-5-Kirchenj. bis 14.S.n.Trinitatis 42
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:07/09/1969
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 20-9-1969
Camarerp/Puiggari, 21-9-1969
Reffino, 21-3-1971 -
Meroú, 27-3-1971
Año Eclesiástico/Kirchenjahr: 13 Domingo después de Trinitatis
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:1 Juan 4: 7-16
Skopus: En Jesucristo conocemos el amor de Dios a nosotros
-5-Kirchenj. bis 14.S.n.Trinitatis 42 -1 Juan 4:7-16
"Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El
que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En
esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que
Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos
por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a
su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si
Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos
a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a
otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que
permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de
su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el
Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel
que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en
él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor
que Dios tiene para con nosotros."

En una traducción moderna, el último versículo de nuestro
texto, leemos así:
"Hemos conocido el amor de Dios y que El tiene para con
nosotros en Jesucristo, y confiamos en el."
¿Nosotros confiamos también en el?
¿Conocemos el amor de Dios?
¿Esto se realizó ya en nuestra vida?
La contestación de estas preguntas debe dar personalmente
cada uno de nosotros, y palabras no bastan como
contestación.
Ahora queremos comprender nuestro texto:
En el no hay ningún punto de interrogación, sino promesas
muy importantes.
Lo que dice una sentencia:
"Uno dice con buena intención de todos",
no podía explicarse por una historia eclesiástica de hace 2
mil años.
Ante este UNO y su ayuda para el mundo se anulan todas las
diferencias y contraposiciones de los hombres.
Para EL, ningín alfabeta en India es demasiado
insignificante, ningún presidente de un banco en América
damasiado mundado y ningún político en África demasiado
nacionalista y ningún marxista es para EL es demasiado
ateísta.
No hay ninguna persona, a la cual EL, Jesucristo, no acepta.
El no olvida o desahucia a ninguno.
Esta realidad alegre Jesucristo nos garantiza, por tiempo y
por eternidad.
Muchas cosas se han cambiado en los siglos de la historia
humana, especialmente el desarrollo de los últimos años es
fundamental. Y como consecuencia se realizarán en los
próximos años cambios enormes.
Muchas cosas, teniendo hoy validez, mañana pasarán. Pero una
realidad es y será en eternidad:
EL AMOR DE DIOS A SU MUNDO.
En Jesucristo, su Hijo, Dios ha presentado su amor. En El,
Dios ayuda a todos y les quiere la salvación.
Nos pregunto ahora:
¿Dónde y cómo hemos recibido el amor de Dios?
Ahora, afirmo:
Jesucristo vino en este mundo por nosotros también, su vida
y su muerte son el fundamento de nuestra vida.
¿Qué reconocen los otros de esta verdad?
El hacer de Dios en Jesús de Nazaret, causa una reacción
entre los hombres, un sí o un no.
Los que aceptan el amor de Dios reconocen en El el
mandamiento:
"Amar también a sus prójimos",
una posibilidad que Dios dio.
Versículo 11 leemos así:
"Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros
amarnos unos a otros."
Hace los días de la Iglesia Primitiva, los cristianos sabían
de este mandamiento. Se han practicado más o menos este
amor, también los hospitales, aseguros, asilos, escuelos,
tienen sus raíces en el amor de Dios y de los cristianos a
los otros.
Lo mismo vale de las intenciones de hoy que cada uno de los
hombres recibe o tiene su dignidad y su valor, sin preguntar
por su raza o profesión o religión o riqueza y pobreza.
Lamentablemente, nosotros cristianos, no podemos ser
contentos, porque no hemos hecho todo lo que es necesario y
posible.
La última Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias
Cristianas en Uppsala/ Suecia en el año pasado, ha
presentado y revelado la miseria de la humanidad en muchas
partes del mundo.
Dos tercios de la población del mundo viven bajo condiciones
inhumanoas, sin trabajo, sin sueldo adecuado, sin habitación
buena y sin clase. Terribles son las noticias sobre hambre
en el mundo.
Anualmente mueren, más o menos, 40 millones de seres humanos
por hambre. ¿Sabemos lo que significa esto?
Pero hay, especialmente entre cristianos, la posibilidad de
la ayuda, por dinero, medicamentos y técnica y ciencia, de
superar hambre y enfermedad.
Esta realidad no queremos oír gustosamente. Hemos de decir
ya que normalmente no queremos saber nada de las miserias y
dificultades y problemas de nuestros prójimos, nuestro YO
nos es más importante.
Pero Jesucristo quiere librarnos de nuestro egoísmo, también
de nuestro egoísmo pío y quiere darnos la posibilidad de un
amor fraternal y profundo para todos los eres humanos.
"Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El
que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor."