-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 75b
Lugar/Ort:Camarero/Puiggari

Fecha/Datum:12/04/1979
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 14-4-1979
Diamante, 10-4-1982
Aldea Protestante, 3-4-1980
Reffino, 16-4-1980
Meroú, 8-4-1982
Camarero/Puiggari, 16-4-1992
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Jueves Santo - Gründonnerstag
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Juan 13: 1 - 15 - Johannes 13, 1 - 15
Skopus: Ser grande - ser servidor de los otros
-3- Kirchenjahr bis Karfreitag 75b -Johannes 13, 1-15
"Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora
había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como
había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó
hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había
puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que
le entregase, sabiendo Jesús que el Padre le había dado
todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y
a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y
tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un
lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, ya
enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces
vino a Simón Pedro, y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los
pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo
comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo:
No me lavarás los píes jamás. Jesús le respondió: Si no te
lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro:
Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la Cabeza.
Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse
los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis,
aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por
eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les
hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les
dijo: ¿ Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis
Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo,
el Señor y Maestro, ha lavado vuestros pies, vosotros
también hagáis."

Según nuestro texto, vino la última noche de Jesús con los
suyos. Festeja con ellos la fiesta de PASCUA en memoria de
la liberación de los hijos de Dios de la esclavitud de los
egipcios.
Los otros evangelistas describen detalladamente la fiesta de
Pascua y su nuevo sentido en que Jesucristo testifica una
relación muy estrecha entre el cordero de Pascua y su muerte
en la cruz por la instalación de la Santa Cena, el
evangelista Juan, empero, nos anuncia un acontecimiento
especial de esta cena de Pascua.
Jesús sabe y vive su conformidad con esto que ahora empieza
la parte más grave y pesada de sus padecimientos, el camino
directo hacia la cruz de Gólgota. Esta cruz es la señal o el
símbolo de que el Señor, por su padecer y morir, nos liberó
de todas las esclavitudes que existen en este mundo.
Antes de que empieza todo esto, Jesús, según nuestro texto,
se prepara para lavar los pies de sus discípulos. Jesús, el
Señor de los cielos y de la tierra, practica entre los suyos
el servicio de un esclavo. En el principio el evangelista
Juan escribió:
"El siempre amó a los suyos que estaba en el mundo, y ahora
les estaba dando la prueba más grande de su amor."
Y el otro evangelista Marcos ha expresado lo que hemos de
comprender bajo este amor así:
"Porque aun el Hijo del Hombre no vino para que le sirvan,
sino para servir, y para dar su vida como precio por la
salvación de muchos."
En la hora, preparándose para el ataque de las fuerzas
diabólicas y satánicas, representadas en los poderosos del
gobierno, de la política, de la religión y del dinero, los
cuales quieren aniquilarle, el Señor aun puede testificar y
practicar su amor a los suyos, a los que le siguen.
Lo que se realizó en nuestro texto será aventajado solamente
en lo que El, Jesucristo, dará su vida por nosotros, en la
cruz de Gólgota.
¿Cómo queremos y podemos comprender ahora la disputa entre
El y Simón Pedro?
"Pero Pedro le dijo: A mí nunca me lavarás los pies."
Pedro, tal vez, piensa que no necesita el amor, el servicio
de su Señor y Maestro en las realidades pequeñas de su vida
o de la comunidad de los discípulos, superándolos de su
propias fuerzas.
Esta protesta de Simón Pedro parece modesta, pero significa
en verdad una altanería sin igual.
En esta manera, un hombre solamente quiere aceptar a
Jesucristo para algunas situaciones y realidades de su vida,
pero no para todas. En algunas actuaciones, los hombres,
también muchos cristianos, quieren ser su propio señor, no
preguntando por lo que Jesucristo espera.
Siendo nuestro liberador de todas las esclavitudes,
llevándonos a una vida verdaderamente humana, Jesús también
nos libera de la esclavitud de nuestro YO, de nuestra
voluntad propia que quiere andar siempre también por las
paredes.
Primeramente la exhortación a Simón Pedro aun es suave, pero
después muy dura:
"Si no te los lavo, ya no podrás tener parte conmigo."
Hace años un hombre muy importante dijo:
"Medio cristiano es totalmente absurdo."
Seguir a Jesucristo, ser un cristiano, siempre significa a
aceptar a Jesucristo como el Señor de todas las decisiones
de mi vida sin reservas.
Ahora Simón Pedro cae en otro extremo, queriendo mostrar a
su Señor que comprenda mejor a El como el Señor a si mismo.
El discípulo quiere corregir a su Maestro en su actuar, por
eso dice:
"Entonces, Señor, no solamente los pies, lávame también las
manos y la cabeza."
Simón Pedro es el cristiano que quiere conocer mejor que
todos los otros la Biblia y lo que significa vivir como un
cristiano. Todas estas cosas, tal cristiano quiere saber
mejor que Jesucristo mismo.
En esto está la causa humana que existen tantas sectas y
comunidades religiosas dentro de la cristiandad. Simón Pedro
no está contento con el perdón de la culpa de su vida, lo
que es expresado por el lavamiento de los pies de los
discípulos, sino quiere ser perfecto en su hacer y actuar.
El quiere ser perfecto sin manchas en su guardar los 10
mandamientos. Y para esta perfección de su santidad espera
la ayuda de su Señor, con menos, solamente con perdón no
está contento, tampoco con la posibilidad de un empezar
diariamente nuevo hacia un hacer según la voluntad de Dios.
En esta situación, Simón Pedro tampoco comprendería la
palabra del Señor a Pablo:
"Mi amor es todo lo que necesitas, pues mi poder se
demuestra mejor cuando la persona es débil."
En este sentido, Jesús contesta a Simón Pedro que todos sus
discípulos, también el, Pedro, son envueltos con su amor,
sin reservas o condiciones, pero también dice aun que uno de
los suyos, a quien El ama extraordinariamente, se excluyó de
este amor:
"El que está recién bañado no necesita lavarse más que los
pies, porque está todo limpio. Ustedes están limpios, aunque
no todos. Dijo: No están limpios todos, porque sabía quien
lo iba a traicionar."
Jesús habla de la traición inexplicable de su discípulo
Judas Iscariote, el cual hizo una acción común con los
enemigos de Jesús.
Es una realidad triste de la historia de la Iglesia
Cristiana que siempre y siempre cristianos traicionan al
Señor de la Iglesia y también esa misma y llevan muchos
sufrimientos y padecimientos sobre ellos. Ahora Jesús
termina este acto simbólico del lavamiento de los pies de
sus discípulos con la exhortación que ellos practiquen lo
mismo que El expresó por el lavamiento.
Según nuestra opinión, Jesús con sus palabras no nos dio un
mandamiento para repetir siempre y siempre el lavamiento de
los pies, como piensan los adventistas o experimentan los
obispos de la Iglesia Católica Romana, todos los jueves
santos, sino con esta palabra:
"Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo
que yo he hecho",
exhorta a los suyos, encontrarse en un amor mutuo y ayudador
y aceptarse como hermanos, sin querer gobernar sobre otros.
El que quiere ser grande, debe ser el servidor y ayudador de
los otros
No podemos terminar esta predicación con otras palabras que
del texto:
"Si entienden estas cosas, y las ponen en práctica, serán
felices."