Matrimonios Mixtos en la Argentina
Exposición, 146
Lugar/Ort:Heft
Fecha/Datum:1990
Resumen/Skopus: Wurde von dert Kirche als Heft gedruckt. 23-4-90


MATRIMONIOS MIXTOS EN LA ARGENTINA

LA NUEVA POSICION MODIFICADA DE LA IGLESIA CATOLICA ROMANA EN LA
ARGENTINA FRENTE A LOS MATRIMONIOS DE DISTINTAS CONFESIONES
(CATOLICOS CON CRISTIANOS NO CATOLICOS)

Carlos Schwittay
Coordinador de la Comisión de Ecumenismo de la Iglesia Evangélica
del Río de la Plata

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Oficina de Comunicación y Publicaciones de la Iglesia Evangélica
del Río de la Plata.
(Sucre 2855, 1428 Buenos Aires. Tel 784 1029)
Junio de 1990
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ANTECEDENTES

Si bien ya desde 1970 existían en la Iglesia Católica Romana,
sugeridas por el Concilio Vaticano II, nuevas instrucciones
generales -motu- propio matrimonio mixta- para el tratamiento de
los matrimonios mixtos de confesiones distintas, que ofrecían
cierto alivio y facilidades al contrayente no católico, en la
Argentina no se notó nada de ello hasta hace poco tiempo.
Todavía en 1971, la Conferencia Episcopal Argentina dio a conocer
instrucciones que tuvieron validez hasta la actual posición
modificada. En esas instrucciones se decía que el obispo puede
consentir la liberalización del ritual católico, autorizando a que
la ceremonia del casamiento se realice en el registro civil, pero
no en una capilla no católica. La ceremonia civil en el registro
civil era para la Iglesia Católica Romana de mayor significación
que la ceremonia religiosa en una capilla no católica.
No fue sorprendente que en este punto también se endureció nuestra
Iglesia Evangélica, y conscientemente ofreció resistencia a las
exigencias especiales de la Iglesia Católica en el tratamiento de
los matrimonios mixtos. Solamente en aquellos casos en que algún
que otro sacerdote u obispo mostraba cierta actitud de salir al
encuentro, se respondía del mismo modo.
Recordemos que en las Normas de la Vida Eclesiástica de nuestra
iglesia (aprobadas el 11.10.77),se dice:
"No se realiza la bendición nupcial ecuménica hasta tanto no
exista reciprocidad de trato de parte de la Iglesia Católica
Apostólica Romana" (VI, 2).
Para los casamientos mixtos de aquellos tiempos, casi no existían
otras posibilidades a no ser:
- desistir de cualquier ceremonia religiosa;
- que el contrayente evangélico se hiciera católico con el
casamiento católico;
- que con una ceremonia evangélica el contrayente católico pasara
a la iglesia Evangélica.
Según la situación de la congregación o la zona, nuestra iglesia
salió beneficiada estadísticamente. Naturalmente que todo esto fue
una carga sobre los hombros de matrimonios que bajo tales
circunstancias hasta perdieron el contacto con la fe cristiana y
la iglesia; ello es comprensible y en realidad había sido
previsto.

EL ACERCAMIENTO ECUMENICO

Por la preocupación por buenas relaciones y en favor de un
desarrollo armónico de los matrimonios mixtos, ya hace tiempo que
nuestra iglesia se esforzó en diferentes niveles, mediante
diálogos con la iglesia Católica Romana, para lograr que también
en la Argentina se aplicaran los lineamientos del Vaticano
correspondientes a los matrimonios de confesiones distintas. De
esta manera aprovechamos los diálogos teológicos llevados a cabo
entre la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Evangélica Luterana
Unida y la nuestra, para hacer fructificar esos líneamientos para
nuestra situación en la Argentina.
Después de largos estudios, la comisión encargada de estos
diálogos terminó su trabajo en el año 1985 con un memorándum a la
Conferencia Episcopal Argentina, solicitándole que reglamentara de
nuevo el derecho matrimonial para contrayentes de diferentes
confesiones en el sentido de la declaración del Vaticano.
Esto ocurrió entonces, con el Decreto General de la Conferencia
Episcopal Argentina estableciendo normas para el matrimonio
canónico, que entró en vigencia el 26 de marzo de 1989, después de
haber sido aprobado por el Vaticano el 12 de noviembre de 1988.
La Conferencia Episcopal Argentina publicó y entregó para su uso a
todos los sacerdotes, diáconos y demás responsables, la Guía para
la preparación del Expediente Matrimonial, en la que compendiaron
todas las normas y resoluciones, inclusive el derecho general del
Código de Derecho Canónico.
Que con esto tome un lugar de cierta preponderancia el problema de
los matrimonios de confesiones distintas y que se aporte cierta
comprensión de la situación de las iglesias no católicas es, en mi
opinión, una señal de que la Iglesia Católica también en la
Argentina está dispuesta a tomar en serio a las demás iglesias.
Ella exhorta directamente a sus organismos ejecutores:
'Conviene recomendar, ante todo, que se conozca y respete la
posición de la Iglesia Católica en materia ecuménica. La
ignorancia o el rechazo de esa postura, y de las normas de ella
derivadas, dan origen a muchas dificultades pastorales y crean
desconcierto entre los fieles. Es necesario en todo dejarse guiar
por la Iglesia que no ha temido adoptar una actitud de diálogo y
de relativa tolerancia, la cual, bien entendida, no da lugar a
confusión ni a concesiones exageradas" (Guía..., pág. 83).
Las instrucciones de la Iglesia Católica Romana en la Argentina en
vistas a los matrimonios de confesiones distintas hacen, en las
exhortaciones a sus propios miembros, una gran diferencia con los
miembros de las iglesias no católicas. A estos últimos los
considera con cierta comprensión, mientras que frente a sus
propios miembros puede llegar a ser muy dura. Leemos:
"Prudencia hacia la actitud del no católico:
"Al realizar la preparación pastoral y mientras se cumplen los
requisitos mandados, se ha de discernir con tacto y prudencia la
actitud del contrayente no católico. Por ejemplo, no siempre la
falta de adhesión a la verdad católica supone obstáculo insalvable
para la celebración de matrimonio válido y lícito. Alguien que no
acepta la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio, puede
tener sin embargo el propósito firme de contraer con su cónyuge un
vínculo para siempre; y quien no cree en la sacramentalidad del
matrimonio como la enseña la iglesia Católica, quizás desea
celebrar y vivir el matrimonio como Cristo lo ha dispuesto en su
plan de salvación' (Guía..., pág. 84).

