-6-Kirchenj. bis Ewigkeitssonntag 18
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:01/11/1979
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Culto Ecuménico en el Cementerio
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Isaías
Skopus: La luz de vida supera las tinieblas de la muerte
-6- Kirchenj. bis Ewigkeitssonntag 18 -Isaías
"El que camina a oscuras, sin luz para alumbrarse, que
confía en el nombre de Yavé, y que se apoye en su Dios."

El profeta Isaías, diciendo esta palabra de las tinieblas
sobre nosotros, piensa en nuestra vida humana con todas sus
dificultades y problemas. Pero lo más grave en nuestra vida
personal y familiar es la muerte, entrando sin anunciarse
siempre.
La muerte ya es una realidad triste, sí, terrible,
dejándonos ir nuestro camino sin la persona querida. El
profeta Isaías, diciendo estas palabras:
"El que camina a oscuras, sin luz para alumbrarse",
sabe también que cada morir no es una mala suerte o una
fatalidad sobre nosotros, tampoco nuestra propia muerte,
sino un hacer, un actuar en nuestra vida del lado de Dios.
El Señor nos testifica por la muerte que está presentándonos
su cuenta por lo que no hemos vivido según su palabra, según
su voluntad. Cada uno de nosotros recibe de Dios la cuenta
de su vida desobediente. Y todos nosotros hemos de pagar
esta cuenta por nuestra muerte.
Las tinieblas de nuestra vida, las que son juntadas con la
muerte, son las tinieblas de nuestro mal actuar contra Dios
y contra otros seres humanos.
Esto es la realidad de todos nosotros. Pero también somos
cristianos, por eso, la realidad de las tinieblas, la
realidad de la muerte, no es la última realidad de nuestra
vida.
Aun en la situación de la muerte, causada por nuestra culpa,
nosotros, cristioanos, tenemos esperanza y consolación.
Dios, nuestro Creador, nos prometió su ayuda, solamente El
se desea que aceptamos gustosamente esta su ayuda.
El profetas Isaías dice:
"El que camina a oscuras, sin luz para alumbrase, que confíe
en el nombre de Yavé, y que se apoye en su Dios."
Esperar en el nombre del Señor, confiar en Dios, significa
aceptar lo que Jesucristo hizo por nosotros por su padecer y
morir. El que puede confesar con un himno:
"Justicia y sangre del Señor,
tal es mi alivio de honor,
que ante Dios he de llevar,
cuando en su Reino puede entrar",
reconoce también que la muerte no solamente significa
tinieblas sino igualmente alegría, testificación de una
nueva vida, preparada aun para nosotros malos.
Todos los difuntos en este u otro cementerio, como
cristianos, se han acercado ya a esta vida eterna y alegría
duradera, por eso, como parientes o amigos no necesitamos
entristecernos.
La cruz de Gólgota, el crucificado, cambia nuestra tristeza
en alegría, nuestro temor en confianza, las tinieblas de la
muerte en la luz clara de la vida verdadera:
"El que camina a oscuras, sin luz para alumbrarse, que
confíe en el nombre de Yavé, y que se apoye en su Dios."