1 Außergewöhnliche Gottesd.- 01
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:11/03/1974
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Schulfest
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Marcos 10: 14 - Markus 10, 14
Skopus: Jesus gibt unseren Kindern eine große Hoffnung.
1 Außergewöhnl.Gottesd. 1 -Schulfest-Marcos 10:14
A) "Jesucristo dice: Dejen que los niños vengan a mí."

Madres con sus hijos están en las calles de la ciudad de
Nazaret.
¿Qué quieren hacer?
¿Ir a una fiesta?
¿Por qué se alegran?
Quieren ir a Jesús que está dentro de los muros de esta
población.
Las madres pensaban:
También nuestros hijos, grandes y chicos, deben conocer al
Señor, necesitando la ayuda de este Jesús para poder
prepararse para la vida de un mayor.
Nosotros, alumnos de Aldea Protestante, necesitamos
igualamenmte esta ayuda, esta bendición del Señor.
Por esta bendición las madres le piden a El:
Señor, felicidad y alegría están en tus manos, también para
nuestros niños, también para nuestros alumnos. Danos tus
manos de bendición y de ayuda para ellos, para qué ellos
puedan crecer en el sentido de la creación por Dios, para
que puedan cumplir como mayores, más tarde, sus tareas de
seres humanos verdaderos, alegres. felices y libres.
Pronto estas mujeres, las madres de los niños, han hallado a
Jesús, el cual momentáneamente con varones, despidiéndoles.
Ahora, Jesús está solo con sus discípulos. Alegremente las
madres con sus niños van a El, pero los discípulos quieren
impedirlo, diciendo a ellas:
¿Qué quieren ustedes? ¿Llevar a los niños al Maestro?
Es absurdo, porque no entienden y no comprenden nada de lo
que dice y hace el Hijo de Dios. Anden ustedes con ellos a
casa.
El Señor, empero, escuchando esto, no acepta el actuar de
sus discípulos. El llama a ellas con sus hijos:
Vengan a mí, soy también el ayudador de los niños, dándoles
una preparación verdadera para una vida feliz en esta
tierra. Y a los discípulos dice esta palabra:
"Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque
de los tales es el reino de Dios."
¡Qué cosa maravillosa!
Los niños corren feliz y alegremente al Señor. Ya en este
primer encuentro con El no se temen. Tomándolos en sus
brazos, habla con ellos.
Los niños sienten que El les ama, sin, tal vez, entender el
sentido de sus palabras. Después, poniendo las manos sobre
ellos, Jesucristo los bendecía, dándolos la promesa de su
ayuda para hoy y para siempre.
Esta ayuda necesitan todos los hombres para poder ser
hombres felices y alegres. Los niños deben estar en las
manos de Jesucristo.
El ama a todos los ninos, de Aldea Protestante, de nuestra
patria y del mundo, El ama también a todos nosotros.

B) "Jesucristo dice: Dejen que los niños vengan a mí, y no
se lo impidan, porque de los tales es el reino de Dios."

Nosotros, alumnos, padres y maestros, de esta escuela nos
hemos reunido juntamente ante Dios, para llevar estos
nuestros alumnos a Jesús, como han hecho según nuestro texto
las madres. Quisiéramos recibir tambaién su ayuda para ellos
que nos son confiados, para que ellos puedan cumplir más
tarde como mayores su tarea de la vida, como personas
alegres y felices.
Haciendo esto, padres y maestros, somos personas obedientes
a nuestro Señor y Salvador.
Jesucristo dice en nuestro texto:
"Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan."
Nuestros niños son el futuro de nuestro país, de nuestro
continente y de este mundo, por eso, nosotros, educadores,
tenemos una responsabilidad muy grande.
En esta responsabilidad para estos niños tenemos la
posibilidad para participar en la formación de un mundo
nuevo y mejor, del mundo futuro.
Lo que he dicho está en conformidad con lo que Jesús hizo,
El identificó a los niños con el REINO de Dios.
"Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque
de los tales es el reino de Dios."
¿Cómo se puede entender esto?
Desde el tiempo de Jesús, en que El por su vida cambió este
mundo, instala su reino en esta tierra. Señales
características del reino de Dios son que cada ser humano
puede vivir su vida en libertad y en alegría y sin miserias.
Son realidades que Dios nos dio en la creación, pero son
fracasadas por nuestra culpa.
Por la instalación del reino de Dios, estas realidades serán
restauradas. La realización del reino de Dios es preparada,
ya algunas partes son cumplidas, pero la realización
perfecta será en el futuro. Nosotros, cristianos, esperamos
un futuro mejor y feliz.
Por Jesucristo, el niño es un ejemplo, una parábola para el
reino de Dios.
En el niño ya podemos reconocer al mayor, como ya hoy es
reconocible el nuevo mundo en medio del viejo.
Pero aún los maestros y padres y otros responsables deben
hacer mucho para que el niño alcance la edad de mayor, como
también de nosotros, cristianos, se espera mucho para la
realización del reino de Dsios en medio de nosotros.
En otro sentido aún, los educadores de los niños tienen una
responsabilidad grande. El niño es la garantía de un futuro
mejor. Lo que nosotros no podíamos hacer, hemos de poner en
las manos de la generación siguiente, siempre con la
esperanza que ella construirá un mundo feliz, una patria
mejor, sin hambre o miserias o temor, sin opresión o
explotación, en que cada hombre sin excepciones y sin
privilegios especiales, vivirá su vida, en el sentido de la
creación de Dios.
¡Qué responsabilidad está en las manos de los padres y de
los maestros, los cuales educan estos alumnos que son la
garantía del futuro, de un mundo mejor y feliz, del reino de
Dios.
¿Podemos cumplir esta nuestra responsabilidad por propias
fuerzas? Yo dudo en este aspecto. Sería mejor, no solamente
llevar a nuestros alumnos a Jesús, sino como educadores ir
también a El.
El quiere ayudarnos en el aspecto de la educación de estos
niños como en los problemas de nuestra vida personal.
En esta manera la palabra de Jesús tiene validez para
nuestros hijos y alumnos como para nosotros, educadores.
"Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque
de los tales es el reino de Dios."

