2 Außergewöhnliche Gottesd.- 50/51
Lugar/Ort:Aldea Protstante

Fecha/Datum:07/03/1971
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Constr.Templo-Inaugarción- Kirchbau-Einw,
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Juan 10: 9 - Johannes 10, 9
Skopus: La puerta de este templo es la puerta de Dios.
2 Außergew. Gottesd. 50/51 -Kirchbau-Juan 10:9
"Jesucristo dice: Yo soy la puerta, el que entre por mí,
será salvado."

Con esta palabra de nuestro Señor hemos abierto, hace
algunos minutos, la puerta de nuestra casa nueva de Dios.
Actuando en esta forma, afirmamos que en el último motivo no
se trata de un abrir de la puerta de un templo. Por este
hecho simbólico se trata de otra realidad de la vida humana.
Nosotros hemos de entrar por la puerta abierta de
Jesucristo, hemos de abrirnos por su realidad, dándonos la
dirección verdadera y ánimo y alegría para nuestra vida con
todos sus problemas, preguntas, dificultades y miserias, las
cuales quieren dañarnos.
De esta realidad, de este Jesucristo, dándonos sus manos de
ayuda, se podría hablar en los tiempos venideros en esta
nueva iglesia. El texto nos dice que este nuestro Señor
puede salvarnos de un fracaso de nuestra vida. Jesucristo
puede terminar todas nuestras miseriasa y resolver todos
nustros problemas.
Y ¡qué miserias, problemas y situaciones sin salidas existen
muchas veces en nuestra vida personal, matrimonial y
familiar!, sin preguntar por los del mundo, de la Argentina
y de Latinamérica!
El tiempo de hoy es caracterizado directamente por no-saber
de las contestaciones de las preguntas grandes y pequeños de
nuestra época moderna.
¿En qué está la causa que nosotros, siendo cristianos,
viviendo bajo preocupaciones graves y profundas, no
aceptamos la posibilidad de la ayuda, ofreciéndonos
Jesucristo?
"El dice: Yo soy la puerta, el que entre por mí, será
salvado."
Tal vez, esta no-aceptación de la ayudo dándonos Jesucristo,
tiene su causa en lo que aún no sabemos nada de la fuerza
que Jesucristo tiene.
También esta iglesia nueva quiere servirnos para poder
conocer mejor que hasta hoy, a nuestro Señor, el cual
quisiera ayudarnos.
Tal vez, nosotros no tenemos más confianza en Jesucristo, no
creyendo que puede ayudarnos. Tal vez, en nuestro corazón y
nuestra cabeza, tenemos a un Cristo que en esta manera no
existe, o un entendimiento de la fe cristiana que no
corresponde a la fe cristiana verdadera. Por ejemplo:
Jesucristo no solamente es el Señor de nuestra alma, sino
también de nuestro cuerpo, de nuestras capacidades y
propiedades. Jesucristo no solamente quiere prepararnos a un
morir tranquilo y consolado, sino también para esta vida
terrenal, para superar todas las dificultades de ésta, para
poder formar nuestra vida según suya.
Esta casa nueva de Dios podría posibilitar que nuestra fe
cristiana, pervertida por tradiciones falsas y nuestros
propios pensamientos, serían corregidos según la Palabra de
Dios.
Esto sabemos que Jesucristo espera directamente que pueda
realizar para todos nosotros su ayuda en todas nuestras
preguntas, problemas, dificultades y miserias, por un
encuentro personal con nosotros, tal vez también en este
templo.
El nos ayudará, también en el caso que ningún otro y nada
otro podrá ayudarnos.