¿La FLM-una ayuda para nuestro camino?
Conferencia 137
Lugar/Ort:CODEC
Fecha/Datum:1987
Resumen/Skopus: Gehalten zur Orientierung unserer Situation.auf einer Sitzung von CODEC im Jahre 1987 (oder 1988)


Dada en una reunión de CODEC -1987/88-

¿La FEDERACIÓN LUTERANA MUNDIAL - una ayuda para nuestro camino?

Al preguntarnos por una relación más estrecha con una Federación
Confesional Mundial, quiere decir, Federación Luterana Mundial,
primeramente hemos de contestar la pregunta por la confesión de
nuestra
Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
Para eso necesitamos ver los documentos que destinen los
fundamentos de la fe y la vida eclesiástica. En los ESTATUTOS del
12 de noviembre de 1965 leemos en el 2do. artículo así:
"La IERP ........... confiesa la fe conforme a los credos de la
Iglesia Primitiva y los artículos de fe de la Reforma,
especialmente el Catecismo Menor de Lutero y la Confesión de
Augsburgo, con particular inclinación hacia la comunión con los
hermanos de credos reformados y........."
Miembro de nuestra iglesia solamente puede ser la congregación que
confiesa con sus estatutos este fundamento de la fe y con el
Régimen Eclesiástico también su 2do. artículo que aumenta y
explica más lo que confesamos. Por este 2do. articulo es explicado
lo siguiente:
"La IERP confiesa su fe teniendo en cuenta el mandato misionero
que le es encomendado, de acuerdo a las confesiones de la iglesia
antigua y los artículos de fe de la Reforma sobre todo del
Catecismo Menor de Lutero y la Confesión de Augsburgo, con una
especial orientación hacia la comunión con los hermanos de
confesiones reformadas, y reconociendo la unión comprometedora en
la que se encuentra unida en la fe a otras iglesias que participan
en el movimiento ecuménico. Por su origen es y queda unida en
forma especial a la Iglesia Evangélica en Alemania.
En la gran mayoría de las congregaciones eclesiásticas, el
Catecismo Menor de Lutero sirve de base para la instrucción
evangélica; donde rige el Catecismo de Heidelberg y están en uso
ritos reformados, éstos quedan vigentes.
En congregaciones donde se usa tanto el Catecismo Menor como el de
Heidelberg, no se darán instrucciones por separado según los
catecismos.
La administración de los sacramentos se efectúa en conjunta. Todos
los miembros de la Iglesia son admitidos a la Santa Cena, sin
tener en cuenta el catecismo usado. La IERP está abierta a
celebrar la Santa Cana en común con las iglesias luteranas y
reformadas.
La IERP busca la unidad de las comunidades unidas a ella, tiene
conocimiento de su compromiso social y misionero y exhorta a sus
miembros a escuchar también el testimonio de fe de otras iglesias
evangélicas."
Estas dos expresiones nos caracteriza como una iglesia abierta o
también como una iglesia de la unión, la cual no reconoce, tampoco
acepta una contraposición entre los fundamentos de la fe según la
Iglesia Luterana y Reformada, en otro caso no podríamos confesar
nuestra fe según
los Artículos de la Fe de la Reforma.
Sabemos que las Escrituras Confesionales Luteranas y Reformadas,
en las cuales pensamos, empero, tienen en realidad explicaciones
contrarias de la fe, hasta una condenación mutua.
El presidente de nuestra iglesia en tiempos pasados, Heinz Joachim
Held, escribe en su articulo:
"DECLARACIÓN PARA LA COMPRENSIÓN DE SI MISMA DE LA IERP según los
Estatutos de 1965", así:
"La responsabilidad ecuménica se menciona expresamente algunas
veces en los estatutos nuevos. Primeramente la IERP se sabe en una
comunión plena de la fe con la Iglesia Primitiva. Comprende
después su Confesión con los Artículos de la Fe de la Reforma,
especialmente con el Catecismo Menor y con la Confesión de
Augsburgo en una manera ecuménica, en una inclinación especial
hacia los hermanos de la fe en las otras iglesias. Lo que
significa esto, es expresado en una manera doble. Primeramente, la
IERP, por su camino especial, se sabe centrado su atención a las
iglesias reformadas. Su luteranismo, pudiendo decir así, es
caracterizado históricamente de la Iglesia Evangélica de la Unión
Vieja Prusiana. Es convencida profundamente de la comunión de las
dos confesiones grandes del siglo 16, luterana y reformada. Por
eso, la IERP se confiesa a los Artículos de la Fe de la Reforma,
esto significa verdaderamente, a lo común de las dos confesiones,
sin ser obligada a aceptar también las doctrinas especiales,
doctrina por doctrina. Para definir exactamente "lo común" según
el entendimiento de la IERP, se menciona el Catecismo Menor y la
Confesión de Augsburgo, los cuales deben ser explicadas en una
forma reformadora en común, cuando se permite esta expresión."
