-5-Kirchenj. bis 14.S.n.Trinitatis 24a
Lugar/Ort:Meroú -Jugendfest

Fecha/Datum:26/10/1975
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Aldea Protestante, 2-11-1975 -spanisch-
Diamante, 8-11-1975 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 9-11-1975 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 24-1-1982 -spanisch-
Reffino, 6-2-1977 -spanisch-
Grl. Ramírez, 17-7-1980 -span.-curs.cateq.
Aldea Protestante, 4-8-1968 -deutsch-
Meroú, 24-8-1968 -deutsch-
Camarero/Puiggari, 24-8-1975 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:6 Dom.d.Trinitatis - 6. Sonnt.nach Trinitatis
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Hechos 8: 26-40 - Apostelgesch.8,26-40
Skopus: Jesucristo ayuda por sus servidoras
-5- Kirchenj. bis 14.S.n.Trinitatis -24a -Hechos 8: 26-40
"Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y vé
hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a
Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y
sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina
de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesores, y
había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su
carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a
Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le
oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo
que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñara?
Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje
de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte
fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo
transquila. Así no abrió su boca. En su humillación no se le
hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque
fue quitada de la tierra su vida.
Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me
digas: ¿de quién dice el profeta esto; de si mismo, o de
algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando
desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y
yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el
eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y
respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe
y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el
Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio
maás, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en
Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las
ciudades, hasta que llegó a Cesarea."

Nuestro texto es caracterizado por las palabras
"¡Levántate y vete!"
habladas al apóstol Felipe. Lo que se realizó en la historia
de nuestro texto se realiza siempre y siempre de nuevo,
también hoy, en medio de nosotros. Personas que son de
Jesucristo, son sacadas de repente de su cansancio y de su
pereza, y empiezan a trabajar a favor de Jesucristo y su
reino y su iglesia, lo que antes no querían.
No necesita siempre un ángel, como en nuestro texto, sino el
Señor utiliza muchos otros caminos para darnos sus
ordenes y las tareas necesarias.
Hay la posibilidad que más tarde no sabemos cómo y porqué
hemos empezado a trabajar a favaor de Jesucristo.
"¡Levántate y vete!"
o
"!Levántate y trabaja!"
o
"¡Levántate y ayuda a una persona en problemas y miserias!"
Como un milagro divino nos parece que la cristiandad
reconozca su responsabilidad a favor de la humanidad y del
mundo, empezando a ayudar a los que viven en miserias y con
hambre y que son torturados por los poderosos.
Tampoco nosotros, como cristianos serios, aceptando a
Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, podemos negar esta
nuestra tarea. No vivimos solamente para nosotros y para
nuestras familias, sino también para todos los seres
humanos.
Realizando nuestra responsabilidad para los próximos años,
pasarán cansancio y pereza y comodidad y tranquilidad dentro
de nuestras iglesias y congregaciones. Dónde personas viven
bajo la Palabra de Dios y aceptan a Jesucristo, Señor y
Salvador, son cumplidos también sus mandos.
Felipe obedece en seguida. Va a la ruta que lleva de
Jerusalén a Gaza. Leemos así:
"¡Levántate y vete al sur, por el camino que baja de
Jerusalén a Gaza! Este es el camino que pasa por el
desierto."
Ciertamente se preguntó como nosotros siempre nos
preguntamos en tales situaciones, en qué somos llamados del
Señor por un servicio:
¿Por qué yo debo hacer esto? ¿Por qué no el otro? ¿Por qué
yo debo dar a comer a personas que tienen hambre?, los otros
son más ricos y tienen más.
¿Vale la pena para sacrificar tiempo y dinero por hombres
que tienen culpa propias ?cómo muchas vece pemsamos:
"¿Por qué ir por este camino que pasa por el desierto?"
¿Se pueden trabajar por Jesucristo también en un desierto?
Pero pronto, Felipe sabe que su Señor le necesita
especialmente en este camino, en este desierto.
Viene un hombre, von muchos poderes y con muchos servidores,
amigos y soldados. Es el tesorero de Candace, reina de
Etiopía, un negro.
Candace gobernaba sobre un país que es hoy SUDÁN en África.
Este tesorero era un hombre rico, pero con sus riquezas y
con sus poderes no feliz en su religión pagana, por eso, se
interesaba por la fe del pueblo de Israel. Participó de las
fiestas en el templo de Jerusálen. Sin la prohibición del
lado del pueblo Israel, ciertamente ya hace muchos tiempos
sería un miembro convertido del pueblo de Dios, pero así es
solamente simpatizante.
