-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 67b
Lugar/Ort:Paraná

Fecha/Datum:04/08/1967
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 9-8-1958
Vizcacheras, 26-6-1960
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Lätare
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Lucas 15: 20
Skopus: Somos hijos perdidos que ha hallado Dios
-3- Kirchenjahr bis Karfreitag 67b -Lukas 15: 20
"Y el hijo perdido levantándose, vino a su padre. Y como aun
estuviese lejos, lo vio su padre, y fue movido a
misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle."

Un hijo perdido vuelve a su Padre en los cielos. Esto dice
la parábola del hijo perdido.
Nosotros, como hombres en este culto, somos estos hijos y
estas hijas de nuestro Padre en los cielos. ¿Por qué el hijo
perdido vuelve a su Padre? ¿Por qué estamos aqúi en Paraná
como los hijos perdidos delante del rostro de nuestro Señor?
¿Por qué siempre y siempre están en las iglesias del mundo
los hombres delante del rostro de Dios?
En el principio tenemos que decir que no estamos aquí,
porque somos hombres buenos y píos. Si estuviésemos hombres
buenos y píos, no fuese necesario estar delante de Dios,
delante de su Hijo Jesucristo, quien murió por nosotros.
En cada culto estamos delante del rostro de Dios como los
criminales chicos y grandes, como los hombres, quienes están
delante de los otros hombres como hombres píos, pero que son
en su corazón impíos y ateos.
Por eso, quien cree que el sea un hombre bueno y no un
hombre malo, no puede estar en un culto de Dios.
La Palabra de Dios solamente pueden oír los hombres malos,
los impíos, los hombres, quienes hablan malos sobre sus
prójimos, quienes conocen que su vida es un único engaño.
¡Ay! no quisiera conocer la historia de la vida de cada uno
de nosotros. ¡Cuántos malos!
¡Cuántas mentiras en nuestra vida!
Pero, el que sabe en su vida toda la verdad y suplica:
"Dios, sé propicio a mí pecador!"
puede estar en este culto.
Los hombre que piensan que ellos son más que los otros, no
pueden estar delante del rostro de Dios.
Por causa de su maldad y por el amor de su Padre en los
cielos, el hijo perdido vuelve a Dios.
¡Qué saber! tenemos un padre que procura por nosotros. ¡Qué
cosa! Tenemos Dios como nuestro amigo quien nos abaraza y
nos da el signo de su amor:
"Y el hijo perdido levvantándose, vino a su padre. Y como
aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido a
misericcordia y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle."
¡Qué felicicdad hay en la cercanía del Padre en los cielos!
¿Porqué el perdido puede decir:
Yo puedo ver y mirar el amor de mi padre. Y este amor del
Padre en los cielos es muy grande. Y yo puedo estar en la
casa de mi Padre?
El Padre no pregunta, si aun el hijo tiene suciedad y barro
en sus vestidos. El Padre no pregunta si el hijo es un buen
hijo. No, solamente el Padre sabe que el hijo esta vuelto y
le abraza.
Al fin, nuevamente el hijo está en la casa de su Padre.
También hoy aquí estamos nuevamente en la casa de nuestro
Padre en los cielos. Somos en las iglesias en los cultos, y
oímos la Palabra de Dios. Ahora nos abraza el Padre en los
cielos. Somos los hijos perdidos e hijas perdidas y cada uno
de nosotros puede oír la buena Palabra de Dios:
"Te amo." ¿Quién de nosotros ahora quiere estar triste?
Npsotros podemos estar hoy felices y alegres, porque Dios
dice a nosotros;
"Este mi hijo muerto era y ha revivido; habíase perdido y es
hallado."
Ahora el Padre en los cielos nos invita a la fiesta de
vuelta. Cada culto es una fiesta de vuelta para los hijos
perdidos que fueron hallados nuevamente por Dios.
Cada Santa Cena es una fiesta de regreso para los hijos
hallados.
Si verdad es que podemos comer el pan y beber el vino,
entonces también es verdad que Dios nos llama y nos dice:
"Tu eres mi hijo querido, tu eras muerto y ahora eres vivo;
tu eras perdido y ahora eres hallados."