1 Monatssprüche bis 1974- 20
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:04/08/1974
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 10-8-1974 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 11-8-1974 -spanisch-
Grabschental, 11-8-1974 -spanisch-
Reffino, 25-8-1974 -spanisch-
Meroú, 25-8-1974 -spanisch-
General Racedo, 16-11-1975 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 30-6-1974 -deutsch-
General Racedo, 11-8-1974 -deutsch-
Aldea Protestante, 20-10-1974 -deutsch-
Meroú, 20-10-1974 -deutsch-
Grabschental, 17-8-1975 -deutsch-
Reffino, 20-6-1976 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Sent.Mens. 7-74 - Monatspr. Juli 1974
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Salmo 119: 33 - Psalm 119, 3
Skopus: Dios enseña por Jesucristo.
1 Monatsspr. bis 1974 20 -Julio 1974-Salmo 119:33
"Enséñame, oh Jehová, el camino de tu palabra, y lo guardará
hasta el fin."

El salmo 119, con sus 176 versículos, es un himno a favor de
la palabra de Dios, la cual ha consolado ya al salmista en
muchas situaciones difíciles de su vida, pero conoce esta
palabra también como ley, mandamiento y amonestación,
llevándole en inquietudes para que cumpla lo que Dios espera
y manda.
Dr. Martín Lutero, por eso, entendió la palabra de Dios como
LEY y como EVANGELIO. Como el reformador, tampoco el
salmista acepta una separación de estos ambos
entendimientos.
Para el, la misma palabra una vez significa consolación y
ayuda, y otra vez, empero, mandamiento y ley. Para el, la
palabra de Dios, consolando y ayudándonos también es la que
nos obliga a colaborar con Jesucristo a favor del reino de
Dios.
Y esta palabra, obligando y mandándonos, también nos ayuda
en situaciones sin salidas y nos consuela en padecimientos y
tristeza.
Esta palabra de Dios en sus formas diferentes nos da fuerza
y ánimo para poder superar todas las dificultades de la vida
humana, causadas por nosotros mismos, por nuestros prójimos
y por la época actual.
El salmista por su himno expresa su alegría sobre el milagro
que Dios habla, buscando el contacto con nosotros, sus
criaturas, para acompañarnos, para indicarnos la dirección
recta de nuestro camino de vida.
Este himno puede animarnos, con el salmista, alabar a Dios
como expresión también de nuestras experiencias con la
palabra de Dios en sus formas diferentes.
Yo doy algunas expresiones sobre la palabra de Dios de este
salmo voluminoso:
"Mejor me es la palabra de tu boca que millares de oro y
plata."
O
"Si tu palabra no hubiese sido mi delicia, ya en mi
aflicción hubiera perecido."
O
"¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu
palabra."
también
"Afligido estoy en gran manera, vivifícame, o Dios, conforme
a tu palabra."
Y
"Me has hecho más sabio que mis enemigos con tu palabra,
porque siempre está conmigo."
Y al fin
"Conozco, oh Dios, que tus juicios son justos y que conforme
a tu fidelidad me afligiste."
Estas pocas confesiones de nuestro salmo 119 indican que el
que las ha hablado o cantado, conocía la palabra de Dios y
lo practicó en su vida diaria.
El salmista, invitándonos a cantar también este himno,
espera que nosotros conocemos también la palabra de Dios y
que tenemos nuestras experiencias con ella.
Somos miembros de la Iglesia Evangélica. Como una iglesia de
la Reforma, ella es conocida como una iglesia de la palabra
de Dios, teniendo en su centro ésta, y según ésta cada uno
forma su vida.
Una pregunta:
¿También aún hoy se puede hablar en esta manera de nuestra
iglesia o de nosotros, cristianos evangélicos?
¿Leemos día por día, nuestra biblia?
¿Arreglamos nuestra vida según la palabra de nuestro Señor
Jesucristo?
O ¿pensamos que basta participar una vez por mes, y menos,
en el culto?
Se puede recibir hoy la impresión que muchos grupos dentro
de la Iglesia Católica Romana y otros grupos no-cristianos
conocen mejor y estudian más la palabra de Dios que
nosotros, protestantes o evangélicos.
Y estos otros grupos también forman su vida según la palabra
y según la vida de Jesucristo.
Queriendo confesar y cantar con el salmista este himno,
necesitamos un nuevo interés a un nuevo contacto con la
palabra de Dios, la cual nos consuela y nos manda.
Nuevamente nosotros, iglesias evangélicas, hemos de
cambiarnos, en iglesias de la palabra de Dios.
Sabemos también que una tarea del pueblo de Dios existe en
este regreso permanente hacia esta palabra, porque vivimos
siempre en el peligro para poner nuestra confianza en
nuestros hechos y palabras, más que en los de Dios.
De esta realidad también sabía el autor de nuestro texto,
por eso oraba, parte de nuestro himno:
"Enséñame, o Dios, el camino de tu palabra, y lo guardará
hasta el fin."
Esta oración quiere ser igualmente nuestra para que Dios nos
dé, por Jesucristo, un nuevo encuentro con su palabra:
Dame, danos, oh Dios, este nuevo encuentro, este nuevo
entendimiento de tu palabra.
No solamente nosotros, cristianos, necesitamos este
encuentro nuevo, sino toda la humanidad, porque esta palabra
nos da la ayuda para superar las dificultades de este cambio
de épocas con situaciones sin salidas, para poder preparar
un futuro mejor y feliz, para contestar tantas muchas
preguntas existenciales, que son áun hoy sin contestaciones.
Muchas experiencias en este sentido han hecho ya hoy grupos
de no-cristianos y no-creyentes. Y estos grupos se desean,
por el interés de la salvación, la renovación de la
cristiandad por un encuentro nuevo con la palabra de su
Señor Jesucristo.
Oremos con el salmista que la cristiandad se renueve por la
palabra de Dios. Oremos como cristianos por la aceptación de
la palabra de Dios en nuestra vida como evangélio y ley,
como consolación y ayuda y como obligación.
Escuchemos esta palabra donde se puede escucharla y lo
leamos donde existe una posibilidad.
Nos esforzemos por un entendimiento mejor de ésta, tal vez
juntamente con otros y por un actuar adecuado.
Oremos como el salmista:
"Enséñame, oh Dios, el camino de tu palabra, y lo guardaré
hasta el fin",
para que al fin, con el salmista, cantemos este himno de la
palabra de Dios.