-1-Kirchenjahr bis Weihnachten 111
Lugar/Ort:Camarero/Puiggari

Fecha/Datum:25/12/1979
Otros Lugares/Weitere Predigtorte:
Diamante, 27-12-1981 -spanisch-
Aldea Protestante, 25-12-1979 -deutsch-
Año Eclesiástico/Kirchenjahr:2 Navidad - 2 Christtag
Libro Bíblico/Buchbezeichnung:Juan 1: 1-14 - Johannes 1, 1-14
Skopus:
-1-Kirchenjahr bis Weihnachten 111 - Juan 1: 1 - 14
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el
Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las
cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido
hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz
de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las
tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre
enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Esto vino por
testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de
que todos creyesen por él. No era él la luz. Aquella luz
verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En
el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo
no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Y
aquel Verbo fur hecho carne, y habitó entre nosotros (y
vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno
de gracia y de verdad."

En el curso de los siglos, Nochebuena y Navidad se han
cambiado en una historieta pía para niños, pero nosotros,
cristianos responsables, nunca podemos olvidar que lo que se
realizó en el establo de Belén es una historia real de Dios
con nosotros hombres, una historia que tiene una
significación decisiva. Esto es expresado especialmente en
el último versículo de nuestro texto:
"Y aquel que es la Palabra tomó cuerpo humano y vivió entre
nosotros por algún tiempo. Nosotros hemos visto su gloria,
que es la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de
amor y de verdad."
Por una insolencia sin igual, nosotros, hombres, hemos
destruido el fundamento de nuestra vida humana. Hemos
derrotado la relación, el contacto con El, quien nos llamó a
la vida, con El que nos dio todo lo necesario para la vida.
No queríamos saber nada de El, el cual nos tiene en sus
manos, de quien somos dependientes totalmente.
Queríamos ser dioses y los señores del mundo. Y el resultado
de todos nuestros esfuerzos tenemos, día por día, ante
nuestros ojos:
Asesinatos, guerras, revoluciones, lujo y aburrimiento en un
lado, y en el otro, hambre, enfermedad y esclavitud.
Estos deben ser únicamente ejemplos por lo que significa
destruir nuestro fundamento de la vida. Cada uno de nosotros
puede aumentar de su propia vida estos ejemplos.
Tampoco, bajo ninguna circunstancia, podemos olvidar que por
una explotación exhaustiva de la riquezas y fuerzas
naturales, siempre menos posibilidades de la vida tenemos,
muy malas condiciones de la vida para las generaciones
humanas venideras.
Vivimos en un mundo de temor, de angustia y de terror y de
la muerte, porque hemos menospreciado las reglas, las leyes
y las exhortaciones para la vida humana de nuestro Creador.
Sí, dándonos por lo que que se realizó en el rancho de
Belén, la posibilidad de firmar y forzar los fundamentos de
la vida humana, nosotros hemos contestado con odio,
enemistad y asesinos.
Pero lo más grande que empezó en el rancho de Belén, no es
destruible. El fundamento de la renovación de la vida
humana, puesto hace 2.000 años, se resiste a toda la
destrucción por los hombres. Este fundamento tiene validez
para todos los que fueron puesto por Dios, el Creador, en
este fundamento.
Para ellos, la vida humana se cambia en una vida con futuro,
sin preguntar que alrededor de ellos se destruye todo.
En este fundamento, en que nosotros, cristianos, estamos, es
igualmente el fundamento del nuevo cielo y de la nueva
tierra y de un mundo mejor.
Oyendo esto, enseguida nos preguntamos:
¿Qué se realizó en verdad hace 2.000 años, cuando fue nacido
en pobreza un niño, acompañado con cosas maravillosas en el
cielo y por lo que magos ricos y pastores pobres, de la
lejanía y de la cercanía vinieron a Belén para adorar a este
niño?
Los píos, empero, solamente podían negar este nacimiento. Y
el poder estatal, representado por el rey Herodes, querían
matarle. Así los padres con el niño debía huir a egipto.
Todo esto es expresado por nuestro texto, pero, porque el
evangelista Juan es un filósofo entre los evangelistas, él
expresa lo que Lucas puede decir en pocas palabras claras,
por pensamientos difíciles y muy filosóficos, y nosotros,
por eso, tenemos hoy dificultades para entender y comprender
bien lo que dice Juan.
El dice que en Belén, una vez por siempre, se realizó la
unión entre Dios, el Creador y el hombre. En Jesús de
Nazaret, Dios se hace hombre, aceptando también los
padecimientos de un hombre que es amenazado por la muerte,
perseguido por el odio de los suyos, que está gimiendo bajo
el salvajismo de los hombres. Dios hizo hombre para
guardarnos de nuestra propia aniquilación, por lo que se
realizó en la Nochebuena, Dios está en nuestro mundo.
Y dónde Dios está, está también está su Palabra creativa.
Por esta Palabra fue creado el hombre y todo lo que existe.
Esta Palbra es el fundamento para lo que también aun hoy,
puede guardarnos de la destrucción. Por su Palbara El dirige
nuestros corazones y pensamientos y nos salva de nuestros
caminos malos. El nos da nuevas posibilidades de la vido
también aun en el caso, que nosotros, seres, humanos,
aniquilamos todo lo que vive y existe.
Dios también puede resucitar a los muertos. Dios puede crear
por su Palbra de nada un mundo nuevo.
En la doctrina de confirmación, algunas veces nos hemos
preguntado:
¿ Dónde está el cielo?
Podíamos contestar con:
Donde Dios está, también esta el cielo.
De esto sigue que el infierno siempre está en el lugar,
donde Dios no está. Así podemos entender y comprender lo
que, por eso que hemos expulsado a Dios de nuestro mundo,
hemos cambiado este mundo en un infierno.
Pero por el venir de Dios en esta tierra, en la persona de
Jesús de Nazaret, podemos decir:
Donde Jesucristo está y su Palabra, este mundo se cambia
nuevamente en una parte del cielo. Y donde el ciele está,
debe alejarse el infierno.
Y todos los que están en la cercanía de Jesús, están ya en
el reino de los cielos y no son más habitantes del infierno.
Por eso decimos:
Navidad nos da una esperanza nueva, Por Navidad no tememos
mas destrucción, muerte, diablo o infierno, sino sabemos que
en medio de este mundo empezó una nueva historia de Dios con
nosotros, seres humanos. Y esta historia nueva que empezó en
el pesebre en Belén nos hace alegres y felices.