-2-Kirchenjahr bis Estomihi 22
Lugar/Ort:Diamante

Fecha/Datum:05/01/1964
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:Nuevo Año
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Gálatas 3: 26+27
Skopus: Somos hijos de Dios
-2-Kirchenjahr bis Estomihi 22 - Gálatas 3: 26 + 27
"Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque
todos los que fuisteis bautizados para Cristo, de Cristo os
vestisteis."

En este momento, cuando pensamos al nuevo año, está en mi
corazón un cuadro majestuoso que nos brinda la naturtaleza
para meditar sobre el andar de tiempo.
En und día inolvidable he visto las aguas del Iguazú caer
sobre las rocas en la selva misionera. Nos acercabamos en un
bote, sobre un río de corriente mansa, al parecer segura,
ininterrumpida, pero repentinamente se oyó un trueno fuerte
y se vió una nube de vapor de aguas, y el bote se paró al
borde de un abismo, donde las aguas caen en una quebrada.
Inpenetrable para el ojo humano es la neblina en las
cataratas; ensordecen los oídos por el ruido de las aguas
echadas abajo.
En la mente resuenan las estrofas del Poeta Hölderlín:
"Así caen los hombres, empujados de rocas a rocas, durante
nuestros años, abajo hacia lo desconocido."
Pero, maravillosamente contrasta con la perspectiva de lo
que cae otra perspectiva de lo que queda:
en las mismas cataratas se dibuja un arco iris y se mantiene
incólume, inmutable en sus siete colores, un puente de la
eternidad y de paz, tendido en medio de la fugacidad y de la
inquietud.
Es un cuadro que ahora, en el principio de nuevo año,
refleja nuestras emociones. Impenetrable para el ojo humano
es la neblina que cubre el porvenir; la corriente del tiempo
se interrumpe en la roca de la eternidad, el cambio de los
años está preparando el movimiento de nuestras vidas que
navegan en el río de los tiempos, y para poder seguir,
necesitamos la renovación del curso que se corta.
Hay truenos fuertes de batalles que se libran por el
porvenir. Y también se nota el contraste maravilloso; hoy
más que nunca sentimos cuán necesario es poder fijar la
vista en una perspectiva que queda inmóvil, inmutable, un
reflejo fiel de la luz encima de las nieblas.
Es el tema de nuestro texto bíblico este contraste al
anunciar:
"Todos sois hijos de Dios por la fe en Jesucristo. Pues
todos los que habéis sido bautizados en Cristo, estáis
revestidos de Cristo."
¡Ojalá, que el Espíritu Santo nos abre el entendimiento para
enterarnos de tal mensaje en estos días de transición!
Primero nos dirigimos a meditar sobre lo que nos espera.
Llegará la alegría, llegarán las aflicciones. Habrá
esperanzas cumplidas, habrá desengaños. Será fructífero,
será trabajo en vano. De eso nos damos cuenta. Y además
queremos que sea así; no pedimos de Dios solamente cosas
fáciles, sino al igual las cosas graves. Nos esperan las
tareas que tendremos que emprender y terminar con esfuerzo
común: nos reclaman obras sociales, pruebas colectivas,
nuestros corazones deberán compartir todas las inquietudes
de nuestros prójimos.
Nos esperan las tareas cistianas:
Habrá que vivir en la fé y hacer avivar la fé en los tibios
e incrédulos. Nos esperan las tareas individuales: cada uno
tendrá que resolver sus problemas espirituales, sea en el
hogar, sea en el taller u oficinas, y forjar su carácter en
pruebas y tentaciones. Todo es hay que emprender día por
día, porque el río del tiempo está corriendo de día en día.
Y para todas esas tareas nos saludamos con el deseo que Dios
le bendiga para que todos y cada uno salgan victoriosamente
en la lucha cotidiana por la existencia.
Esperando eso miramos más alto. Elévanos el mensaje de
nuestro texto. Lo que nos espera tiene encima de sí una
promesa inalterable; llevará para siempre un don
imperecedero. Nos espera Dios con un hogar imperturbable por
los cambios de nuestra vida.
"Sois hijos de Dios."
Y será la experiencia de esta gracia divina la que nos anima
a emprender las tareas que por El nos serán asignadas.
Podemos confiar en un amor hacia nosotros porque Dios le
reveló en Jesucristo. Por la fé en Jesucristo somos todos
nosotros hijos de Dios, con derecho de compartir a todos los
dones que el Padre dió a Jescristo y por él a los creyentes.
Como el heredero recibe la personalidad y los bienes de su
padre igual el cristiano en el bautismo recibió las
condiciones filiales para con el Eterno. ?Y como el uso del
tal derecho cristiano es? La confianza de la Fe se actualiza
en fieldad. Hijos de Dios son los que viven fielmente para
con su Padre, que no olvidan que tienen su origen y su
destino en el Hogar Eterno que les abrió Jesucristo.
Un deber de gratitud regirá sus vidas: de enaltecer su
honor, de demostrar el amor hacia el padre por días buenos
como por días ingratos. Así tienen la orientación
inalterable en la Fé.
Si renunciaríamos a estos derechos y obligaciones de los
hijos de Dios, nos esperaría un año nuevo lleno de
angustias.
