-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 01a
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:12/02/1978
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puiggari, 12-3-1978 -spanisch-
Meroú, 2-3-1980 -spanisch-
Grabschental, 11-2-1967 -deutsch-
Reffino, 19-2-1967 -deutsch-
Aldea Protestante, 6-4-1967 -deutsch-
Meroú, 20-2-1972 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Invokavit
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Mateo: 4: 1 - 11 - Matthäus 4, 1- 11
Skopus: El camino de Jesús por padecimientos y muerte
-3-Kirchenjahr bis Karfreitag 1a - Mateo 4: 1 - 11
"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,
para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado
cuarenta días y cuerenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el
tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas
piedras se conviertan en pan.
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso
sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de
Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles
mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para
que no tropieces con tu pie en piedras. Jesús le dijo:
Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez
le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos
los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo
esto te dará, si postrado me adorares. Entonces Jesús le
dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor, tu Dios,
adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó;
y he aquí vinieron ángeles y le servían."

Lo que estos versículos de la tentación de Jesús nos
comunican, presenta el abismo de las disputas entre Jesús y
su adversario, el enemigo de Dios, el diablo, pero
igualmente también la altura de la decisión en esta lucha,
una decisión esperada de su Padre en los cielos, a favor de
la salvación de todos nosotros.
"El primer versículo:
"Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el
diablo lo pusiera a prueba,"
es el lema para el texto y quiere decir:
Se realiza lo que Dios quiere, aún en el caso que el malo
gobierno.
Por el bautismo de Jesús, Dios afirmó que este Jesús de
Nazaret es el Mesías enviado, es él que salvará a los
hombres:
"Este es mi Hijo amado, de quien estoy muy contento."
Parte de esta obra de salvación por Jesús, a favor de
nosotros, es que El deberá padecer y morir por nosotros.
En el encuentro de Jesús con el malo, según nuestro texto,
el Señor debe dar buenos resultados por la aceptación de su
lucha contra el adversario, con sus padecimientos y su
muerte, impidiendo la destrucción de la obra de salvación
del lado de su adversario, el diablo.
¿En qué existe la prueba de Jesús ante el malo?
¿Por qué Jesús expresa en esta lucha su voluntad para
ayudarnos en nuestros problemas y dificultades, ayudar a
nosotros, hombres perdidos y condenados.
El Hijo de Dios, viniendo a la tierra, por nosotros,
renunció a su divinidad y a su gloria, se hizo hombre.
Aceptando su humanidad verdadera, el Hijo de Dios se
presenta en su divinidad verdadera con la voluntad de ir el
camino de los padecimientos y de la muerte, por nosotros.
Ante el hambre en el desierto, Jesucristo, renunciado a su
divinidad, debe retirar su renuncia:
"Si eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se vuelvan
pan",
dice el diablo, expresando que en esta situación sin salidas
en el desierto, hay solamente una solución:
Renunciar ir el camino de un hombre entre los hombres, y
utilizar, como Hijo de Dios, sus poderes divinos:
"Manda que estas piedras se vuelvan pan."
Conociendo la historia del pecado original, sabemos que el
malo sugerió a Adán y Eva, comer la fruta del árbol de la
divinidad. Adán y Eva no podían resistir a la tentación:
"Ser como Dios."
Jesús, empero, en una situación desesperada, no saca de
nuevo a su poder divino y a su gloria. El no quiere exponer
a peligros su obra de salvación a favor de nosotros,
afirmando que tampoco para nosotros existen situaciones sin
salidas, problemas sin soluciones. Jesús sabe lo que
nosotros fácilmente- y rápidamente olvidamos:
"No sólo de pan vivirá el hombre, sino también de toda
palabra que Dios dice."
El confirma que en Dios puede confiar totalmente, por eso no
necesita retirar su renuncia a su divinidad, destruyendo su
camino a favor de nosotros.
Esta destrucción es lo que el malo quiere.
