¿Y ahora?
Artículo 139
Lugar/Ort:Revista Parroquial
Fecha/Datum:1987
Resumen/Skopus: Un balance a ocho meses de la promulgada la nueva ley del matrimonio civil en la Argentina, publicado en la Revista Parroquial, nro. 1/2 del ano 1988.


Y ¿AHORA?

"Después de la Promulgación de la LEY-No. 23.515 - Matrimonio
Civil-"

Ninguna otra ley debía superar tantas dificultades y necesitó
decenios de años hasta su aceptación como la del MATRIMONIO CIVIL
- No. 23.515 _ promulgada en el mes de mayo de 1987, parte de las
leyes sobre la FAMILIA.
Hace años ya teníamos una parecida, la que, después de pocos meses
fue anulada.
Partes elementales de esta nueva ley comprenden que ambos, esposo
y esposa, ahora tienen los mismos derechos y responsabilidades,
también en el aspecto de la educación de sus hijos. Los esposos
deciden conjuntamente sobre su domicilio y la esposa no tiene más
la obligación a utilizar el apellido del marido. Según las
circunstancias también es posible que cada conyuge personalmente
administre su propiedad que ha aportada en el matrimonio. Con este
nuevo arreglo son anuladas cosas esenciales del derecho
matrimonial viejo. Pero lo que caracteriza especialmente la nueva
ley comprende la aceptación y el arreglo del DIVORCIO VINCULAR con
la posibilidad de un nuevo casamiento civil. No anulado fue por la
nueva ley el permiso de ordenar su problema matrimonial en la
forma vieja, por una separación de por vida. Aumentados fueron
también los fundamentos para tal separación, pero igualmente
implantado el derecho de divorcio vincular con facilidades de un
nuevo matrimonio, después de un número fijo de años de separación.
Alcoholismo, drogadicción y graves alteraciones mentales que hacen
imposible una normal vida matrimonial, igualmente son fundamentos
dados para una separación o/y divorcio vincular.
La mayor resistencia contra la nueva ley matrimonial dio y da la
Iglesia Católica Romana. El problema más importante para ella es
la posibilidad de un casamiento nuevo y civil y legal después del
divorcio.
Ella confunde, según el entendimiento evangélico, el testimonio
para toda la vida a favor de la superación de las dificultades de
la vida humana y para el bien de la humanidad, con una ley divina,
absoluta e invariable. El incumplimiento de esta ley pesaría tan
grave, según la opinión católica, que aún la cruz de Gólgota con
la muerte de Jesucristo, obrando perdón de toda la culpa, no puede
anular ésta. Los católicos que viven en un nuevo matrimonio, por
eso, son excluidos de los Sacramentos, también de la Comunión
Santa. Según el entendimiento católico, los no-católicos
igualmente deberían ser obligados aceptar lo que la Iglesia
Católica Romana enseñó. Por eso, la Argentina era uno de los
últimos países, que hasta la nueva ley no se había liberado de la
legislación rigurosa.
Nosotros, cristianos evangélicos, estamos muy contentos sobre la
nueva ley matrimonial, porque
1. en el matrimonio la esposa recibe más derechos y con la nueva
ley acercamos comunmente a la igualdad de los derechos de la
mujer, y porque
2. las mujeres y los hombres, fracasados totalmente en el
matrimonio, reciben la posibilidad de fundar un nuevo matrimonio y
una nueva familia, públicamente aceptados, eventualmente también
liberados de la ilegitimidad de una realidad ya existente. La
nueva ley sirve directamente a favor de la promoción de las
instituciones del matrimonio y de la familia. Ahora tampoco somos
impedidos como cristianos
3. a testificar la creación del matrimonio por toda la vida como
un ofrecimiento ayudador del Evangelio en predicación, enseñanza y
cura de almas, y ahora pueden recibir
4. personas, fracasadas sin solución en el matrimonio por su
propia culpa, no solamente el perdón de su culpa, sino también la
posibilidad de un nuevo casamiento en toda la legitimidad y con el
reconocimiento público de la nueva familia naciente.
La Iglesia Católica Romana no puede hablar así, y actuará también
en el futuro en su manera rigurosa y legalista contra los
divorciados que viven en segundas nupcias. Claramente se niega en
este caso también un casamiento con una Bendición Nupcial. Lo
mismo tiene validez igualmente si un católico divorciado se casa
en segundo matrimonio con una evangélica o sea una católica
divorciada con un evangélico. En esta situación no se cambiará
nada tampoco en el caso que la Iglesia Católica Romana se abre
para los problemas de un matrimonio mixto confesional o un
casamiento ecuménico. Pero hay para una persona católica tantas
otras posibilidades que su matrimonio ciertamente no puede ser
divorciado, pero sí anulado con el permiso de un segundo
casamiento.
Esta oportunidad utilizamos para conocer algunos puntos del
párrafo VI sobre la Bendición Nupcial de las NORMAS DE LA VIDA
ECLESIÄSTICA DE NUESTRA IGLESIA:
1. La Bendición Nupcial es un acto cúltico al comienzo del
matrimonio. Se predica la Palabra de Dios y especialmente se
testifica a los novios que el matrimonio ha sido instituido por
Dios. .........
2. Hombre y mujer prometen amarse, honrarse y ser fieles
mutuamente hasta que la muerte los separe. Se los imparte la
bendición de Dios.
...........
10. Si un divorciado solicita la Bendición Nupcial, el pastor
estudia concienzudamente si la misma puede ser impartida, teniendo
en cuenta las leyes vigentes en el país.
11. La Bendición Nupcial no puede ser concedida:
a) cuando uno de los contrayentes no toma en serio el matrimonio,
y desprecia el mandato de Dios.
b) ................
Ahora la población de la Argentina comunmente se ha tranquilizado
sobre esta nueva ley. El temor de sus adversarios que despúes de
su promulgación los jueces no podrían llevar a cabo los juicios
por los divorcios vinculares para ordenar la situación de los
matrimonios ya hace decenios fracasados y para legalizar muchas
nuevas relaciones y familias existentes, no se ha realizado. Según
informes en los diarios, aún 4 meses después de esta posibilidad,
solamente 500 personas de 2.000.000 han empezado a ordenar su
situación. Esto puede dar testimonio, de un lado, de una
responsabilidad profunda de los que viven bajo estos problemas,
pero de otro lado, esto puede decir también que la nueva ley ya
vino demasiado tarde y muchos miles de personas se han adaptada
totalmente a su situación ilegal.
Para una iglesia evangélica hoy es muy importante que utiliza
todos los medios para testificar el matrimonio para toda la vida
como un ofrecimiento ayudador a nosotros, seres humanos, del lado
de Dios, nuestro Creador, pero que igualamente anuncia lo que
significa el centro de nuestra fe cristiana:
EL PERDÓN DE NUESTRA CULPA POR JESUCRISTO.
Esta realidad puede y quiere ayudarnos para renovar un matrimonio
que está en peligro de destrucción, pero también en el caso que un
matrimonio fracasó, nos da la libertad para empezar un nuevo
matrimonio.


Carlos Schwittay

Un balance a ocho meses de la promulgación de la nueva ley del
matrimonio civil en la Argentina, publicado en la Revista
Parroquial nro. 1/2 del
ano 1988.