2 BEERDIGUNG 47a
Lugar/Ort:Fr.Schulz geb.Eurich-Haus

Fecha/Datum: / /
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Herm. Jacobi
Gomer
Herr Wernli
Gelroth
David Heinze
Fr. Espona
Fr. Binder
Fr. Wolf
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Lucas 7: 13
Skopus:
2 Beerdigung 47a -Lucas 17:3
"Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo:
No llores."

Nosotros, cristianos, sabemos que nuestro Padre en los
cielos tiene sus manos del amor sosbre sus hijos en la vida
y en la muerte.
En la vida y en la muerte somos sus hijos, por eso, no
necesitamos entristecernos por la realidad de la muerte de
una persona conocida y querida.
Dios también es el Dios de los muertos. Claramente, la
muerte, entrando en una familia, siempre es la causa de
tristeza, de dificultades o de problemas, como también se
realizó en la historia de nuestro texto, en que una viuda
perdió a su único hijo por la muerte.
Jesucristo conoce los problemas que la muerte causa en
familias.
En nuestro texto leemos así:
"Y cuando el Señor la vió, se compadeció de ella y le dijo:
No llores."
El Señor podía decir
"No llores!"
porque tiene ya la ayuda necesaria para la viuda.
Y también hoy El dice a cada uno de la familia de nuestra
hermana difunta:
"No llores!"
Y diciendo esto, El da ya la ayuda que puede terminar toda
nuestra tristeza y todas las preocupaciones.
Jesucristo conoce también la vida de nuestra difunta en
todos sus problemas y en todas las alegrías, tal vez mejor
que todos nosotros.
El tiene en sus manos todas las posibilidades de la ayuda,
también para nuestra difunta y para nosotros, familiares.
El sabía lo que podía ayudar a la viuda en nuestro texto y
dio a ella esta ayuda.
Nosotros, cristianos, sabemos, ninguna persona está sola en
y con sus problemas, El que ayuda, siempre está al lado
nuestro.
Por eso, nosotros ponemos a nuestra difunta en sus manos de
amor y suplicamos misericordia. Y también a nosotros,
Jesucristo ayudará siempre.
"Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo:
No llores."