-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 47
Lugar/Ort:Meroú

Fecha/Datum:04/03/1977
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Aldea Protestante, 3-3-1977 -deutsch-
Meroú, 4-3-1977 -deutsch-
Reffino, 1-3-1977 -deutsch-
Camarero/Puiggari, 2-3-1977 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:1 Culto de Pasión
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:¡ A Jerusalén!
Skopus: Jesús debe padecer
-3- Kirchenjahr bis Karfreitag 47 -"¡A Jerusalén!"

El título de lo que hemos leído y escuchado es:
Jesús anda subiendo a Jerusalén.
Podemos y debemos reconocer que Jesús acepta su camino de
padecimientos con una necesidad interior y exterior. Habló
ya, hace muchos tiempos, con su discípulos sobre todo esto,
preparándoles para los tiempos venideros, no preguntando por
la impresión que sus amigos no entieden nada.
También el Consejo de los Sumosacerdotes, en cuya autoridad,
Caifás dijo:
"Ustedes no saben nada, ni se dan cuenta de que es mejor
para nosotros que muera un solo hombre por el pueblo, y no
que toda la nación sea destruida."
Caifás es testigo de la verdad que Jesús debe ir este camino
de una necesidad interior y exterior.
Sin saber, también María prepara la sepultura del Señor por
ungir a Jesús.
El mismo dijo:
"Esta mujer hizo lo que pudo; ha perfumado mi cuerpo de
antemano para mi entierro."
Y el texto sobre Judás Iscariote testifica que también el,
traídor del Señor, actuó, no de si mismo, sino como preso
del diablo. Leemos así:
"Entonces satanás entró en Judás, llamado Iscariote, y fue a
ver a los que jefes de los sacerdotes y habló con ellos
sobre la manera de entregar a Jesús en sus manos."
No solamente Dios o Jesús mismo o el Consejo de los Píos o
Judás Iscariote, sino también el adversario de Dios, el
diablo o satanás, condenan a Jesús a la muerte. En esta
realidad triste tampoco cambia nada que en la entrada de
Jesús en Jerusalén, la muchedumbre grita:
"¡Bendito el Rey, que viene en el nombre del Señor!"
Pronto ya gritarán:
"¡Crucíficalo! ¡Crucifícalo!"
Jesús de Nazaret debía ir el camino de pasión a Jerusalén de
una necesidad interior y exterior, lo que está expresado por
las palabras:
"¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de
ser glorificado?"