-4-Kirchenjahr bis Pfingsten 04a
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:15/04/1979
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puiggar, 29-4-1979 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 11-4-1982 -spanisch-
Meroú, 29-4-1979 -spanisch-
Diamante, 12-5-1979 -spanisch-
Grabschental, 13-5-1979 -spanisch-
Camarero/Puiggari, 19-4-1992 -spanisch-
Aldea Protestante, 6-4-1980 -deutsch-
Grabschental, 20-4-1980 -deutsch-
Reffino, 19-4-1981 -deutsch-

Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Pascua de la Resurreción-Ostern
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Marcos 16:1-8 - Markus 16, 1 - 8
Skopus: La resurreción es una maravilla, no un milagro
-4- Kirchenjahr bis Pfingsten 4a -Marcos 16:1-8
"Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la
madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas
para ir a ungirle. Y muy de mañana del 1 día de
semana,vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían
entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del
sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra,
que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron
a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga
ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os
asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado;
ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le
pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él
va delante de vosotros a Galiläa; allí le veréis, como os
dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les
había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie,
porque tenían miedo."
Hemos de decir ya que estar muerto significa realmente estar
muerto, sin reservas.Con la muerte la existencia de una
persona terminó. No existe más. Por la muerte también la
diferencia entre pobres y ricos, entre poderosos y súbditos
terminó.
En esta realidad tampoco cambia nada, guardar el cadáver de
la descomposición por su embalsamiento o hablar de la
inmortalidad del alma, o decir que vivimos más en nuestras
obras, en nuestros hijos, nietos y bisnietos. No, tales
pensamientos son intenciones huir de las crueldades de la
muerte.
Lo que significa realmente estar muerto, debía experimentar
Jesucristo mismo, terminándose su vida en la cruz de
Gólgota, bajo crueldades y dolores terribles.
Fue sacado como cadáver de la cruz después de una
comprobación de su muerte y puesto en el sepulcro como
último sitio de un hombre, de un ser humano.
Y, María Magdalena y María, la madre de Jacobo y Salomé,
llegando el primer día de la semana al sepulcro de Jesús, no
esperaban un acontecimiento maravilloso, sino, conformándose
con la realidad de la muerte de su Señor y Maestro, quieren
cumplir únicamente la obligación de amor a un ser querido o
familiar, querían embalsamarle.
Para ellas no hay dudas que no podrán esperar nada más de
esta persona querida, pero muerta. Son convencdas que su
Jesús tenían buenas ideas e intenciones,pero sus enemigos
eran más fuertes que El, y con su muerte, piensan, sea
fracasada también su obra a favor de todod los hombres. La
esperanzar, puesta en El, han perdido.
No podemos esperar otra reacción.
Sin consuelo o esperanza cumplen su obligación y costumbre y
tradición.
Su amor a El y su respeto claramente no han perdido, por eso
son profundamente tristes, pero en ninguna manera han
pensado que un actuar especial del lado de Dios cambiará
totalmente la situación.
En el camino al sepulcro solamente tenían la pregunta:
"Quién ha de quitar la piedra de la entrada del sepulcro?"
Pero, debían ver que la piedra grande ya no estaba en su
lugar de la entrada.
Con eso presentimos con las mujeres que se realizó un hecho
muy grande. Y tenemos razón, leemos en el texto:
"Pero cuando miraron, vieron que la piedra grande que tapaba
el sepulcro ya no estaba en su lugar. Entraron en el
sepulcro, y allí vieron a un joven sentado al lado derecho,
vestido de una larga ropa blanca, y se asustaron. Pero él
les dijo: No se asusten, ustedes buscan a Jesús de Nazaret,
el que fue crucificado. Pero ha sido resucitado; no está
aquí. Miren el lugar donde lo pusieron."
Con estas palabras es anunciado que Jesucristo vive, que
resucitó de entre los muertos, que su obra a favor de
nosotros no fracasó sino anda. Sus enemigos, queriendo
destruir esta su obra, no podían superarle.
