-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 57
Lugar/Ort:Grabschental

Fecha/Datum:22/03/1980
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Aldea Protestante, 26-3-1980 -spanisch-
Meroú, 28-3-1980 -spanisch-
Aldea Protestante, 22-3-1979 -deutsch-
Reffino, 25-3-1979 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:3 Culto de Pasión
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Lucas 23:43
Skopus: Existe la esperanza también para criminales
-3- Kirchenjahr bis Karfreitag 57 Lukas 23, 43
"Jesús le contestó: En verdad te digo, que hoy estarás
conmigo en el paraíso."

Jesús está en la cruz de Gólgota entre dos criminales, los
cuales ciertamente han asesinado a algunos. Por lo que este
Jesús muere la misma muerte, El está en la cercanía y al
lado también de los criminales.
Con esto es expresado lo que es hoy también la realidad
triste en el mundo que inocentes son sospechados como
criminales y condenados.
Hemos de reconocer que hay en las cárceles muchos hombres,
sospechados como criminales y condenados, siendo en realidad
inocentes, también en nuestro país.
Por otro lado, Jesús dice al criminal al lado izquierdo
estas palabras:
"En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso",
que no excluyen a nadie de la salvación.
Es la salvación que El luchó y padeció por nosotros.
Cantamos en la Fiesta de Navidad:
"Abre el Señor de par en par
las puertas de Edén.
Load, cristianos, sin cesar
al niño de Belén,
al niño de Belén."
Jesús no excluye a la persona de su salvación que le acepta
como su Señor, no preguntando por lo que hizo esta persona
en el pasado como criminal, asesino, estafador, engañador o
ladrón.
Este Jesús en la cruz de Gólgota da esperanza a una nueva
vida para todos los hombres, sin exclusiones.
Por eso era, es y será el grupo de los discípoulos siempre
un grupo abierto, nunca un grupo cerrado.
La Iglesia verdadera de Jescristo no comprende, por eso,
hombres moralmente buenos, sino exclusivamente malos, a
quienes este Jesús en la cruz de Gólgota dijo estas
palabras:
También te he abierto a ti la puerta de la salvación, del
paraíso.
Ante este Jesús, estando inocente en la cruz de Gólgota
entre 2 criminales, reconocemos otra realidad, ésta que los
que defienden la justicia y condenan injustamente a Jesús a
la muerte, el gobernador como juez, los soldados y policías
como ejecutores de la condenación a la muerte, los sumo
sacerdotes, los escribas y los fariseos como protectores de
la moralidad y de las tradicines del pueblo de Dios, que
todos estos se cambian en criminales, en asesinos del Hijo
de Dios. A ellos puede ayudar únicamente la otra palabra de
Jesús en la cruz:
"Padre, perdónalos, porqu no saben lo que hacen!"
Ante la cruz no existe la diferencia entre buenos y malos,
entre criminales y los que no tienen un registro de
antecedentes penales, sino solamente personas que confiesan
su culpa y que aceptan que sin la ayuda del crucificado no
hay ayuda para abrir la puerta al paraíso.