Al describir hoy la situación confesional de nuestra iglesia como
la de una iglesia unida o también como una iglesia confesional
abierta, sabemos que esta situación no se concretó de repente,
sino es el resultado de un largo camino histórico, también con
muchas tentativas, siempre de nuevo, de fijarnos al luteranismo.
Pero el deseo de no perder nuestra libertad de actuar, colaborar
con las iglesias de confesiones diferentes, se presentó hasta hoy
siempre más fuertes que todas las tentaciones. Muchos testimonios
del pasado de nuestra iglesia con su Junta Directiva tenemos en
las actas editadas de nuestras asambleas sinodales, también en una
autopresentación de nuestro sínodo del año 1956 o en el librito
del pastor Hermann Schmidt en alemán "Deutsche Evangelische La
Plata-Synode 1899 - 1949". Otro presidente en tiempos pasados,
Pastor Hans Jürgen Ostrowski, escribe en su artículo (1956)
"Como se presenta una iglesia en el extranjero (Selbstverständnis
einer Auslandskirche!):
Formulación y contenido del artículo fundamental afirman la
relación espiritual del sínodo con la Iglesia Evangélica en
Alemania, con la Iglesia Evangélica de la Unión y con el Consejo
Mundial de Iglesias. La confesión de nuestra iglesia corresponde,
más o menos, la de la Iglesia Evangélica de la Unión.......
Nuestra iglesia es una iglesia evangélica de la reforma alemana,
en que luteranos, unidos y reformados son miembros con los mismos
derechos ........ Esta composición, esta variedad de procedencia
eclesiástica es riqueza, don y compromiso...... Por esta situación
nunca se realizaron disputas...... Nosotros nos confesamos el
principio de ser confesionalmente abiertos, de la amplitud de
miras en el aspecto ecuménico y de la tolerancia cristiana.
No negamos el gran valor de las diferentes confesiones
transmitidas, pero no aceptamos a ellas como motivo para separar
una iglesia. Opinamos que es soportable que existen en una iglesia
las confesiones luterana y reformada. Por un confesionalismo
excesivo está el peligro que por diferencias confesionales se
hagan fronteras eclesiásticas. La fundación de congregaciones
nuevas con una observancia confesional muy extrema, luterana o
reformada, sería muy fatal para la existencia de nuestra iglesia,
fatal como la separación confesional de la misma. Opinamos que
cada confesionalismo es perjudicial. No quisiéramos perder nuestro
ser confesionalmente abierto, y la amplitud de miras en el aspecto
ecuménico y la tolerancia cristiana. Con esta práctica mencionada
ayudamos, según nuestra opinión, a cada miembro, a las
congregaciones y a la iglesia en total."
Tampoco queremos olvidar lo que Heinz Joachim Held en su otro
artículo "LA Iglesia Evangélica del Río de la Plata entre pasado y
futuro" dijo y lo que ya es historia de los últimos dos decenios
de años:
"Para que lo que hayamos recibido de nuestros antepasados: LA
UNIÓN, no solamente sea una tradición vacía, sino una orientación
obligada para el actuar de nuestra iglesia hoy y en el futuro, no
se pueda contentarse con una unión realizada por luteranos y
reformados de origen alemán. Se necesita una muy grande comunidad
cristiana con otras tradiciones y confesiones y la unión debe ser
comprendida como una nueva tarea en un ambiente nuevo."
Porque hemos orientado nuestro trabajo en este sentido, nuestra
iglesia es en el ambiente del Río de la Plata un factor de
estabilización y del progreso en los esfuerzos ecuménicos. Para
nuestra iglesia es la aceptación de la Concordia de Leuenberg, que
no solamente superó en Europa los problemas del pasado entre los
luteranos y reformados, sino también expresó oficialmente la
comunión eclesiástica, superando igualmente las dificultades con
los valdenses y con los hermanos de Bohemia, una afirmación de
nuestro camino abierto. Este camino nos ayudó a colaborar en FAIE,
en ISEDET, CLAI, Consejo Mundial de Iglesias, tener diálogo con la
Iglesia Católica Romana, también con la Iglesia
Congregacionalista, participar en la aceptación mutua de la
ordenación de las iglesias de ISEDET. Colaboramos activamente en
el proyecto de Resistencia/Chaco, en que está también la Iglesia
de Dios.