LO QUE DEBE TENERSE EN CUENTA

Seguramente lo mejor es señalar ahora concretamente aquello que
una pareja de novios de confesiones distintas debe saber y debe
tener en cuenta, cuando quiere comenzar y llevar adelante su
matrimonio con responsabilidad frente a su propia conciencia y
quedando cada contrayente en paz con su propia iglesia.
Ante todo, es importante que la pareja que desea casarse tome
contacto, ambos contrayentes juntos, con el sacerdote de la
Iglesia Católica y el pastor de la Iglesia Evangélica (iglesia no
católica) que correspondan. Después se llegará a las charlas
prematrimoniales en las que se considera como ayuda y deber la
explicación y el entendimiento del punto de vista de cada una de
las dos iglesias sobre el matrimonio y el casamiento. En forma
simplificada, quizás podríamos decir que el entendimiento del
matrimonio para la Iglesia Católica Romana parte del compromiso de
los contrayentes; mientras que para las iglesias no católicas se
basa en la ayuda de Dios ofrecida a los contrayentes.
Ambos conceptos del matrimonio pueden complementarse,
naturalmente. Por ello, a partir de las charlas con el sacerdote y
el pastor por separado, se debería llegar en el futuro, a una
charla entre el sacerdote, el pastor y la pareja de novios.
Si bien las iglesias no católicas ven claramente las dificultades
de un matrimonio de confesiones distintas, contemplándolas en el
marco de los conflictos y problemas que pueden surgir durante el
matrimonio y ser resueltos, la iglesia Católica las considera tan
grandes como para partir, en principio, de la prohibición del
casamiento de tales parejas. la prohibición, sin embargo, puede
ser levantada mediante una licencia del correspondiente obispo
local.
Para conseguir de la Iglesia Católica esa excepción de la
prohibición del casamiento entre contrayentes de confesiones
distintas:
1) El contrayente católico debe comprometerse a evitar todo
aquello que lo lleve al peligro de perder su fe. Además tiene que
prometer que en el matrimonio hará todo hasta donde sea posible
para que todos sus hijos sean bautizados y educados en la Iglesia
Católica.
2) El contrayente cristiano no católico puede no asumir este
compromiso ni reconocerlo como limitación propia, sino solamente
confirmar que toma conocimiento del compromiso de su pareja
católica (Ver Guía..., pág. 85).
En estas expresiones hay una gran tensión. Por un lado se defiende
el antiguo concepto católico exigiendo obediencia estricta del
contrayente católico; pero por el otro lado, hay que actuar
ecuménicamente y admitir que el contrayente no católico también es
responsable por su conciencia y su entendimiento de la fe, y que
su iglesia asimismo puede pretender que los hijos sean bautizados
y educados en la iglesia no católica. Aquí, en este punto, los
representantes de la Iglesia Católica seguramente presentarán la
mayor resistencia en la práctica; pero ante ello no se debe ceder
de ninguna manera.
Todavía no está dada la solución general y de fondo de esta
tensión por parte de las iglesias involucradas. Lamentablemente
cada una de las parejas de confesiones distintas debe sufrir
siempre de nuevo esta tensión, que, en el mejor de los casos, no
se transforma en presiones psicológicas por parte de las iglesias
involucradas.
De todos modos, es de esperar que la Iglesia Católica Romana, en
tiempos de diálogos ecuménicos relacionados a la pregunta sobre el
bautismo y la educación de los niños, tome en serio la decisión de
conciencia del contrayente no católico y el derecho de una iglesia
no católica de bautizar y educar a los hijos de sus miembros. la
Iglesia Católica ya lo hace, aunque un tanto ocultamente, debido a
que el compromiso del contrayente católico para la educación
católica de los hijos en los matrimonios mixtos no es absoluto:
"hasta donde sea posible" o "hasta donde sea posible en su
matrimonio". Al contrayente no católico ya no se le exige la
promesa de la educación católica de los hijos, lo que antes del
Concilio Vaticano II era indispensable.
Para otorgar la licencia para el casamiento de contrayentes de
confesiones distintas, la Iglesia Católica Romana pide por medio
de su representante que ambos contrayentes acepten los "fines y
propiedades del matrimonio' que principalmente tienen que ver con
"la sacramentalidad, la unidad y la indisolubilidad" del
matrimonio.
Tal como lo aclaramos al principio, la Iglesia Católica está
incluso dispuesta a aceptar y reconocer el entendimiento distinto
que tiene la cristiandad no católica; hasta existe la posibilidad
de que el matrimonio mixto sea reconocido, bajo ciertas
circunstancias, como cuando el contrayente no católico rechaza
aparecer con su pareja católica ante el sacerdote para la
preparación del casamiento, etc. Dice:
"Las declaraciones y promesas de la parte católica mandadas por
derecho, se realizarán por escrito y ante el párroco. El
contrayente no católico será informado de igual manera. Y cuando
este último no quisiera presentarse personalmente a la parroquia,
el contrayente católico dejará constancia del grave compromiso que
adquiere de informarlo" (Guía.... pág. 86).
Hasta ahora nosotros acompañamos en su camino al casamiento a la
pareja de novios de confesiones distintas que quiere dar este paso
con responsabilidad ante su propia conciencia, en armonía y en
contacto con las iglesias involucradas y con respeto por la fe del
otro contrayente. La vida matrimonial debe estar imbuida de la
seguridad de que en todas sus alternativas ese matrimonio está
bajo el mismo Señor jesucristo, común a ambos.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que las prohibiciones e
impedimentos de la iglesia Católica relacionadas con la
constitución del matrimonio -como por ejemplo y entre otras, el
divorcio-, también tienen validez para los matrimonios mixtos.
Solamente un edicto eclesiástico, el obispo o el Vaticano, bajo
ciertas circunstancias pueden disolver un matrimonio o declararlo
nulo. Para mayor información pueden consultarse las instrucciones
sobre las atribuciones de los obispos.
Con el consentimiento de la iglesia Católica Romana para un
casamiento confesionalmente mixto, ella asume el casamiento
eclesiástico que, según su doctrina, solamente entonces tiene
validez. Por supuesto que la iglesia no católica pretende lo mismo
a base del mismo derecho, aunque sin manejarse con la ley en la
mano. La Iglesia Católica Romana le reconoció este derecho a las
restantes iglesias en la medida en que está dispuesta, cuando hay
inconvenientes, a exceptuar de las prescripciones formales del
casamiento católico por medio del obispo local. En la página 87 de
la Guía para la preparación del Expediente Matrimonial se enumeran
esos inconvenientes y problemas que deben ser considerados:
"La oposición irreductible de la parte no católica, la pérdida de
amistades muy arraigadas, graves problemas familiares del
contrayente no católico, conflicto grave de conciencia, notable
quebrantamíento económico y otras similares a juicio del
ordinario".
La Guía ya citada reiteradamente, no obstante todas las reservas,
da una comprensión positiva de los matrimonios mixtos al expresar
lo siguiente desde el punto de vista católico (págs. 87 y 88).
"Conocida entonces la posibilidad de obtener dispensa de forma, es
preciso que los mismo novios, en reflexión serena y atendiendo a
la situacíón personal y familiar decidan solicitarla o no. De
todos modos, dada la condición de matrimonios mixtos, se le
ofrecerá ayuda oportuna para que den a su matrimonio un sentido
profundamente humano, y todo el valor religioso que permita su
diferencia en la fe. Muchas de estas parejas son realmente capaces
de fundar su vida matrimonial sobre sólidos principios humanos y
en ocasiones también cristianos (significado de la familia,
paternidad, trabajo, fe en Dios y en Jesucristo Salvador, el
Evangelio como criterio de vida, etc.)".

