Declaración - Eucaristía
Documento 156
Lugar/Ort:Buenos Aires
Fecha/Datum:1993
Resumen/Skopus: Documento en conjunto, elaborado de la Comsisión Teol. de la Iglesia Cat. y Iglesia Luterana Unida y IERP. del año 1993.


Hay Sello de Entregado 4 de May 1993 de la IERP

DECLARACIÓN LUTERANO-CATOLICA SOBRE LA EUCARISTÍA

[Texto aceptado para presentar a las autoridades(16.3.93)]

1. Después de haber declarado conjuntamente que el Bautismo de
adultos e infantes, y la fe trinitaria y cristológica crea entre
los miembros de las distintas comuniones eclesiales un vínculo de
hermandad que tiende a la unidad, don del Espíritu Santo" (1),
luteranos y católicos creemos que en ese camino a la unidad, la
celebración de la Eucaristía en nuestras respectivas comunidades
en principio de renovación para lograr más plenamente la hermandad
que se inició en el Bautismo.
2. Católicos y luteranos, tratando de ser discípulos atentos, al
celebrar nuestras Eucaristías lo hacemos en cumplimiento del
mandato de nuestro Salvador Jesucristo: "Hagan esto en memoria
mía" (Luc. 22:19). Sabemos que la Cena celebrada por El fue el
gesto anticipado de su entrega como Redentor: "Esto es mi Cuerpo
que se entrega por ustedes... porque el Hijo del Hombre va por el
camino que le ha sido señalado" (Luc. 22:19.22). Por ello,
católicos y luteranos confesamos que la Eucaristía es el
sacramento de la presencia de Cristo crucificado y resucitado, y
el medio para que el sacrificio de la cruz se haga operante hoy en
la Iglesia. Nos sentimos insertos en la tradición apostólica, en
la cual resuena la palabra de Pablo: "Siempre que coman de este
Pan y beban de esta Copa proclamarán la muerte del Señor hasta que
El vuelva"(Cor. 11:26).
3. Sabemos que la fraternidad eucarística, reunión de hermanos en
la que debemos poner los bienes en común, compartiendo la casa con
el peregrino, y dando de comer al hambriento (Hech. 6:1), en
cuanto "fracción de pan"(Luc. 24:30), revela la peculiar presencia
de Jesús, ya que igual que los discípulos de Emaus, por la fe
ahora podemos reconocerlo nuevamente al partir el pan"(Luc.
22:35). Católicos y luteranos reconocemos la existencia de varias
explicaciones de esta presencia de Cristo, en cada una de las
comunidades y comparadas entre si, y afirmamos la realidad de la
presencia de Jesús muerto y resucitado en la Eucaristía. Hacemos
esta afirmación no solo por fidelidad a nuestras respectivas
tradiciones que así lo mantienen, sino además porque en la
presencia eucarística se cumple de manera eficaz la promesa de
Jesús: "Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo"(Mat.
28:20).
4. Luteranos y católicos sabemos, además, que la Eucaristía es
alimento, comida, comunión, que se nos da para nuestro peregrinar,
como el nuevo maná a la espera de la promesa de Dios Padre.
Creemos que el Pan eucarístico es el "pan vivo bajado del
cielo"(Juan 6:50.51), y que es el mismo Jesús (ver Juan 6:48).
Debemos comer este Pan para renovar la vida y la esperanza, las
fuerzas de peregrinos, por la fe en las palabras de Jesús que nos
advierten: "separados de mí nada pueden hacer"(Juan 15:5).
5. Por lo dicho, afirmamos que celebrando la Eucaristía, luteranos
y católicos nos sometemos a la voluntad soberana de Cristo, el
Señor para su Iglesia, a la cual dejó el gesto y las palabras del
memorial de su entrega. Nuestra celebración de la Eucaristía es el
testimonio reiterado de la lealtad que la Iglesia le debe a su
Esposo, Cristo, por la cual El "se entregó" y "para purificarla",
queriendo para si una Iglesia "santa e inmaculada"(Ef. 5:25.27).