C) "Jesus Christus spricht: Lasset die Kindlein zu mir
kommen und wehret ihnen nicht, denn solcher ist das Reich
Gottes."

Wir haben uns hier besonders als Kinder, Eltern und Lehrer
dieser Schule gemeinsam vor dem Angesicht Gottes versammelt,
um diese uns anvertrauten Kinder zu Jesus zu bringen, wie
die Mütter in unserem Text. Wir möchten seine Hilfe für
unsere Kinder in Anspruch nehmen, damit sie solche Menschen
werden, die ihre Lebensaufgabe inmitten dieser Welt,
inmitten unseres Vaterlandes, als fröhliche und glückliche
Menschen erfüllen können.
Indem wir das tun, als Eltern und als Lehrer, sind wir
unserem Herrn und Heiland gehorsame Menschen, ganz gleich
welcher Kirche wir angehören. Wie sagt Jesus Christus in
unserem Text:
"Lasset die Kindleion zu mir kommen und wehret ihnen nicht!"
Unsere Kinder sind die, die einmal die Zukunft unseres
Landes, unseres Kontinentes und unserer Welt gestalten
werden, darum haben wir als Eltern und als Lehrer eine
ungeheure Verantwortung.
Wie die Welt der Zukunft aussehen wird, die die Kinder von
heute einmal gestalten werden, liegt zum großen Teil in
unserer, der Erzieher Hände.
Das Gesagte liegt auf der gleichen Linie mit dem, was Jesus
sagt, wenn er die Kinder mit dem Reich Gottes vergleicht.
"Lasset die Kindlein zu mir kommen und wehret ihnen nicht,
denn solcher ist das Reich Gottes."
Seitdem Jesus Christus diese Welt durch sein Leben prägte,
ist er dabei, mit denen, die zu ihm gehören, seine
Herrschaft, sein Reich, das Reich Gottes inmitten dieser
Welt aufzurichten.
Das Reich Gottes ist dadurch geprägt, daß jeder Mensch in
Freiheit und Freude und ohne Not ein wahres menschliches
Leben führen kann, so wie Gott es sich von Anfang an gedacht
hat und was durch unsere Schuld gescheitert war.
Die Verwirklichung dieser Herrschaft Gottes wird vorbereitet
und ist zum Teil schon im Gange, nur die letzte Erfüllung
steht noch aus.
Durch Jesus Christus wird das Kind zu einem Gleichnis für
das Reich Gottes. Im Kind ist schon der erwachsene Mensch
erkennbar, wie schon heute hier und da mitten unter uns das
zukünftige Reich Gottes erkennbar ist. Aber noch muß durch
die Eltern und durch die Lehrer und andere verantwortliche
Menschen viel getan werden, damit das Kind sein
verantwortliches Erwachsenenalter erreicht, wie auch von uns
Christen noch viel getan werden muß, damit das Reich Gottes
mitten munter uns Wirklichkeit wird.
Noch in einem anderen Sinne liegt auf den Erziehern der
Kinder eine große Verantwortung. Das Kind ist die Garantie
einer besseren Zukunft. Was wir nicht schaffen konnten,
müssen wir einmal in die Hände der jetzigen Kinder legen, in
der Hoffnung, daß sie es fertig bringen, eine bessere Welt
zu schaffen, ein besseres Vaterland, ohne Hunger und Elend
und ohne Furcht und ohne Ausbeutung und Unterdrückung, in
der jeder Mensch ohne Ausnahme und ohne besondere
Privilegien sein
Leben, das ihm Gott gegeben hat, ausleben kann. Welch eine
Verantwortung liegt in den Händen der Eltern und der Lehrer,
wenn wir wissen, daß in ihren Händen die Kinder sind, die
die Garantie der Zukunft sein sollen, die Garantie für eine
bessere und glücklichere Welt, für das Reich Gottes.
Können wir diese Verantwortung aus eigener Kraft als Eltern
und Lehrer wahrnehmen? Ich hätte Angst davor.
Besser wäre es, wenn wir als die Verantwortlichen für unsere
Jugend nicht nur sie, die Kinder, zu Jesus bringen, sondern
selbst zu ihm hingehen würden, um auch uns für unsere
Aufgabe und für unser ganz persönliches Leben helfen zu
lassen.
So gilt, wenn wir es recht verstanden haben, auch uns
Erwachsenen, das, was Jesus Christus im Blick auf die Kinder
gesprochen hat.