!Cuántos hombres alrededor de nosotros entran en la neblina
del porvenir sin orientación por la promesa de Dios!
Entonces la vida no es más que una aventura, las alegrías
deben buscarse febrilmente, las aflicciones son una carga
enigmática, los deberes se cumplen con suspiros.
!Ojalá que todos los que se torturan así, encuentran en el
año nuevo el Padre Eterno que les espera con amor en
Jesucristo!
Y ahora, vamos a meditar sobre lo que Dios de nosotros
espera.
Desde que El nos ofreció la oportunidad de entrar en un
nuevo año con el derecho de ser sus hijos. ¿Qué nueva
conducta espera de nosotros? ¿Qué nueva obra puede o debe
emprender nuestra voluntad?
Una vez más sentimos la solemnidad del momento, pasando por
el umbral de una puerta, pisando tierra nueva.
Os recuerdo a una experiencia que muchos han tenido.
Hubo un día cuando el buque que nos trajó de ultramar,
atracó en el muelle del nuevo mundo. Hemos bajado, por
primera vez el pie tocó tierra sin saber que nos espera, qué
de nosotros espera. Lo único que supimos en aquel entonces
fue: ahora hay que emprender con toda la voluntad la obra de
crearse un porvenir, inviertiendo toda la fuerza del
espíritu, del cuerpo y del carácter.
¡Bienaventurados quienes eran fortalecidos por su confianza
en Dios, que guía!
Porque tal confianza abre y abre siempre nuevos rumbos:
¡Confía en la dirección del Padre Eterno; recibe de El tus
destinos; hay que conservar tus fuerzas por la fé en la
sabiduría y grandeza de los planes de su providencia.
Lo novedoso en la vida es la conducción de tus destinos que
Dios prevé para su hijo.
El espera de nosotros que reconozcamos en nuestras alegrías
su obra para darnos fuerza, en nuestras aflicciones y
dificultades su intervención para fojarnos por los
martillazos de la perfección, en nuestros deberes y trabajos
su llamadoo a la obediencia abnegada, al amor hacia el
prójimo, a la prueba cotidiana de nuestro carácter filial
hacia El.
Los hijos de Dios se ofrecen para una vida en relación
filial para con su padre y también en relación fraternal
para con sus hermanos.
El padre mismo es garante de que entonces recibe cada uno lo
que necesita,
¡No sea esta confianza el gérmen de la lasitud inactiva,
como la del turista que deja remolcarse de un lugar a otro!
La vida no es para gozar no más. ¡Sea esta confianza el
móvil de actividad creadora, como la del timonel que recibe
del piloto advertencias y ordenes para conducir con fervor
su buque!
Recibimos la conducción de Dios por su palabra, por la
palabra viva que pronuncia en Jesucristo; por eso, no
perdamos un solo día sin dedicarlos a la meditación ni sin
relacionarnos con El por medio de la oración, sea en casa,
sea en la comunidad de la Iglesia. Cada dia nos dará algo
novedoso a escuchar y a realizar. Y en medio del tiempo que
corre y desaparece, se renovará la perspectiva hacia la
eternidad que es nuestro destino.
Dios espera de nosotros renovación de vida. Tenemos a la
vista el hecho de nuestro bautismo, prenda y garantía de
obra renovadora de Dios. No es el bautismo un hecho de
tiempo lejano; más es la base de la vida espiritual
cotidiana, nos da el vestido para aparecer delante del
Padre, siempre y siempre.
¿Cuáles cadenas tendremos que romper, cuáles hombres se
relacionarán con nosotros, cuáles pecados cometeremos,
cuáles salvaciones experimentaremos?
"Por lo qual desmayamos antes, aunque en nosotros el hombre
exterior se vaya desmoronando, el interior se va renovando
de día een día.
En esta postura seremos aptos para comprender y apreciar las
grandes luchas de la humanidad contemporánea, en medio de
sus tormentas, dirigidas hacia la paz.
Dios, finalmente, espera de nosotros la continuación
incansable de nuestros deberes renovando la vida que hicimos
en días anteriores.
Una vez más siembre el agricultor el campo. Nuevamente el
herrero levante su martillo. Nuevamente distribuya el
comercienate las cosas útiles. Vuelva a enseñar el maestro a
nuevos alumnos. Nunca duerme y hace pausa el Creador. Sus
hijos tampoco relajarán antes de la hora final. Sus hijos
buscan la felicidad en el servicio del Padre, y si El quiere
hacer abrumadora la tarea, la aceptamos en la confianza de
que El revelará su grandeza y su poder ayudándonos,
recistiéndonos de Cristo.
Hemos entrada en el año nuevo mil novecientos sesenta y
cuatro, guiándonos por la fé. Por la fé confiamos en Dsios
esperando que nos conduce a nuestros destinos. Por la fé nos
entregamos para servirle fielmente.
Un Dios que nos hace compartir de todo que ha encarnado por
Jesucristo, un Dios que nos equipa a reviste de todo que nos
entregado inviolablemente por el bautismo, un Dios semejante
no engaña al que confía en El, ni traisionará al que es
fiel. Porque
(he predicado esta predicación, pero sin elaborarlo. Su
origen no sé.)