-4-Kirchenjahr bis Pfingsten 42
Lugar/Ort:Reffino

Fecha/Datum:25/05/1980
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puiggari, 25-5-1980 -spanisch-
Diamante, 7-6-1980 -spanisch-
Aldea Protestante, 7-6-1981 -spanisch-
Grabschental, 7-6-1979 -deutsch-
Meroú, 3-6-1979 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Pentescostés - Pfingsten
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Juan 14, 23-27 - Johannes 14, 23-27
Skopus: El Espíritu Santo es un espíritu de amor
-4- Kirchenjahr bis Pfingsten 42 -Juan 14: 23-27
"Jesús dijo: El que me ama. mi palabra guardará; y mi Padre
le amará, y vendremos a él, haremos morada con él. El que no
me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído
no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas
cosas estando con vosotros. Mas el Consolador; el Espíritu
Santo. a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará
todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os ha dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo
la doy, no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."

Hoy festejamos Pentecostés, una de las fiestas más grandes
de la Iglesia Cristiana, pensando especialmente por esta
fiesta en la fundación de la Iglesia Cristiana.
Nosotros, cristianos, especialmente cristianos evangélicos,
hemos olvidado lo que significa Pentescostés; tampoco es una
cosa muy fácil predicar en este día. Nos falta la
imaginación, lo que tenemos, sí, pensando en la Nochebuena y
Navidad, en Viernes Santo y en Pascua de la Resurrección.
Pero, con razón, para la cristiandad primitiva tenía lo que
se realizó el día de Pencostés en Jerusalén, una importancia
enorme.
Tal vez, por nuestro texto de predicación, hablado aun de
Jesucristo mismo, recibimos una posibilidad de comprender
mejor lo que significa Pentecostés, Venida del Espíritu
Santo.
"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os
recordará todo lo que yo os he dicho."
Por estas palabras el Espíritu Santo es caracterizado por lo
que significa el Consolador. Es El que obra en el nombre de
Jesucristo entre el tiempo de la Acensión del Señor hasta su
Venida Segunda.
El Espíritu Santo es el Servidor de Jesucristo.
Sabemos que Jesucristo, hace 2 mil años, vivía en este
mundo, entre nosotros, en una forma corporal y que después
de su Resurrección estaba 40 días entre los suyos, hasta su
Ascensión, en una manera especial. Y por la venida del
Espíritu Santo, el día de Pentecostés, empezó la presencia
de Jesucristo entre nosotros en esta manera espiritual, por
la fuerza del Espíritu Santo.
En esta realidad, Jesús indica ya en su vida terrenal,
diciéndonos por nuestro texto:
"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas."
Jesús está hoy en contacto permanente con nosotros por sus
palabras y por sus sacramentos, realizados por el Espíritu
Santo.
Dónde nosotros tenemos este contacto entre el Señor y un
hombre, dónde se realiza esto que un hombre contesta a su
Señor por la oración o un himno o por una obediencia activa
y concreta, este contacto o este encuentro se posibilitó por
la fuerza del Espíritu Santo. Dónde Jesús habla con una
persona, ayudándole en sus problemas y dificultades, El
utiliza la fuerza del Espíritu Santo.
Esta fuerza no podemos describir, nos faltan las palabras
adecuadas. Solamente podemos percibirlo su actuar entre
nosotros, siempre, cuando sabemos, Jesús, ahora está entre
nosotros, dándonos su mano de ayuda y diciéndonos su palabra
de ayuda y diciéndonos su palabra de exhortación. Jesucristo
utiliza el Espíritu Santo para llamar, congregar y sostener
a los suyos, en una iglesia, y para mandarles sus tareas,
inclusive dándoles la fuerza para cumplir estas tareas.
Cantamos por un himno de Pentecostés:
"Auxilio nuestro siempre sé,
manténnos firmes en la fe
por tu bondad eterna.
Constancia danos, oh Señor,
socórrenos en el dolor
con mano fiel, paterna.
Ven y libra nuestras almas
de congoja y toda pena.
¡Muestra así tu gracia plena!"
Esta forma de actuar del Espíritu Santo se realiza
especialmente por la Palabra de Dios y por los Sacramentos.
Jesucristo indica aun en otra realidad.
En este nuestro mundo se llaman muchas cosas DIOSES, también
hombres quieren vivir como dioses. Pero el, que pregunta por
el Dios único y verdadero, el que pregunta por el Creador y
Sostenedor de este mundo pregunta siempre primeramente por
Jesucristo. Sin El no existe un camino al Dios único y
verdadero:
"El, Jesucristo, es el camino, la verdad y la vida."
Solamente el que ama a Jesucristo, puede amar a Dios. Esto
ya en el tiempo de Jesús era el escándalo para los judíos y
es todavía el escándalo para hoy.
Pero nosotros podemos amar solamente a Jesucirsto, amando su
palabra y viviendo según ésta.
Donde se realiza todo esto:
Amar a Jesús por amar a su palabra, hallando por este amor
la puerta al Dios único y verdadero, quien es nuestro
Creador, es la obra del Espíritu Santo.
Al fin, Jesucristo tamabién nos explica lo que El nos dará
por el Espíritu Santo, comprendiendo su obra total de la
salvación:
"La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el
mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."
El centro del don es la paz.
En el tiempo actual, que está llenado de discordia,
disputas, odio, venganza, revoluciones y guerras, nos
anhelamos a una paz que llena nuestro corazón y que nos deja
vivir una vida humana en el sentido de nuestro Creador, una
vida de que leemos en un texto bíblico así:
"He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará
con ellos. Y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con
ellos como su Dios. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no
caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero
que está en medio del trono los pastoreará, y Dios enjugará
toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte; ni
habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras
cosas pasaron. Y El que estaba sentado en el trono dijo: He
aquí, yo hago nuevas todas las cosas."
Se realiza un mundo renovado con el renovado hombre, por
Jesucristo, un mundo de la paz, en que el hombre vive con
Dios en paz y por eso entonces también con los prójimos.
Esto es nuestro futuro que podemos reconocer. Ya hoy se
realiza, parte por parte, este fururo, por lo que hombres
empiezan a vivir según las reglas nuevas de este mundo de la
paz, en la relación matrimonial, en la relación entre padres
e hijos, entre familias y vecinos, entre ricos y pobres,
entre poderosos y súbditos, entre amigos o enemigos, entre
negros y blancos y entre los puebos y naciones.
Que hombres están en el servicio de esta paz que sobrepasa
todo entendimiento, es la obra del Espíritu Santo.
Otro himno de Pentecostés expresa así:
"Tu eres un espíritu de amor,
un amigo de amabilidad,
no quieres que nos molesten
ira, disputas, odio, rencor y envidia,
eres un enemigo de enemistad,
obrando que se reunen los
que se han separado."