-2-Kirchenjahr bis Estomihi 41
Lugar/Ort:Aldea Protestante

Fecha/Datum:05/02/1978
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Camarero/Puiggari, 30-1-1978 -spanisch-
Grabschental, 6-8-1978 -spanisch-
Reffino, 6-8-1978 -spanisch-
Aldea Protestante, 2-3-1979 -deutsch-
Camarero/Puiggari, 10-3-1974 -deutsch-
Reffino, 17-3-1974 -deutsch-
Meroú, 15-3-1975 -deutsch-
Grabschental, 4-6-1978 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Septuagesimae
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:1 Corintios 9:24-27 - 1. Korint.9,24 -27
Skopus: La ley y el Evangelio
-2-Kirchenjahr bis Estomihi 41 - 1 Corintios 9: 24 - 27
"¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la
verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de
tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo
se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona
corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo
de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera
peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi
cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo vengo a ser eliminado."

De nuestro texto sabemos que el apóstol Pablo conoce muy
bien el ambiente antiguo de deporte:
"Ya saben ustedes que en una carrera todos corren, pero
solamente uno recibe el premio. Corren ustedes de tal modo
que reciban el premio."
Para el no es un problema que el deporte es parte de la vida
humana, especialmente acepta que movimientos corporales y
danzas y juegos y alegría son expresiones verdaderas de la
juventud. Ya el rey jóven del pueblo de Dios, David, danzó
ante el centro de la casa de Dios, el arca del pacto, con
las 2 tablas de los 10 mandamientos.
Para Pablo, el deporte es una cosa normal, así que él
utiliza las reglas de clases diferentes de deporte para
predicar el Evangelio y para anunciar las realidades del
Reino de Dios.
En nuestro texto, el apóstol habla de carrera, de boxéo y de
esgrima. Se trata de que el que lucha en la arena, debe
prepararse y renunciar de todos las cosas que impiden la
victoria.
Recibir el premio de la corona, debe ser, en todos sus
actos, la intención del luchador, porque solamente un
participante muy preparado recibirá este primer premio.
¿En qué piensa el apóistol Pablo, diciendo y escribiendo:
"Corran ustedes de tal modo que reciban el premio," y
"Por mi parte, yo no corro a ciegas, no peleo como si
estuviera dando golpes al aire."?
Para el apóstol Pablo, cada cristiano está en la arena para
luchar por el Evangelio, por la gobernación de Dios sobre
este mundo, por el reino de paz de nuestro Señor Jesucristo
en medio de este mundo, por una vida humana, llenada con
alegría y felicidad, sin miseria y esclavización y opresión,
enfermedades y muerte, por una vida en que todos los seres
humanos aceptan el sentido de esta nuestra vida,
reconociendo el camino de Dios para nosotros, sus criaturas.
Para este fin, dice nuestro texto, vale la pena que hagamos
todos los esfuerzos que renunciemos de todo lo que está
contra la realización del Reino de Dsios en medio de esta
tierra.
En la cristiandad total del mundo, se fundó, especialmente
en este punto, una nueva teología de la realización del
Reino de Dios en esta tierra. Y hoy esperan muchos
no-cristiano, paganos y ateístas, de este entendimiento de
la fe cristiana un cambio radical de la vida humana, también
pensando en nuestro futuro.
Un mundo nuevo con un hombre, totalmente renovado por el
espíritu de Jesucristo, es la única esperanza para una
humanidad y un mundo al abismo de la autodestrucción y de la
autoaniquilación.
Con este su mensaje, el apóstol Pablo no es aceptado de
todos los cristianos de su tiempo, hasta que algunos dicen
que tenga una fe falsa, que predica mentiras y que no sea un
apóstol verdadero. La resistencia más dura viene de los
grupos que dicen que cambie el mensaje, por le negación de
la ley, de la tradición judía y por su afirmación que todo
esto es contra el Evangelio de la libertad.
Dijo todo esto en algunos versículos anteriores de su
epístola.
Explica claramente que en el caso que ley, costumbres y
tradición, están contra la predicación del Evangelio, contra
la realizacioón del Reino de Dios en medio de este mundo,
que nosotros hemos de renunciar todas estas cosas.
Lo que todavía tiene validez para los cristianos, que vienen
del judaísmo, no tiene importancia para los cristianos que
vienen del paganismo.
Con Jesucristó empezó un nuevo tiempo, una nueva realidad.
Necesitamos siempre de nuevo, preguntar y buscar lo que es
hoy la voluntad del Señor para sus discípulos, para
nosotros, cristianos, para sus congregaciones e iglesias y
lo que no necesitamos para ser en conformidad con la
voluntad del Señor, como costumbres y tradiciones viejas.
El apóstol Pablo acepta únicamente la autoridad de su Señor
y Salvador Jesucristo y ninguna otra. El no renuncia la
libertad de la ley y de esta libertadn pueden alegrarse
todos los cristianos de los paganos, por eso tampoco
aceptamos el camino de los adventistas.
Los cristianos no estamos bajo la ley del pueblo viejo de
Dios.
Pero este mismo apóstol Pablo, está dispuesto en su
libertad, renunciar algunas libertades para ganar a judíos a
favor del Evangelio de Jesucristo y del Reino de Dios,
respetando condicionalmente con ellos, los judíos y la ley.
Escribe en este aspecto:
"Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de
todos, para ganar más personas para Cristo. Cuando estoy
entre los judíos, me vuelvo como judío, para ganarlos a
ellos; es decir, para los que viven bajo la ley de Moisés,
yo me pongo bajo esa ley para ganarlos, aunque en realidad
no estoy sujeto a esa ley. Y, por otra, para ganar a los que
no viven bajo la ley de Moisés, me vuelvo como uno de
ellos."
Notamos que el centro de todos los pensamientos y hechos del
apóstol Pablo, comprende el anuncio del Evangelio y la
realización del Reino de Dios. Bajo este aspecto se debe
tratar reglas viejas y tradiciones, también la ley.
Un resumen del mensaje del apóstol Pablo hoy, deberíamos
expresar así:
La fe y nuestra vida deben servir a la realización del Reino
de Dios en medio de este mundo. Para alcanzar esta meta no
deben impedirnos costumbres y tradiciones viejas,
aceptandoles únicamente en el caso que nos ayuden para
alcanzar nuestro destino.
Este Evangelio es el premio del luchador Pablo en la arena
de la vida y también de nosotros.