EL CASAMIENTO ECUMÉNICO

Después de la liberación de las prescripciones formales del
casamiento católico por medio del obispo local, se pide la
celebración pública de la constitución del matrimonio que:
1) puede ser una bendición nupcial eclesiástica en una capilla no
católica según el rito de esa iglesia no católica;
2) puede ser la constitución del matrimonio en el registro civil;
3) puede llevarse a cabo ante un escribano público.
Con esto se hace posible por primera vez que, con el
consentimiento de la iglesia Católica Romana en la Argentina, una
pareja mixta sea casada oficialmente en una Iglesia Evangélica (no
católica). En relación con ello, se subraya lo siguiente:
"Es más sencillo otorgarla en favor de una celebración en aquellas
iglesias cristianas que mantienen relación ecuménica con la
Iglesia Católica. Pero no cuando se trata de grupos que se
muestran distantes, hostiles" (Guía..., pág. 88).
Con la liberación de las prescripciones formales para el
casamiento católico, es posible aquello que nosotros generalmente
llamamos un "casamiento ecuménico". Ello significa que, de la
misma manera como el sacerdote puede invitar al pastor no católico
para participar en la bendición nupcial de un matrimonio mixto que
se celebra según el rito católico en un templo de la Iglesia
Católica, también el pastor no católico puede invitar al sacerdote
católico cuando celebra la bendición nupcial de una pareja de
confesión mixta en su propio templo.
En semejante "celebración ecuménica del casamiento", también
autorizada por la Iglesia Católica, el clérigo de la iglesia en la
que se celebra la ceremonia procede según el rito de su iglesia.
El clérigo invitado puede asumir una reflexión, la expresión del
deseo de bendición, una oración y/o el saludo final. Sin embargo,
el sacerdote católico necesita en ambos casos la autorización de
su obispo. Sobre las restantes cosas importantes hay que hablar en
una entrevista con el sacerdote católico y el pastor no católico;
quizás, con el transcurrir del tiempo, se llegue a un diálogo
matrimonial conjunto entre ambos clérigos con la pareja. El
presidente del Secretariado Nacional para el Ecumenismo de la
Conferencia Episcopal Argentina, obispo Mario J. Serra, cree que
será posible llegar en el futuro a un convenio sobre una pastoral
común para parejas mixtas.

CONCLUSION

Para concluir, debemos decir que todavía no nos sale de los labios
un "sí" incondicional a las nuevas normas y ordenanzas de la
Iglesia Católica Romana para las parejas de matrimonios de
confesiones distintas; no obstante, admiramos los esfuerzos que
hicieron los responsables de esa iglesia en la Argentina para
acercarse en un punto a las iglesias no católicas. Nosotros
deseamos que esta apertura, que seguramente conlleva bastantes
quehaceres para las parejas de novios, les permita vivir en común
su fe en jesucristo con una nueva alegría a muchas parejas
matrimoniales y familias; aunque cada uno en otra tradición. Esto
también puede ser un paso adelante en el camino hacia la unidad,
como lo quiso nuestro Señor.
Seguramente, debido a la postura poco amistosa mantenida durante
mucho tiempo por la Iglesia Católica Romana frente a las iglesias
no católicas, debido a la postura asimismo poco amistosa de estas
iglesias frente a ella, y debido a que al principio son
previsibles -sin más- tensiones relacionadas con la reglamentación
sobre las cuestiones de los matrimonios mixtos, es conveniente
saber cómo se puede superar los malos entendidos y las
interpretaciones equivocadas.En todo caso, el pastor actuante
debiera apoyar con su actitud de ayuda al contrayente no católico
en todas las dificultades y preguntas delicadas, quizás en una
conversación clarificadora con el sacerdote católico y, según las
circunstancias, incluso con el obispo local. En caso de que esto
no conduzca a un entendimiento, el obispo Mario J. Serra,
responsable por el ecumenismo de la Conferencia Episcopal
Argentina, se declaró dispuesto a intervenir por carta o
telefónicamente en casos especiales, cuando el pastor actuante le
suministre la documentación y el completo estado de las cosas. Con
este fin nos dio su dirección y teléfono, que son los siguientes:

Obispo Mario J. Serra
Hipólito Yrigoyen 4350
1212 Buenos Aires (Tel. 983-0033)

En la medida en que, para bien de las parejas de matrimonios de
confesiones distintas, nos comprometemos con la Iglesia Católica
Romana para un contacto más estrecho, ingresamos naturalmente en
una aventura ecuménica. Todavía no sabemos qué forma tendrá esta
aventura, pero esperamos que nos aproxime como iglesias.


ANEXO

Páginas escogidas de la Guía para la preparación del Expediente
Matrimonial; Vademécum para sacerdotes, diáconos y demás
responsables, editada por la Conferencia Episcopal Argentina,
Buenos Aires, 1989.


DECRETO GENERAL de la CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
estableciendo normas para el matrimonio canónico

1. Toda la atención pastoral en orden al matrimonio (cursillos,
entrevistas, etc.) y el "Expediente Matrimonial" ó "Información
Matrimonial", han de realizarse como acciones complementarias e
inseparables. Sólo en ambas tareas se cumple el compromiso que
tiene la comunidad cristiana, y sobre todo los pastores, de
asistir a las futuras familias (Cfr. CDC cc. 1063-1065 y 1066 en
adelante). En consecuencia, el procedimiento jurídico llamado
comúnmente Expediente Matrimonial, se ha de insertar siempre en la
entera acción pastoral de la Iglesia, de acuerdo con las normas
siguientes.

2. Una de las partes del mencionado procedimiento, ya prescripta
por el Código, es el examen de los contrayentes (c. 1067), que
debe realizar el párroco a quien compete asistir al matrimonio de
acuerdo al derecho. Dicho examen será hecho en forma personal,
tomando declaración a los novios por separado y bajo juramento,
acerca de las siguientes cuestiones:

- conocimiento de la naturaleza y fines del matrimonio realidad
creada elevada al orden sobrenatural
- capacidad y disposición para prestar el consentimiento
matrimonial con la perfección debida (ausencia de vicios del
consentimiento)
- aptitud para contraer (ausencia de impedimentos)
- actitud actual y personal de fe y formación cristiana elemental.

Sólo habiendo justa causa el párroco podrá autorizar al vicario
parroquial, al diácono o a una persona idónea que cuente con
aprobación del Obispo, para realizar este examen.

3. Además, para conocer mejor que nada obsta a la celebración
válida y lícita del matrimonio, se dispone la publicación de
Proclamas, que contengan el nombre completo de los novios, y se
realicen durante quince días, según la costumbre de cada lugar
aprobada por el Obispo (Cfr. c. 1067).

4. Con idéntico fin los novios presentarán a dos testigos, mayores
de edad, que por el conocimiento que tienen de los contrayentes
puedan declarar bajo juramento, respondiendo a las cuestiones
propuestas en el número 2, ante el sacerdote o diácono.

5. Los novios presentarán certificado de bautismo, extendido en
los últimos seis meses anteriores a la celebración del matrimonio.
Si el caso lo requiere, entregarán también certificado de
defunción del cónyuge, constancia de nulidad del matrimonio
anterior, rescripto de dispensa, etc. No es suficiente la
sentencia civil de ausencia con presunción de fallecimiento del
cónyuge, y en ese caso debe recurrirse al ordinario del lugar.

6. Como norma general, la edad mínima para contraer lícitamente
matrimonio canónico en la Argentina, es de 16 años para la mujer y
18 para el varón (Cfr. cc. 1072 y 1083). El ordinario de lugar
puede autorizar el matrimonio antes de esa edad, cumplidas las
exigencias del derecho.

7. El matrimonio canónico será inscripto cuanto antes en el Libro
correspondiente de la parroquia donde fue celebrado, según el
formulario prescripto por la Conferencia Episcopal (c. 1 1 2 1,
l), salvo las excepciones previstas en derecho, y también en el
Libro de bautismos conforme al c. 1122,1.

8. En los casos de matrimonios mixtos, las declaraciones y
promesas de la parte católica mandadas en derecho (c. 1125), se
realizarán por escrito y ante el párroco. El contrayente no
católico será informado de la misma forma. Y cuando éste último no
quisiera presentarse personalmente, el contrayente católico dejará
constancia del grave compromiso que adquiere de informarlo (c. 1
126).

9. En los matrimonios mixtos el odinario del lugar puede dispensar
la forma canónica, cuando existan graves dificultades, como la
oposición irreductible de la parte no católica, la pérdida de
amistades muy arraigadas, graves problemas familiares del
contrayente no católico, conflicto grave de conciencia, notable
quebranto económico, u otras similares a juicio del mismo
ordinario; permaneciendo siempre necesaria para la validez alguna
forma pública de celebración, que podría ser: la celebración
religiosa de la parte no católica, la celebración civil, o la
presentación ante escribano público, siempre que estos actos se
realicen con intercambio de consentimiento matrimonial, ante dos
testigos, y se deje constancia escrita (c. 1 1 2 7,2).

10. La participación conjunta del ministro católico y de otro
ministro de alguna iglesia cristiana requiere la autorización del
ordinario del lugar, con quien se ha de acordar el modo de
realizar la celebración, observando lo prescripto en el c. 1 1 2
7,3.



Están las firmas de:

RAUL FRANCISCO Card. PRIMATESTA
Arzobispo de Córdoba
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

JOSE MARIA ARANCIBIA
Obispo Auxiliar de Córdoba
Secretario General del Episcopado Argentino



Capítulo 21. MATRIMONIOS MIXTOS

121 A) Tipos de "matrimonio mixto" y normas generales:

El nombre de "matrimonio mixto" se usa actualmente en forma
general y comprende todo matrimonio de: un católico con alguien
que no lo es. No designa por lo tanto, únicamente el antiguo
impedimento de "mixta religión" (católico con cristiano no
católico), ahora suprimido como impedimento., aunque subsiste una
prohibición, sino que también el caso de "disparidad de culto",
que es uno de los impedimentos que requiere dispensa.

122 En consecuencia, los casos de matrimonio mixto son varios, y
no a todos corresponden las mismas prescripciones canónicas. He
aquí los 3 tipos fundamentales , con las normas generales que a
ellos se refieren:

Católico con Bautizado no Católico

Oriental La forma canónica es necesaria sólo para la licitud (c.
1127.1), aunque para la validez hace falta un ministro sagrado.

En razón de la prohibición hace falta licencia del Ordinario.
la cual se concede bajo determinadas condiciones (c. 1125)

De otra Confesión

Forma canónica necesaria para la validez, aunque dispensable
(c. 1127, 1 2)

IDEM

CDC 1086

Católico con no - Bautizado

La forma canónica también necesaria para la validez, asimismo
dispensable (c. 1127 1-2)

Existe impedimento de Disparidad de Culto, y por ello se requiere
dispensa del Ordinario (cc.1078 y 1086,2), la que se concede bajo
determinadas condiciones

Otras formas de dispensa, ver cap. 13 de la Guía



123 B) algunas advertencias fundamentales:

Conviene recomendar, ante todo, que se conozca y respete la
posición de la Iglesia Católica en materia ecuméníca. La
ignorancia o el rechazo de esa postura, y de las normas de ella
derivadas, dan ori,(,,en a muchas dificultades pastorales y crean
desconcierto entre los fieles. Es necesario en todo dejarse guiar
por la Iglesia, que no ha temido adoptar una actitud de diálogo y
de relativa tolerancia, la cual bien entendida no da lugar a
confusión ni a concesiones exageradas.


124 Las demás iglesias y grupos religiosos tienen en esta materia
posiciones divergentes entre sí, y diferentes a la católica.
Algunas son más amplias. Otras bastante rigurosas. Siempre hará
falta intentar un diálogo sereno y respetuoso, haciendo conocer la
actitud católica y sus fundamentos.

C) Otras aclaraciones necesarias:

125 Atención Pastoral: al recibir a los novios y proponerles la
preparación y los trámites, hay que atender a la especial
situación en que se encuentran. Y si bien la Iglesia desaconseja
los matrinionios mixtos porque conoce sus riesgos, respeta la
decisión de quienes han decidido contraerlo, y los acepta con las
condiciones apropiadas.

126 Bautismo y libertad: En principio no se duda de la validez
del Bautismo celebrado por cristianos no católicos, a no ser que
haya razones para hacerlo (ver c. 869,2). Por otra parte, no se
debe conceder este sacramento apresuradamente, a una persona no
bautizada que lo pidiera sólo para casarse sin más trámite. Es
preferible pedir dispensa del impedimento (disparidad de culto),
si los novios están decididos a casarse enseguida y postergar el
bautismo hasta que el cónyuge que carece de él, tenga la
convicción y preparación suficientes. El novio no bautizado debe
ser siempre respetado en su libertad, y de ningún modo se ejercerá
presión sobre él.


127 Prudencia hacia la actitud del no católico:
Al realizar la preparación pastoral y mientras se cumplen los
requisitos mandados, se ha de discernir con tacto y prudencia la
actitud del contrayente no católico. Por ejemplo, no siempre la
falta de adhesión a la verdad católica supone obstáculo insalvable
para la celebración de matrimonio válido y lícito. Alguien que no
acepta la doctrina sobre la indísolubilidad del matrimonio, puede
tener sin embargo el propósito firme de contraer con su cónyuge un
vínculo para sicmpre; y quien no cree en la sacramentalidad, del
matrimonio como la enseña la Iglesia Católica, quizás desea
celebrar y vivir el matrimonio como Cristo lo ha dispuesto en su
plan de salvación.

Dispensa: Hay que explicar el sentido de la 128 dispensa o
autorización, de manera que no se tomen únicamente como un
obstáculo o traba puesta a los contrayentes. Es preciso más bien
manifestar ante ellos el cuidado y la atención que la Iglesia pone
en estos casos, con el fin de atender mejor a la situación
especial de las personas, a la dignidad del mismo matrimonio, y al
bien espiritual de la futura familia. Las normas vigentes, además,
están fundadas en la Revelación, en el Magisterio de la Iglesia, y
en una larga experiencia.

Condicicnes a imponer: Es importante saber 129 explicar bien su
alcance y su justificación. Las antiguas 'cauciones' del viejo
Código han sido modificadas. La nueva legislación, consecuente con
la actitud ecuménica de la Iglesia, exige lo siguiente:

-la parte católica debe declarar que evitará cualquier peligro
de perder su fe, y. prometer que hará cuanto le sea posible por
bautizar y educar a todos los hijos en la Iglesia Católica.

-la parte no católica debe ser informada de estas promesas

-ambos han de ser instruídos sobre los fines y propiedades del
matrimonio, que no pueden ser excluídos por ninguno de los dos
(cfr. c. 1 1 25).

Estas condiciones han de ser bien comprendidas. Cualquier
confusión o malentendido perturba a los novios y perjudica la
relación ecuménica. La declaración pedida al católico es una
lógica exigencia de su fe, en un momento especial: desde el
casamiento compartirá su vida, con alguien que no posee su misma
actitud religiosa. Al no-católico, en cambio, no se le pide
promesa alguna por respeto a su conciencia. Solamente es informado
de lo que ha prometido su cónyuge. Con la instrucción dirigida a
los dos, se garantiza que conozcan y acepten lo esencial en orden
al matrimonio válido. Sus términos son breves y concisos. En el
formulario se ha puesto a propósito una redacción escueta, para
que sobre esa base fundamental se haga una adaptación del
contenido a la circunstancia especial de los matrimonios mixtos.
Si el responsable lo considera conveniente, se ayudará con las
preguntas del formulario común y las explicaciones que le dicte,
su prudencia, a fin de asegurarse que los novios entienden y
aceptan lo que firman.

130 El modo de cumplir estas condiciones ha sido establecido por
la CEA:

"las declaraciones y promesas de la parte católica mandadas por
derecho, se realizarán por escrito y ante el párroco. El
contrayente no católico será informado de igual manera. Y cuando
este último no quisiera presentarse personalmente a la parroquia,
el contrayente católico dejará. constancia del grave compromiso
que adquiere de informarlo (c. 11 26)" (DG art. 8).

Para esta 'última circunstancia mencionada, se ha puesto un
párrafo especial en el formulario correspondiente.

131 Forma canónica: Puesto que también los matrimonios mixtos han
de celebrarse en principio ante el párroco y dos testigos,
conviene explicar a los novios cuál es la razón y el significado
de esta norma (ver Guía, cap. 18). No obstante,

"si dificultades. graves impiden que se observe la forma
canónica, el Ordinario del lugar de la parte católica tiene
derecho a dispensar de ella"; aunque siempre permanece "para la
validez la exigencia de alguna forma pública de celebración" (c.
1127,2).

El Código ha establecido en el mismo canon, que compete a las
Conferencias Episcopales "establecer. normas para que dicha
dispensa se conceda con unidad de criterio". Al respecto la CEA
considera dificultades graves

DG 9 "la oposición irreductible de la parte no católica, la
perdida de amistades muy arraigadas, graves problemas familiares
del contrayente no católico, conflicto grave de conciencia,
notable quebranto económico u otras similares a juicio del
Ordinario" (DG art. 9).

Ha dispuesto, además, que la forma pública necesaria para la
validez, en favor de la cual el Ordinario dispensa la forma
canónica,

"podría ser la celebración religiosa de la parte no católica, la
celebración civil, o la presentación ante escribano público,
siempre que estos actos se realicen con intercambio de
consentimiento matrimonial. ante dos testigos, y se deje
constancia escrita" (también DG art. 9).

Conocida entonces la posibilidad de obtener dispensa de Forma, es
preciso que los mismos novios, en reflexión serena, y atendiendo a
la situación personal y familiar, decidan solicitarla o no. De
todos modos, dada la condición de matrimonio mixto, se le ofrecerá
ayuda oportuna, para que den a su matrimonio un sentido
profundamente humano y todo el valor religioso que permita su
diferencia en la fe. Muchas de estas parejas son realmente capaces
de fundar su vida matrimonial sobre sólidos principios humanos, y
en ocasiones también cristianos (significado de la familia,
paternidad, trabajo, fe en Dios y en Jesucristo Salvador, el
Evangelio como criterio de vida, etc.).

Las iglesias y los grupos religiosos presentes entre nosotros son
muy diversos, y por consiguiente también la situación de los
matrimonios mixtos. En cada caso corresponde al Ordinario
discernir si conviene conceder la dispensa de Forma solicitada. Es
más sencillo otorgarla en favor de una celebración en aquellas
iglesias cristianas que mantienen relación ecuménica con la
Iglesia Católica. Pero no cuando se' trata de grupos que se
muestran distantes, hostiles. Siempre será tenido en cuenta,
además del bien propio de los contrayentes y sus familias, el bien
de la comunidad creyente, que no debe padecer confusión en su vida
de fe.

¿Cómo se solicita esta particular dispensa? Por lo general junto
con el pedido de dispensa del impedimento o la licencia
correspondiente, indicando además el motivo (ver No 122 y pág. 3
del Expediente para Matrimonios Mixtos). En tales casos hay que
consignar también el compromiso que adquiere el contrayente
católico de comunicar cuanto antes la celebración del matrimonio
(ver No. 143 y pág. 3 del Expediente, al pie). El formulario con
la solicitud de dispensa es presentado por el párroco al Ordinario
del lugar que corresponde, para que éste la conceda, si lo
considera oportuno; pero, cuando el matrimonio vaya a celebrarse
en otra diócesis, el Ordinario de aquel lugar debe ser consultado
cada vez (ver c. 1 1 2 7,2).


Capítulo 22. CELEBRACION DEL MATRIMONIO


132 No se darán aquí orientaciones completas acerca de la
celebración litúrgica del sacramento. Pero tampoco es lógico pasar
el tema por alto.

Por lo dicho hasta aquí, se comprende que el aspecto pastoral del
matrimonio es inseparable de algunas cuestiones jurídicas, como la
habilidad de las personas, las condiciones del consentimiento
válido, la formalidad pública requerida, etc. De modo semejante, y
precisamente por tratarse de un "sacramento", es imposible dejar
de lado su digna y fructuosa celebración, en la cual se expresa la
fe de la Iglesia, que alaba a Dios y santifica a los creyentes en
nombre de Cristo (ver FC 67).