Esta fe de Jesús que un hombre puede confiar totalmente en
Dios y en su palabra, utiliza el diablo para llevar a Jsús
en una nueva tentación para retirar su renuncia a su
divinidad, negando su camino a la muerte. Dijo que el Hijo
de Dios no necesita morir, la muerte sea contra la natura
divina:
"Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad de Jerusalén,
y lo subió al techo del templo y le dijo: Si eres el Hijo de
Dios déjate caer, porque en las Escrituras dice: Dios dará
órdenes a sus ángeles para que te cuiden. Te levantarán con
sus manos para que no lastimes tu pie con alguna piedra."
El diablo dice con esto:
Teniendo tanta confianza en Dios, siendo tu Padre, tú, Jesús
de Nazaret, ahora puedes dar una prueba de esta confianza.
Tu, como has dicho, nunca serás desilusionado por tu Dios.
Déjate caer del techo del templo, Dios te guardará, como
Hijo de Dios no puedes morir. Y toda la humanidad te
aclamará a su rey, por tal milagro, sin ir el camino a tu
muerte.
Jesús contesta al malo, que tener confianza en Dios no
significa imponer su propia voluntad contra Dios, sino vivir
feliz y alegremente, según la voluntad de su Creador. Esta
su voluntad siempre es lo mejor para nosotros.
En que nosotros siempre fácilmente caemos, Jesús, el único
hombre veradero y obediente, está firma en su confianza en
la voluntad de su Padre que cumple siempre sus promesas.
Pero esta voluntad comprende ahora. padecer y morir, para
anular las malicias de los hombres.
Podemos ser alegres y agradables que Jesucristo se decidió
en ensta manera a favor de nuestra salvación.
Hasta ahora tenemos la impresión que el diablo quiere
separar a Jesús de su Padre en los cielos, quieriéndole
adoptar a su hijo. Jesucristo no debe ser él que vino en
esta tierra a favor de nosotros, sino como anticristo que,
como rey de pan, curandero y mago nos seduce y nos lleva en
la maldición. Esto podemos ver especialmente por la tercera
tentación, en que el adversario presenta su cara verdadera:
Otra vez el diablo lo llevó a un cerro muy alto, y le mostró
todos los países del mundo y la grandeza de ellos, y le
dijo: Yo te daré todo esto, si de rodillas me adoras."

Ya es una tentación especial tener poderes y potestad sobre
hombres, pueblos y estados, la tierra y sobre el universo.
Muchos son llenados de avidez de poder.
¿Quién negaría este ofrecimiento de poder por el malo?
Cuántos problemas y miserias y dificultades vinieron ya
sobre nosotros por los que luchaban por estos poderes?
Todos éstos tienen las señales de un anticristo, igual que
Hitler, Stalin y todos los dictadores, tambien de nuestro
continente. En cada uno de nosotros vive un dictador
pequeño.
Pero Jesús es el único que se renunció a favaor de nosotros,
todos los poderes y potestades, resistiendo al malo. Jesús
sabe que todos los poderes que el diablo quiere darle, no
están en las manos de él, sino que Dios le dará todo,
después de la consumación de la obra de la salvación,
siempre en el saber que esta consumación de la obra se
realiza por padecer y morir.
Con las palabras:
"Vete, satanás, porque la Escritura dice: Adora al Señor, tu
Dios, y sirvele a él solamente."
Jesucristo repite y afirma su Sí a su Padre en los cielos,
aceptando su camino por padecimientos y muerte, a favor de
la salvación de todos nosotros. El que quiere separarle de
su Padre; él que quiere desviarle de su camino a favor de la
salvación, perdió ya en el principio su lucha. Perderá aun
muchas veces más esta lucha en el curso de la vida de
Jesucristo. Hasta la cruz con las palabras
"Todo está cumplido."
no podía impedir nada este su camino, tampoco el diablo.
Escuchando en la mañana de la Pascua de la Resurrección la
voz:
"Jesucristo vive, es resucitado entre los muertos",
sabemos que también Dios dijo a Jesús, a su Hijo, un SÍ,
también al camino a la salvación de nosotros.
Hace el día de la Resurrección de Jesucristo puede ser
anunciada su victoria sobre el infierno, diablo y muerte,
siempre a favor de nosotros.