-6-Kirchenj. bis Ewigkeitssonntag 45
Lugar/Ort:Diamante

Fecha/Datum:17/11/1979
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Paraná, 18-11-1979 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 24-11-1979 -spanisch-
Grabschental, 23-11-1980 -spanisch-
Diamante, 26-11-1967 -spanisch-
Paraná, 5-5-1968 -spanisch-
Camarero, 8-2-1970 -spanisch-
Reffino, 25-11-1979 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Penúltimo Dom. - Vorletzter Sonnt.im Kirchenj.
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Mateo 25: 31-46 - Matthäus 25, 31-46
Skopus: La llave del Reino de Dios.
-6- Kirchenj. bis Ewigkeitssonntag 45 -Mateo 25:31-46
"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los
santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de
gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y
apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las
ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y
los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de
su derecha: venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque
tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis
de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y
me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y
vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o
sediento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y
te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y
vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os
digo que en cuanto la hicisteis a uno de estos mis hermanos
más pequeñoos, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a
los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego
eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve
hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me
cubristeis;. enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor,
¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo,
enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les
responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo
hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo
hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la
vida eterna."


Este texto de la predicación del domingo de hoy es
caracterizado por una seriedad profunda. Nos explica que
desde el venir de Jesucristo, nosotros, hombres, somos
preguntados responsablemente por lo que se realizó y realiza
en nuestra vida.
Nuestro hacer y no hacer y nuestro hablar hemos de
justificar ante este Jesucristo, el cual nos tiene
firmemente en sus manos, siendo totalmente dependiente de
El.
Todo esto es muy enojoso para nosotros, hombres de hoy. ¿Por
qué?
En el tiempo en que vivimos, queremos destruir y anular todo
lo que nos compromete. Nosotros mismos nos hemos puesto como
meta y sentido de todas las cosas. No preguntamos nada por
costumbres y tradiciones, tampoco por el estado con sus
leyes y arreglos, tal vez sí, teniendo provechos por nuestra
obediencia, viviendo bajo el régimen de un gobierno cruel y
rigoroso. Tampoco preguntamos nada por las reglas de la
convivencia humana. La moralidad es para nosotros un libro
con siete sellos. Rompemos leyes naturales viejas, hallando
nuevas que deben servirnos. También los 10 mandamientos para
nosotros son dudosos, para nosotros, súbditos o gobernantes.
Pero siendo enojosos e incomodos y desagradables o no, para
nosotros esto es verdad y realidad que el que tiene contacto
con Jesucristo y su palabra, debe oír que ninguno de
nosotros puede huir de su autoridad, ninguno puede destruir
la relación con El.
El que nos creó con todas las otras criaturas prometió
sostenernos, de que Martín Lutero confiesa por la
explicación del primer artículo:
"Creo que Dios me ha creado a mí juntamente con los de más
seres y aún los sostiene."
Especialmente este Creador nos envió en medio de este
nuestro mundo al hombre Jesús de Nazaret, para poder
reconocer como debe actuar una persona.
Jesús de Nazaret es el verdadero hombre. Como El vivió y
actuó, debía y debe vivir y actuar cada hombre.
La vida de Jesucristo es idéntica con la vida de un hombre,
según la creación por Dios.
Aún el gobernador Pontio Pilato dijo de Jesús de Nazaret,
tal vez contra su propia intención:
"¡Aquí está el hombre!"
Ante este Jesús de Nazaret, el cual es el verdadero hombre,
deberemos justificarnos.
En nuestro hablar y actuar estamos bajo su autoridad sin
poder huir.
Puede ser que vengan tiempos en que son destruidas
autoridades y son anulados compromisos viejos y tampoco se
acepten moralidades, pero entonces los cristianos somos
llamados a elaborar con otros de nuevo la vida humana.
En este sentido pueden ayudarnos muchas decisiones del
Consejo Mundial de las Iglesias o de las Conferencias de la
Iglesia Católica Romana, como la Conferencia de los obispos
de América latina en Pueblo en Mexíco.
Todo esto, claramente, no está en conformidad con los
conceptos de la fe de los tiempos pasados que está
caracterizada únicamente por piedad y alma, sin influencia
en la vida diaria.
Estos conceptos nuevos son para muchos, especialmente para
viejos, muy chocantes.
Viviendo en un tiempo de cambios, hemos de saber que en cada
caso una autoridad no podemos destruir, la de Jesús de
Nazaret.
De El somos dependiente, en la vida y en la muerte, también
aun contra nuestra voluntad.
Ante esta autoridad, ante este hombre verdadero, hemos de
justificarnos nuestra vida total en hacer y no hacer, en
palabras y actos.
De El depende nuestro futuro:
un fin terrible o una vida feliz. De este juicio sobre
nosotros, según nuestra vida, dice el texto:
"Cuando el Hijo del Hombre venga como Rey, se sentará en su
trono. La gente de todas las naciones se reunirá delante de
él, y él los separará unos de otros como el pastor separa
las ovejas de las cabras."
Del último grupo, el grupo con un fin terrible, leemos así:
"Aparténse de mí, ustedes que están bajo maldición; váyanse
al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus
ángeles."
Y el otro grupo con un futuro feliz leemos:
"Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre;
reciban el reino que está preparado para ustedes desde que
Dios hizo el mundo."
Ahora es muy importante que sabemos ¿según qué meta o
criterio Jesucristo juzga nuestra vida?
Ciertamente pensamos que sea decidida una fe fuerte o
nuestra piedad o nuestra colaboración en congregación e
iglesia y nuestra confesión a favor de la fe.
Por nuestro texto nos es dicho que aun hay otra meta:
"Jesucristo dice: Tuve hambre y ustedes no me dieron de
comer; tuve sed y no me dieron de beber; anduve como
forastero, y no me dieren alojamiento. Me faltó ropa y
ustedes no me dieron, estuve enfermo, y en la cárcel, y mo
me vinieron a visitar."
Pero ¿cómo podemos dar a comer o a beber o alejamiento o
ropas a Jesucristo y visitarle, sabiendo que no está más
entre nosotros?
El texto nos da la contestación:
"En verdad les dijo que cualquier cosa que no hicieron por
una de estas personas mencionadas, por humilde que sea,
tampoco por mi lo hicieron."
Jesucristo nos encuentra hoy por personas que son
hambrientas, con sed, sin ropas o casas, enfermas y
encarceladas y en otros problemas más. Estas personas son
para nosotros las representantes de Jesucristo. El mismo, el
Señor de todos los señores, andando sobre esta tierra,
padeció lo que significa pobreza, enemistad, enfermedad y
ser encarcelado y, padeciendo todo esto, sintió miseria en
todas sus formas como sus propios problemas y cosas y busca
hombres que le ayudan en la susperación de todas las
inquietudes y necesidades de seres humanos.
No solamente nosotros debemos vivir como seres humanos, sino
todos los otros también.
¿Experimentará Jesús en su búsqueda de colaboradores lo
mismo como un filósofo griego, el cual andaba con una
lámpara, en un día claro, por las calles de una ciudad?
Preguntado por su hacer, el contestó:
"Yo busco a seres humanos verdaderos, pero aún no he hallado
ninguno."
¿Qué experiencias hará Jesúcristo, buscando personas en las
congregaciones e iglesias cristianas para ser sus
colaboradores en la superación de todos los problemas y
miserias de los hombres?
¿Los cristianos le reconocerán en la forma de una persona
que necesita ayuda?
¿Nosotros le reconoceremos?
Nuestro texto sabe que una parte de los seres humanos, sí,
una parte de los cristianos, no aceptam su llamado, por eso.
no alcanzan el destino de su vida humana, no preguntando por
lo que se llaman cristianos y practican una piedad profunda.
Pasaron a Jesucristo, el cual se acercó a ellos, en la forma
de un pobre, de un encarcelado, de una persona que vive en
otros problemas, angustias u miserias y nosotros no le han
reconocido.
Diciéndonos hoy todo esto, Jesucristo tiene aun esperanza
que nosotros no somos tales hombres que tendrán un fin
terrible, sino tales de las cuales El dice:
"Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre;
reciban el reino que está preparado para ustedes desde que
Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de
comer, tuve sed y me dieron de beber, anduve como forastero,
y me dieron alejamiento, Me faltó ropa, y ustedes me la
dieron; estuve enfermo, y me visitaron a verme."
Y única ayuda para nuestro país con su pasado cercano y su
presencia, son estos hombres, somos nosotros, aceptando el
llamado de Jesucristo.