Para todos los hombres con problemas nuevamente hay
esperanza. El que garantiza esta esperanza, Jesucristo,
vive, resucitó de entre los muertos. Alegría y consuelo y
una vida humana y llena para todos nuevamente es posible
entre nosotros. Dios ha intervenido. Con su amor y su ayuda
El está al lado nuestro. El no nos ha rechazado a nosotros.
Aun nos da su mano perdonadora.
Todo esto es afirmado por lo que El sacó de la
descomposición a su Hijo, liberado de la muerte.
De este motivo hemos de comprender que los himnos de la
resurrección son himnos de alegría, de consuelo y de
esperanza. Por un himno cantamos así:
"La tierra, el sol, la creación
y cuanto estaba en aflicción
hoy todo está en júbilo
pues que el malo sucumbió.
Aleluya.
Por ello es justo festejar
el Aleluya entonar
y alabarte, Cristo Rey,
Consuelo traes a tu grey.
Aleluya."
Nuestro texto de predicación testifica la resurreción de
Jesucristo como una maravilla de Dios en una manera que es
reconocible en todas maravillas de nuestra fe cristiana.
Las religiones paganas solamente conocen milagros en lugar
de maravillas.Milagros en religiones paganas significan
hechos supranaturales o extraterrestres o extraordinarios,
de que se puede probar su veracidad como 2 x 2 son 4.
En esta manera nosotros no comprendemos la resurrección de
Jesucristo como un milagro de los paganos, sino según las
Escrituras Sagradas es una intervención de Dios, una
maravilla que es comprensible únicamnente para el creyente,
para el, a quien Dios mismo abrió los ojos y oídos.
No es anunciado a nosotros la forma y el desarrollo de la
resurrección, tampoco hay testigos de este hecho, sino es
predicado a las mujeres al sepulcro:
"Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado;
no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron."
Nos es testificado que las mujeres han escuchado el mensaje
que Jesús vive, que El resucitó y que ellas han creído este
mensaje.
Son en la misma situación como nosotros.
Por los siglos pasados fue predicado el evangelio que
nosotros tenemos un Señor resucitado que vive. Y cada
generación ha anunciado este mensaje a la otra, hasta hoy. Y
hoy escuchamos nuevamente de esta maravilla y nosotros somos
convencidos, sin ser testigos presentes, sin pruebas
científicas que Jesucristo resucitó y vive.
Y esta resurrección es para nosotros, cristianos, el
fundamento de nuestra fe cristiana.
El que cree este mensaje predicado y anunciado de la
resurrección de Jesucristo, encontrará a El personalmente en
su vida. La vida de este creyente, amenazado aun por la
muerte, es iluminado por la luz clara de un mundo nuevo, en
que el Señor Jesucristo resucitado es el centro.
En este mundo nuevo, el Señor resucitado y viviente tiene la
última palabra, posibilitando únicamente vida humana
verdadera según la creación por Dios.
Cambiándonos en personas que creen en este Señor resucitado
y vivo, somos ya hoy habitantes del mundo nuevo, viviendo
aun en este mundo de la muerte.
Miseria, padecimiento, odio y enemistad huyen, alegría, amor
y una vida llena entran y son señales características de
nuestra vida, haciendo este mundo oscuro un poquito más
claro y alegre.
Siendo una cosa especial, cuando Dios interviene en este
mundo nuestro por una maravilla como la resurrección de
Jesucristo, no necesitamos actuar como las mujeres que
"huyendo del sepulcro están temblando y asustando."
No pueden decir nada a nadie, tampoco a los discípulos de
Jesucristo, como fue mandado, porque tienen miedo.
Mejor sería hacer lo que las mujeres hicieron según el
evangelista Mateo:
"Sefueron rápidamente del sepoulcro, con miedo y mucha
alegría a las vez,"
y encontaron a su Señor y fueron liberadas del temor y
capacitadas para cumplir la tarea, dada por el Señor, decir
el mensaje a otros.
Esta maravilla también quiere realizarse entre nosotros y en
nuestra vida.