También podemos pensarnos que escuchó ya de Jesus de
Nazaret. Como simpatizante había comprado en Jerusalén el
libro del profeta Isaías. Y en el momento del encuentro con
Felipe, lee en este librito con voz alta.
Enseguida Felipe sabe por qué debía ir por este camino. En
el nombre del Señor debía realizarse este contacto entre
Felipe y el tesorero. Cada servicio y cada trabajo y cada
sacrificio debe posibilitar a una persona el encuentro con
Jesucristo. ¿Qué posibilidades tiene la cristiandad de hoy
por una ayuda a los hombres hambrientos en América latina,
en África y en Asia, anunciar e imitar a Jesucristo,
ayudador y salvador de los hombres, y posibilitar un
encuentro personal con EL.
Nuestro vecino o amigo o conocido ciertamente preguntaría
más por Jesucristo, cuando experimentaríamos más la ayuda en
el nombre del Señor.
El que niega la ayuda a un necesitado, difama a su Señor.
Ahora Felipe pregunta al tesorero:
"¿Entiendes lo que está leyendo?
o
El tesorero de Etiopía necesita la ayuda por otros para
poder comprender la Palabra de Dios, también nosotros
necesitamos la explicación de la Palabra de Dios por otros.
Esto tiene validez no solamente para los miembros sino
también para el pastor.
Por eso es muy importante que nosotros, cristianos,
participamos, siempre y siempre, de los cultos y reuniones
donde es explicada la Palabra de Dios..
También importante es que hacemos lo que Felipe hizo con el
tesorero, esforzarse por el entendimiento común de la
Palabra de Dios.
Todos los hombres, que son cristianos, que creen en
Jesucristo, que son miembros de la Iglesia Cristiana, viven
exclusivamente de la Palabra de Dios, en que Jesucristo
viene a nosotros, y todos nosotros somos llamados obrar por
un mejor entendimiento común de ésta.
Hemos de explicarlo también a nuestros hijos,
testificandoles lo que hemos recibido ya por las Sagradas
Escrituras.
Según la palabra del profeta Isaías, leída por el tesorero
de Etiopía,
"El fue llevado a la muerte como oveja; y así como el
cordero queda mudo delante de los que lo tranquilan, así el
tampoco abrió la boca. Fue humillado, y no se le hizo
justicia; y de sus descendientes, ¿quién podrá hablar?
Porque su vida fue quitada de la tierra."
Felipe le explica el mensaje alegre que Dios nos envió a
este Jesucristo, crucificado, pero por la Resurrección,
viviendo, a favor de nuestra ayuda.
En la persona de Jesucristo, viene personalmente a nosotros
el amor de Dios.
En este diálogo, en esta explicación o predicación, el
tesorero negro es convencido que, por el Señor, también el
recibió una nueva alegría de la vida, la liberación de
angustia y temor. El sabe de un futuro mejor.
Pide por ser aceptado como cristiano, por ser miembro de la
Iglesia Cristiana:
"Aquí hay agua; ¿no podría yo ser bautizado?"
En esto está también la pregunta:
¿Miembro del pueblo Israel no podía ser, pero ahora me
acepta la Iglesia Cristiana, el nuevo pueblo de Dios?
El tesorero de Etiopía no solamente quisiera ser un
simpatizante de la fe cristiana, sino un miembro con todas
las facultades, un discípulo verdadero de Jesucristo, como
los otros también.
En esta situación, Felipe testifica que lo viejo pasó y lo
más importante sea:
Aceptar al Señor como la ayuda personal. Solo el que actúa
en este sentido, es miembro de su iglesia.
El funcionario alto puede ser aceptado y fue aceptado por el
bautismo como miembro.
¿Podemos aceptar nosotros también a Jesucristo, única ayuda
de Dios para nuestra vida y como única esperanza?
Solamente en caso afirmativo puede desarrollarse lo que
hemos recibido por nuestro bautismo.
Hemos dicho ya en el principio de esta predicación que Dios
nos necesita en muchas maneras y formas, hoy especialmente
que ayudamos a necesidados para que ellos vivan un encuentro
peronal con Jesucristo.
Para un cristiano obediente no hay una alegría mayor que la
que hombres por nosotros pueden seguir con el Señor su
camino contento y gozoso. Nuestro texto dice así:
"El funcionario siguió su camino contento."
¿Se dirán esto también hombres a quienes nosotros hemos
ayudado?
Una congregación es buena cuando lo que se realiza en ella,
tiene el sentido que con nuestra colaboración muchos
prójimos
"pueden seguir el camino de su vida gozoso y contentamente",
sin angustia, sin desesperación, sin hambre y sin problemas.