En cada Eucaristía nos sumergimos en esa voluntad santa,
purificadora y fiel de Cristo al Padre, para crecer en la santidad
y comunión con Aquél que nos purificó. En el amor atento con que
celebramos así la voluntad soberana de Cristo, creemos que no sólo
sentimos la necesidad de la unidad que debemos alcanzar, sino que
asimismo, en el misterio, se realizará la fraternidad que el
Bautismo ya generó entre nosotros. Somos más dóciles al Espíritu
Santo para que juntos como Esposa -la Iglesia- clamemos al unísono
a Cristo: "Ven"(Apoc. 22:17).
6. Al celebrar la Eucaristía en la fiel repetición de lo que hizo
y dijo Jesús, y con verdadera fe, sabemos que ella es su presencia
que nos consigue ahora la eficacia del Misterio Pascual.
7. Por otra parte, reconocemos que muchas cosas deben aclararse
aún entre nosotros, de modo especial la doctrina y realidad del
ministerio, así como el de la sucesión apostólica; y la
permanencia de la presencia en los elementos que quedan después de
la celebración.
8. En cuanto a la práctica litúrgica o celebratoria, es preciso
ponernos de acuerdo respecto de varios temas fundamentales que
según las tradiciones podemos y debemos fraternalmente reclamar
(2):
"Según la convicción luterana. del lado católico se debe tender a:
1. Evitar celebrar la Misa sin participación del pueblo.
2. Asegurar mejor la Predicación de la Palabra de Dios en el curso
de la celebración eucarística.
3. Distribuir la Comunión bajo las dos especies.
Según la convicción católica del lado luterano se debe tender a:
1. Una Celebración más frecuente de la Santa Cena. "La Eucaristía
es la celebración litúrgica nueva que Cristo ha dado a su Iglesia:
parece pues normal que sea Celebrada cada domingo, o al menos una
vez por semana"(ACCRA, n.33)
2. Una mayor participación de la comunidad, en particular de los
niños.
3. Una relación más estrecha entre el servicio de la Palabra de
Dios y el Sacramento.
No debe perderse de vista que las distintas prácticas así evocadas
dependen, en parte, de diferencias aún no superadas en la
inteligencia de la fe. Esclarecerlas y superarlas se nos impone
como tarea común.
9. Como compromiso y deseo de superar las diferencias y para
hacernos dignos de una unidad que el Señor nos da por su Espíritu,
sugerimos que, en lo posible, sobre todo en las celebraciones
dominicales o en las grandes fiestas del Señor, haya un
intercambio del "saludo de la paz" entre las comunidades por medio
de algún ministro o delegado. Paz que, pese a la duda de los
discípulos, Cristo les ofreció como trofeo de su victoria (Ver
Luc. 24:36-38; Juan 20:26-28). La Eucaristía nos conduce a dar
testimonio común, y a obrar en el mundo impulsados por el mandato
de Jesús y animados por su Espíritu Santo.+
Por la Iglesia Evangélica Luterana Unida:
Pastor Dr. Ricardo Pietrantonio
Pastor Lisandro Orlov
Por la Iglesia Evangélica del Río de la Plara:
Pastor Carlos Schwittay
Pastor Federico Schäfer
Por la Iglesia Católica:
Excmo. Mons. Juan Carlos Maccarone
Pbo. Dr. Osvaldo Santagada
Dr. Norberto Padilla

Notas:
(1) Declaración Conjunta de Reconocimiento Mutuo del Sacramento
del Bautismo, ratificada en celebración ecuménica del 30 de abril
de 1989 presidida por las autoridades de las Iglesias citadas, en
la Iglesia del Seminario Mayor de Buenos Aires. Hay varias
publicaciones: puede verse en Criterio 61 (1988) n. 2017 p. 606.
(2) LA CENA DEL SEñOR. Relación de la Comisión mixta Católico
Romana - Evangélico Luterana. 1978. Hay varias publicaciones:
puede verse en Diálogo Ecuménico 14 (1979), p. 387-413.