-5-Kirchenj. bis 14.S.n.Trinitatis 07
Lugar/Ort:Diamante

Fecha/Datum:07/06/1969
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Esperanza/Sta.Fe, 8-6-69 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 15-6-1969 -spanisch-
Paraná, 6-7-1969 -spanisch-
Reffino, 6-7-1969 -spanisch-
Col. Nueva, 27-9-1970 -spansich-
Grabschental, 15-6-1969 -deutsch-
Aldea Protestante, 3-8-1969 -deutsch-
Reffino, 16-8-1969 -deutsch-
Camarero/Puiggari, 21-9-1969 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:1 Dom. desp. de Trinitatis-1.S.n.Trinitatis
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Mateo 10: 16 - Matthäus 10, 16
Skopus: La revolución del amor
-5- Kirchenj.bis 14.S.n.Trinitatis 7 -Mateo 10: 16
"Jesucristo dice: He aquí, yo os envío como a ovejas en
medio de lobos."

Hace algunos años, como un movimiento muy grande, en la
cristiandad del mundo, de todos los países y de todas las
confesiones, crece el saber que la fe cristiana no significa
una piedad egoísta, tampoco una consagración de datos
importantes de la vida humana, como hasta hoy normalmente se
entienden el bautismo, la confirmación, la bendición nupcial
y un sepelio cristiamo, sino que la fe cristiana significa
un hacer activo, un obedecer al Señor de la Iglesia, a
Jesucristo, que está andando todos los días, también hoy, a
todos los hombres para ayudarles en sus muchas miserias y
problemas y preguntas.
Nosotros, cristianos, somos hombres que, habiendo recibido
ya la ayuda de nuestro Señor, le acompañamos y damos esta
ayuda tambien a otros. Jesucristo quiere ayudar también a
los otros, por nosotros, cristianos.
A esta realidad se piensa, oyendo por nuestro texto de la
predicación la palabara del Señor a sus discípulos:
"He aquí, yo os envío."
Cristianos, olvidando esta realidad y viviendo solamente
para su propio bien, no andan más el camino de la fe
verdadera.
Y en el pasado, todos nosotros hemos salido del camino de la
fe y ¿HOY?
¿No hay en nuestro país gente que no tiene nada de comer hoy
y ¿NOSOTROS?
¿No hay personas, enfermos muy graves, sin la posibilidad de
un tratamiento especial porque falta el dinero? ¿Y qué
hacemos?
¿No hay hombres en nuestra cercanía con problemas, esperando
una palabra de la consolación de un prójimo? ¿Hemos dado ya
ésta?
Nosotros, cristianos, aceptando el llamado:
"¡He aquí, yo os envío!"
y obediciendo al Señor y yendo con ayuda a sus prójimos,
superaríamos enseguida las miserias del mundo, sabiendo que
85% de la riqueza del mundo está en manos de los cristianos
que comprenden solamente 29% de la población del mundo.
La obediencia de los cristianos motivaría un movimiento,
que, llamándose cambio radical o revolución del amor, en
lugar de una revolución de violencia, Y tal cambio radical
podría cambiar fundamentalmente la situación de la
humanidad.
Por una revolución del amor de los cristianos, muchos, casi
todos los problemas de la humanidad, recibirían una
solución.
Tal marcha de la cristiandad hacia los prójimos que son en
miserias, recibió una afirmación por el MENSAJE de
PENYECOSTRES de los presidentes del Consejo Mundial de
Iglesias y también por el Papa Paulo Sexto en muchas de sus
palabras,
Esta marcha del amor cristiano resulta en el saber que la
humanidad de la nueva época atómica tendrá solamente un
futuro, un futuro feliz, en el caso que nosotros,
cristianos, luchamos por la humanidad, por la dignidad de
los seres humanos, para que no bajen a ser animales o
róbotes.
¿Fracasará esta marcha, este cambio radical o esta
revolución del amor?
Un fracaso o un resultado bueno, en trabajar o no, y
obedecer o no a Jesucristo en el aspecto de un futuro feliz
para todos los hombres, estará en nuestras manos.
Negando el llamdo de Jesucristo:
"¡He aquí, yo os envío!"
nos espera un fin terrible.
Esperanza para la humanidad en esta época nueva no pueden
darnos los ricos avaros o los pobres descontentos o los
estudiantes revoltosos, o los guerrilleros comunistas, no
los norteamericanos o rusos, tampoco los comunistas de China
o de Cuba, tampoco los capitalistas de Europa o los
militaristas en Latinoamérica, sino solamente Jesucristo con
su llamado:
"¡He aquí, yo os envío!"
y los grupos de cristianos que le siguen verdaderamente.
Negando hoy lo que hemos de hacer como cristianos, vendrá
sobre todos nosotros una oscuridad muy grande.
O nosotros, cristianos, damos un destino nuevo a este mundo
por una revolución de amor o la revolución de violencia nos
arrastrará a un abismo terrible, hasta la destrucción total
de este mundo.
No solamente mucho está en juego, sino todo.
¿Cuándo queremos empezar a trabajar con Jesucristo?
¿Cuándo queremos entender y comprender que la fe cuesta
mucho?
Y siguiendo al llamado del Señor, en la realización del amor
en la humanidad de hoy, habrá claramente también
dificultades. El texto de la predicación habla abiertamente
de éstas. Estas dificultades no vendrán especialmente de los
enemigos de Jesucristo, sino también de miembros de las
iglesias, los cuales no quieren perder su supremacía, sus
ganancias, tampoco su tiempo o su dinero, por Jesucristo,
por sus prójimos.
¿Qué se realizaría en el caso que en esta congregación se
formaría un grupo de cristianos que, oyendo y aceptando este
llamado de su Senor:
"¡He aquí, yo os envío!"
trabajaría para el saneamiento de la villa miseria en
Diamante con la posibilidad de nuevos empleos para la
población y con la construcción de viviendas muy fuertes en
lugar de ranchos y con la posibilidad de una ayuda para los
problemas del alma y del cuerpo?
¿Qué se realizaría en nuestra congregación?
Visible sería lo que significa la palabra del Señor:
"!He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos!"
Talvez, por tal revolución del amor, la congregación caería
en pedazos. ¿Por qué?
Porque dormimos gustosamente, también como cristianos.
Porque tendríamos temor, dar más de nuestra bolsa, trabajar
más que hasta hoy, por Jesucristo, por nuestros prójimos.
Talvez no se realizaría lo mismo que aconteció en
Norteamérica con Martín Luther King, que había ayudado
también a los negros despreciados, y los blancos han atacado
a este hombre con sus grupos como idealistas locos o
no-normales, también los cristianos blancos.
Pero estas dificultades en la realización y aceptación del
llamado del Señor:
"¡He aquí, yo os envío!"
no cambian nada en la realidad que El espera de nosotros
esta obediencia y esta revolución del amor, sabiendo que
ésta solamente puede ayudarnos, cristianos y no-cristianos,
para entrar en una nueva época con la posibilidad de una
futuro feliz.