Una vez más, entonces, cabe recordar que la tramitación jurídica
se inserta en una acción pastoral completa, que incluye la
celebración litúrgica. De ella se mencionan aquí sólo algunos
aspectos. El Directorio completará este importante tema pastoral.

133 A) Constancia de la celebración: R 12

el ministro que asistió al matrimonio dejará constancia del acto
en la parte correspondiente del Formulario, escribiendo allí los
datos que se piden, y poniendo su firma. Donde éra costumbre hacer
firmar a los recién casados y a los testigos de la celebración
(padrinos), una vez tenninada la ceremonia, conviene seguirlo
haciendo; de lo contrario, la sola firma del ministro servivirá de
garantía

134 B) Celebraciones llamadas "ecuménicas": al celebrar algunos
matrimonios mixtos, se busca expresar el respeto y acercamiento
entre las iglesias, para tranquilidad de los contrayentes y de la
comunidad que los acompaña. Para ello suele pedirse la
participación de ambos ministros. Ya se ha realizado en muchas
partes. Puede resultar pastoralmente provechoso y ofrecer un buen
testimonio de espíritu ecuménico.

La CEA ha establecido al respecto que

"la participación conjunta del ministro católico y de otro
"nistro de alguna iglesia cristiana requiere la autorización del
Ordinario de lugar, con quien se ha de acordar el modo de realizar
la celebración, observando lo prescripto en el c. 1127,3" (DG art.
10).


135 Se tendrá en cuenta además:

-el derecho prohibe una doble celebración religiosa, de modo que
antes o después de la celebración prevista (forma canónica y
litúrgica) se realice la de otra confesión, para prestar o renovar
el consentimiento. Tampoco se permite que en un mismo acto ambos
ministros pidan el consentimiento, realizando cada uno su propio
rito. Norma muy comprensible, porque al repetir el gesto, se
realiza una desautorización recíproca. No obstante, algunos novios
lo piden así de buena fe. Será preciso explicar las razones y
hacer entender la prohibición.

-Como se explicó antes, los contrayentes tie- 136 nen que conocer
el significado de la forma canónica a la cual les obliga el
derecho, y si encuentran dificultades graves para realizarlo así,
pedirán entonces la dispensa, proponiendo la forma pública que se
adapte a su situación (ver cap. 21 de esta Guía).

137 -Sobre la posibilidad de invitar a un ministro no católico, o
de aceptar la paríicipación en una celebración de otra confesión,
la CEA ha dispuesto: R 13

En la celebración de los matrimonios mixtos en la forma canónica
y litúrgica de la Iglesia Católica no se prohibe que sea invitado
el ministro de la parte no católica. De manera semejante, al
dispensar la forma canónica, el sacerdote o diácono puede asistir
a la ceremonia realizada en la iglesia del cónyuge no católico. En
tales casos se ha de tener en cuenta lo siguiente:

a) hace falta autorización del ordinario del lugar, con quien se
establecerá la forma de realizar la celebración (Cfr. DG 10)

b) los novios junto con el sacerdote o diácono que hace el
expediente prepararán la propuesta para elevar al ordinario,
teniendo en cuenta que la ceremonia debe ser presidida por un
ministro en su propio templo y siguiendo el ritual allí
acostumbrado; toda celebración tiene que ser fácilmente
reconocible por los fieles que de ordinario asisten al culto en un
lugar

c) de antemano se establecerá la parte que será ofrecido al
ministro invitado, el cual será presentado a la comunidad en el
momento oportuno y tomará a su cargo lo encomendado sin asumir la
presidencia del rito (pe. una lectura bíblica, parte de la
homilía, una bendición, una oración de petición, un saludo final)

d) no corresponde distribuir la ceremonia de manera que los
ministros alternen sucesivas intervenciones, intentando una suerte
de "con-celebración" Lamentablemente cuando no existe completa
comunión de fe y culto tampoco corresponde expresarla en un acto.
En todos los casos pedirá el consentimiento sólo el ministro que
preside en su propio templo y según su rito

e) la propuesta se lleva al ordinario ¡unto con el pedido de
dispensa o licencia (para el matrimonio mixto). indicando en
detalle y en una hoja aparte todas las características de la
ceremonia. Al ordinario corresponde revisar lo presentado,
corregir o completar lo necesario, y luego conceder o no el
permiso según su prudencia, teniendo en cuenta las normas vigentes
y el bien de los fieles

f) al sacerdote o diácono que tomará parte en una celebración no
católica fuera de su diócesis tiene que autorizarlo el ordinario
propio y conviene que esté enterado el Ordinario del lugar donde
se realizará la celebración.



Capítulo 23. INSCRIPCION

141 A) En el Libro de Matrimonio

Es responsabilidad del párroco donde se celebró el matrimonio
inscribirlo en el libro correspondiente, aún cuando no haya
asistido personalmente al mismo (c. 1121,1). Ha de hacerlo
regularmente, de modo que no se acumulen en la parroquia
expedientes sin transcribir. Al pie de cada acta pondrá su firma.

El art. 7 del Decreto de la CEA dice al respecto:

"El matrimonio canómico será inscripto cuanto antes en el Libro
correspondiente de la parroquia dónde fue celebrado, y según el
formulario aprobado por la Conferencia Episcopal (c. 1121,1),
salvo las excepciones previstas en derecho ..." (DG art.7).

Una de las excepciones, por ejemplo, es el matrimonio celebrado
en secreto (ver número anterior, letra C).


142 El módulo para las actas del libró tiene un lugar reservado a
observaciones, en donde se consignará siempre cualquier dispensa,
licencia o autorización que se hubiere concedido, explicando en
detalle de qué permiso se trata e indicando quién y cuándo se
otorgó. También la sanación en la raíz se anotará en ese lugar una
vez concedida.


