13-7-1975 -deutsch-
Reffino, 27-7-1975 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens. 6-1975 - Monatsspr. Juni 1975
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Salmo 13: 6 - Psalm 13, 6
Skopus: Un ejemplo como Dios ayuda.
2 Monatsspr. 1975/76 6 -Junio 1975-Salmo 13:6
"Mi corazón se alegrará, porque Dios me ha ayudado
gustosamente."

Se podría pensarse que el autor de este texto habría vivido
en un tiempo de estado de ánimo, bajo el lema:
"¡Siempre alegre, siempre alegre",
sabiendo, empero, en este caso, que no sirviría nada esta
palabra, porque vivimos hoy en situaciones graves sin
alegría, no reconociendo luz y esperanza.
Tenemos temor por el futuro cercano y lejano.
Felizmente no es así. Este Salmo 13 escribió el rey David.
De el sabemos que debía superar tiempos muy graves,
perseguido muchos años por el rey Saúl con la intención de
matarle.
Como rey del pueblo insignificante de Israel, David fue
amenazado por las tribus enemigos alrededor y dentro de
Palestina. También la relación con Dios se interrumpió por
transgresión del quinto mandamiento:
"No matará"
y del sexto:
"No cometerás adulterio."
¿No es un hombre condenado, excluido de la comunidad de los
justos y píos? No debía vivir ya pronto, que su propio hijo
Absalón empezó una revolución sangrienta contre el?
En verdad, David vive bajo circunstancias muy oscuras, como
hombre, como miembro del pueblo de Dios, sin ver luz y sin
tener esperanza.
Escribe así en otros versículos de su Salmo:
"¿Hasta cuándo, Dios? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta
cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo será
enaltecido mi enemigo sobre mí? Alumbra mis ojos, para que
no duerma de muerte; para que no diga mi enemigo: Lo vencí.
Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara."
El rey David vivió bajo situaciones en los aspectos
personales, religiosos y políticos, semejante a nuestras,
siempre con la pregunta:
¿A dónde va el camino?
O
¿Dónde terminará todo?
Pero al fin, David confiesa, de repente y sin preparación:
"Mi corazón se alegrará, porque Dios me ha ayudado siempre
gustosamente."
¿Cómo es posible que sus dudas no terminen en desesperación,
que su temor se pase y entre en su corazón confianza en el
amor y en la ayuda de Dios, que la contestación de Dios
sobre sus transgresiones de los mandamientos quinto y sexto
no signifique juicio terrible y condenación, sino perdón de
esta culpa y renovación de la relación personal con el?
La contestación exacta no conocemos, tampoco sabemos una
explicación.
Pero esto creemos que por un actuar directo de Dios en la
vida del rey David se realizó un milagro, juntado siempre
con su palabra, dicha, anunciada y predicada y practicada en
la vida diaria.
Tal milagro, sí, puede realizarse contra el sentido común.
Por la predicación de la Palabra de Dios, del lado del
profeta NATÁN, anunciando que Dios, el Creador y el Señor
del mundo y cabeza de su pueblo, es un Dios bondadoso,
también David ha escuchado:
Dios me da a mí su misericordia. No estoy solo con mi culpa
y con mis problemas. Dios me ayudó, me ayuda y me ayudará.
Esta palabra del amor de Dios a su pueblo le dio la alegría
muy grande en conocimiento de la ayuda cercana para el y sus
miserias, por eso David puede cantar:
"Mi corazón se alegrará, porque Dios me ha ayudado
gustosamente."
Siendo verdad eso, también hoy podemos escuchar esta palabra
de la ayuda y de la misericordia. Se realizará también entre
nosotros lo mismo como en la vida del rey David, el milagro
de un cambio de oscuridad hacia la luz, reconociendo la mano
de ayuda de Dios.
Aún más - por lo que el amor o la bondad de Dios, se hizo
hombre en Jesucristo, el milagro, para nosotros, es más
cerca que para David - este milagro que podemos confesar:
"Mi corazón se alegrará, porque Dios me ha ayudado
gustosamente."
Realizándose este milagro en nuestra vida, pasarán temor,
desesperación, y tiempos sin esperanza y entrará confianza
en la bondad del Creador y habitarán en nuestro corazón amor
y misericordia.
Podemos saber que lo que hemos hecho contra Dios y contra
nuestros prójimos sea perdonado y no pueda acusarnos más.
Experimentamos que Dios mismo soluciona todos los problemas
de nuestra vida personal y familiar. Reconocemos que toda la
historia de la humanidad, también la de nuestro país, está
en las manos de nuestro Dios.
Como Creador, El nos dará a nosotros, un futuro mejor y
feliz sin miserias, con preguntas contestadas y problemas
soluciandos.
Ningún poder del mundo puede impedir el progreso de su obra
de la ayuda para y por la salvación del mundo. Creyendo hoy
lo que el rey David experimentó como un milagro de la
Palabra de Dios, hace miles de años, viviremos también en un
futuro pronto como realidad, entonces cantaremos
perfectamente con David y con todas las otras voces:
"Mi corazón se alegra, porque Dios me ha ayudado
gustosamente."