-4-Kirchenjahr bis Pfingsten 28
Lugar/Ort:Reffino

Fecha/Datum:23/04/1978
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Aldea Protestante, 23-4-1978 -spanisch-
Meroú, 30-4-1978 -spanisch-
Grabschental, 7-5-1978 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 11-6-1978 -spanisch-
Diamante, 15-6-1978 -spanisch-
Reynafé, 23-7-1978 -spanisch-
Aldea Protestante, 3-5-1970 -deutsch-
Aldea Protestrante, 4-6-1978 -deutsch-
Paraná, 3-5-1970-deutsch-Krankjeng.Meier
Crespo,31-5-1970-deutsch-KrankengJakobi
Reffino, 28-6-1970-deutsch-
Camaerro/Puiggari, 12-7-1070 -deutsch-
Meroú, 26-7-1970 -deutsch-
Nueva Vizcaya, 8-8-1971 -deutsch-
Reffino,4-2-74-deutsch-Krank.G.OmaMüller
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Rogate
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Colosenses 4: 2-6 - Kolosser 4, 2-6
Skopus: Nuestra oración debe ser acompanñado con un actuar
-4- Kirchenjahr bis Pfingsten 28 -Colosenses 4:2-6
"Perseverad en la oración, velando en ella con acción de
gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para
que el Señor nos abra puerta para la palabra. a fin de dar a
conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy
preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad
sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea
vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para
que sepáis cómo debéis responder a cada uno."

Primeramente este texto de predicación nos dice que el
diálogo con Dios y con su Hijo Jesucristo significa una
parte muy importante de nuestra fe cristiana. Sin este
diálogo, sin la oración no es practicable nuestra relación
con Dios. Segundamente sabemos de nuestra propia vida que la
oración es descuidada de fondo por nosotros, cristianos. Por
eso ya es una cosa muy importante que el apóstol Pablo, por
su carta a los colosenses, también nos exhorta a nosotros no
olvidar la importancia de la oración, del diálogo con Dios.
"!Sigan constantes en oración!"
él escribe.
Meditando sobre lo que significa
"la oración",
hemos de decir que en ninguna manera es un memorizar de
oraciones formuladas y aprendidas en nuestra juventud o
niñez.
Tales oraciones quieren ser únicamente una introducción o un
ejemplo de diálogos personales con Dios y con nuestro Señor
Jesucristo.
Claramente es la mejor introducción y el mejor ejemplo para
una oración el PADRENUESTRO.
La oración, participando del fundamento de nuestra fe
cristiana, es la que viene de nuestro propio corazón
convencido, expresada con nuestras palabras. En el caso
contrario, esta oración se cambia fácilmente en una
palabrería, como Jesucristo mismo nos exhortó.
Según la palabra del apóstol Pablo, son las partes más
importantes de una oración, agradecer y pedir. Decimos
gracias a Dios por lo que nos dió y de que nos guardó,
siempre y siempre.
¿Qué seríamos sin su ayuda, en todos los aspectos de nuestra
vida? Por la explicación del primer artículo de Dr. Martín
Lutero nos es dicho, no olvidar lo, que Dios, nuestro
Creador nos dió:
"Por tanto, estoy obligado a darle gracias por todo y
enalteverle, servirle y obedercerle."
También hemos de agradecerle que nos dió por Jesucristo una
nueva esperanza, nuevas posibilidades de una vida
verdaderamente humana, a nosotros, los cuales poco o nada
preguntamos por el Señor, tampoco aceptamos su palabra.
Muchos hombres, escuchando de Dios, piensan en una figura de
cuentos. Pero hemos de agradecerle que nos acepta con todas
nuestras debilidades y que nos presenta, por Jesucristo, un
camino nuevo hacia un futuro mejor.
También podemos pedirle por lo que nos causa problemas, por
las dificultades que no podemos superar, no solamente por
nuestras dificultades podemos pedir, sino también por las de
nuestro vecino y por las del mundo actual. Jesucristo dijo:
"Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán, toquen a la
puerta, y se les abrirá."
¿No necesitamos una ayuda muy grande en el tiempo actual en
nuestro poaís, en que no podemos reconocer el fin o el
destino del camino hacia un futuro nuevo y feliz.
Pidamos por el camino recto en un futuro mejor.
El apóstol Pablo también exhorta a los colosenses para pedir
por la protección de la predicación del mensaje alegre de la
ayuda de Dios a todos.
Esta predicación fue impedida en el tiempo del apóstol Pablo
por lo que está en la cárcel.
Tampoco hoy se puede desarrollarse la predicación del
evangelio en muchas situaciones, tal vez impidan los
corazones duros de nuestros contemporáneos la aceptación del
mensaje alegre.
¿O solamente un milagro de Dios puede cambiar el corazón del
hombre?
Por estos milagros pidamos.
El texto también nos exhorta en este aspecto:
"Oren también por nosotros, para que el Señor nos dé una
puerta obierta para predicar el mensaje y hablar del secreto
de Cristo."
¿Nosotros ya nos hemos abierto al evangelio o practicamos
solamente un poquito de una tradición cristiana?
¿Hemos recibido ya personalmente la ayuda por Jesucristo?
¿Fuimos ya consolados en tristezas?
¿Dios nos dió ya, en una situación sin salidas, nuevas
esperanzas?
Solamente en el caso que aceptamos personalmente el
evangelio, reconocemos la necesidad de la oración. Escuchar
y aceptar y practicar el evangelio y orar son un conjunto.
Sin evangelio no se puede orar veraderamente y es absurdo,
sin un sentido real.
Como el evangelio significa la suposición de la oración, así
sigue siempre de la oración un hacer activo.
Recibiendo de Dios en una situación sin salidas ánimo nuevo
y esperanza nueva, esto no significa que no hemos de hacer
nada, sino que colaboramos en la superación de todas las
dificultades.
Pidiendo por nuestras oraciones a Dios su ayuda para los
pobres y enfermos, entonces también nos dice en oraciones
que nosotros, con nuestras posibilidades ayudemos a ellos.
Por nosotrosm, Dios quiere ayudar a los otros.
Pidiendo que Dios nos preserva de una guerra o de una guerra
civil, entonces El espera de nosotros que guardemos en casa
y vecindad esta paz y luchemos por ella.
Pidiendo por las puertas abiertas a favor del evangelio,
primeramente nosotros mismos hemos de abrirnos y dar, por
nuestra hablar y hacer, un testimonio de la ayuda de Dios
para todos los hombres.
Puede ser que hayamos experimentado que la oración es muy
importante en nuestra fe cristiana y que solamente el que
recibió ya la ayuda de Dios en Jesucristo, puede orar y que
sigue de este orar siempre un hacer activo, acompañando a la
ayuda.
A esta oración, nuestro texto quiere animarnos:
"¡Sigan constantes en oración!"