143 Cuando el matrimonio mixto se realiza con dispensa de la forma
canónica, el contrayente católico se obliga a presentar al párroco
el acta correspondiente (civil o religiosa), para que éste realice
la inscripción en el mismo Expediente y en el libro parroquial de
matrimonios, con las debidas aclaraciones, y dando aviso a la
Curia Diocesana (ver c. 1 1 2 1, 3).


144 B) En el Libro de Bautismo

El Código prescribe al respecto:

El matrimonio ha de anotarse también en los registros de
bautismos en los que está inscripto el bautismo de los
contrayentes" (c. 1122, l).

Razón por la cual el art. 7 del Decreto. de la CEA insiste en la
prescripción, ordenando que la inscripción se haga

"también en el libro de bautismos conforme al c. 1122,1 ".

Cuando los novios se casan en la misma parroquia donde fueron
bautizados, el párroco anotará allí también la celebración del
matrimonio. En la mayoría de los casos, sin embargo, los cónyuges
contraen matrimonio en otra parroquia. Entonces, para cumplir lo
mandado por el derecho, la CEA ha resuelto lo siguiente:

El párroco de la parroquia donde se celebró el matrimonio, debe
sentirse gralemente obligado a realizar cuanto antes la
notificación del mismo, a la parroquia donde los contrayentes
fueron bautizados (cfr. C.535, 2). Para cumplir esta importante
prescripción canónica se utilizará el formulario especialmente
preparado por la CEA, a no ser que el obispo determine otra cosa.
Y cuando la notificación tenga que enviarse a otra diócesis, se
hará a través de la curia diocesana.

145 Las notificaciones que se vayan recibiendo se consignarán con
cuidado en el libro de bautismo, en forma de nota marginal. De
ordinario se hace apuntando: "Se casó con... (nombre del cónyuge),
en ... (nombre de la Parroquia y localidad), L.... f.....
(indicación completa del número y página del libro de la parroquia
donde fue celebrado y registrado el matrimonio) (ver cap. 8A de
esta Guía).


146 C) Certificados de bautismo

Cuando se den certificados de bautismo para casamiento, se usará
el formulario apropiado que suele haber en todas las diócesis. Y
no deje de consignarse allí la "nota marginal", si la hubiere. Sin
embargo, cuando se sospecha que alguien intenta contraer
nuevamente matrimonio, sin haber enviudado ni obtenido sentencia
de nulidad, además de amonestar al interesado, es conveniente dar
aviso a la parroquia o curia en la cual se está confeccionando el
Expediente.



D) Otras anotaciones:

147 A veces se mandan hacer otras anotaciones marginales, que
corrresponden a nulidades sentenciadas por-un Tribunal
Eclesiástico, a dispensas concedidas por la Santa Sede, y a
situaciones semejantes. De ordinario, la misma Curia o Tribunal
que comunica, indica el modo de hacer la inscripción al margen del
acta. No dejen nunca de cumplirse estos mandatos, por el bien
mismo de los fieles cristianos.


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MATRIMONIOS MIXTOS
EVANGELICOS Y CATOLICOS
Recomendación para novios de distintas confesiones religiosas.

En el año 1989 entraron en vigencia las nuevas disposiciones para
matrimonios mixtos, dictadas por la Conferencia Episcopal de la
Iglesia Católica en la Argentina y aprobadas por el Vaticano.
Sobre la base de esta nueva reglamentación, hacemos las siguientes
recomendaciones a las parejas en las que los contrayentes
provienen de distintas confesiones religiosas, elaboradas con la
esperanza y el deseo de aliviar las preguntas sobre los
matrimonios mixtos.
Una pareja de novios constituida por un contrayente evangélico y
otro católico, y que haya decidido contraer matrimonio, debe tener
claridad sobre lo siguiente:
1. ¿Queremos vivir nuestro matrimonio como un matrimonio
cristiano?
2. En nuestra fe, ¿queremos seguir fieles cada uno a su iglesia?
3. ¿Queremos no solamente respetarnos mutuamente sino estimularnos
en nuestra fe?
4. ¿Queremos despertar y fomentar en nuestros hijos la comprensión
de la otra iglesia, según la decisión tomada de mutuo acuerdo
acerca de su bautismo y educación en la Iglesia Evangélica o en la
Católica? Si bien es mejor decidir antes del casamiento si los
hijos serán bautizados y educados en la Iglesia Evangélica o en la
Católica, aceptamos que esa decisión sea tomada recién después del
casamiento, ya que con ello se alivia la preparación del mismo.
5. La ceremonia de casamiento, ¿tendrá lugar en la Iglesia
Evangélica o en la Católica?
6. ¿Será invitado el Clérigo de la otra iglesia para participar en
la ceremonia en forma ecuménica, aunque esto no sea indispensable?

Después que la pareja de novios se da a sí misma y frente a Dios
una clara y responsable respuesta a estas preguntas, en lo posible
varias semanas antes de la fecha del casamiento, ambos
contrayentes deben concurrir juntos tanto al sacerdote católico
como al pástor evangélico para desarrollar las charlas necesarias,
encaminar las formalidades y aclarar todas las dudas.
El contacto con los dos clérigos es importante para que el
casamiento sea reconocido por ambas iglesias y quede registrado en
ambos libros eclesiásticos, independientemente de la iglesia en la
que se realice la ceremonia.
En el caso de que surja algún inconveniente para el contrayente
evangélico, el pastor auxiliará a la pareja e intercederá ante el
sacerdote o el obispo católico. los inconvenientes, de hecho,
pueden aparecer porque muchos sacerdotes católicos están
acostumbrados a manejarse según las pautas antiguas y les cuesta
familiarizarse con las nuevas disposiciones.

Carlos Schwittay