Este proyecto tiene una visión eclesiástica que no podríamos
aceptar fácilmente pero tenemos la libertad para colaborar también
en éste. Nuestra situación confesional como una iglesia de la
unión nos da la posibilidad de renunciar a formas de tradición y
colaborar para crear nuevas realidades etcta. para cumplir mejor
nuestra tarea. Pero esta nuestra libertad no nos dé la libertad
para renunciar a ésta, pero tampoco a aceptar la confesión
luterana como nuestra única confesión. En el luteranismo
normalmente se piensa que nuestra iglesia sea una iglesia
luterana. En este sentido hace años se había invitado a nuestra
iglesia a participar en la fundación de la Facultad Luterana de
Teología en José C. Paz, por nuestra colaboración estábamos en la
lista de las iglesias fundadores. Pero después de algunos tiempos
no podíamos firmar los estatutos con él fundamento de la fe
luterana y debíamos ser anulados en esta lista de fundadores, los
cuales solamente podían ser luteranos. No tenemos el mismo
fundamento de la fe que tiene la Federación Luterana Mundial, la
cual había forzado la creación de esta Facultad, tampoco el de la
Iglesia Luterana Unida, que recibió los edificios para su
administración. Al fin fuimos invitados para colaborar sin
obligación confesional, lo que nuestra iglesia gustosamente
aceptó,
Igualmente es interesante que en el año 1969 la Asamblea General
de la IELU llamó a todas las iglesias luteranas, entre ellas
también nuestra, para formar una única iglesia luterana del Río de
la Plata. Heinz Joachim Held mencionó en su ya citado artículo "La
Iglesia Evangélica del Río de la Plata entre pasado y futuro", que
nuestras congregaciones se alegraron sobre la iniciativa de la
IELU, pero pidieron una ampliación de las iglesias participantes
para formar una iglesia evangélica unida, también con otras
iglesias de la reforma (Reformada, Metodista, Valdense,
Congregacionalista). Con esta actitud se puede ver que nuestras
congregaciones han comprendido y aceptado la meta de nuestra
iglesia.
Para nosotros ya es muy importante conocer el fundamento de la fe
de la IELU según los estatutos en conformidad con todas las otras
iglesias luteranas:
"Título II
De las Basis Doctrinales
Art. 2do. La Iglesia Evangélica Luterana Unida retiene y reconoce:
a) Las Escrituras canónicas del Antiguo y Nuevo Testamento como
la Palabra inspirada de Dios y como la única regla infalible y
norma de fe y práctica con los cuales todas las doctrinas y
expositores habrán de ser juzgados.
b) Los tres credos ecuménicos a saber: El Apostólico, el Niceno
y el Atanasiano, como importantes testimonios derivados de las
Sagradas Escrituras, y rechaza todos los errores por ellos
condenados.
c) La Confesión No Alterada de Augsburgo como correcta
manifestación de fe y la doctrina de la Iglesia Evangélica
Luterana Unida, basada en la Palabra de Dios, y reconoce a todas
las Iglesias que sincera y fielmente profesan las doctrinas de la
Confesión No Alterada de Augsburgo como Iglesias con pleno derecho
a llevar el nombre de Iglesia Evangélica Luterana.
d) La apología de la Confesión de Augsburgo, los Artículos de
Esmalcalda, los Catecismos Mayor y Menor de Lutero, y la Formula
de Concordia, como en armonía con la única, pura e inmutable fe
escritural.
Notamos dos diferencias especiales entre una iglesia unida y una
luterana: Primeramente la perpetuación de las palabras "NO
ALTERADA" adjuntadas a la Confesión de Augsburgo, palabras que
vinieron de las disputas doctrinales de los primeros tiempos de la
Iglesia Evangélica Luterana, en que Melanchton en esta confesión
especialmente anuló en el entendimiento de la Santa Cena la
condenación de los que han aceptado la doctrina de los reformados.
Melanchton fue llamado un "escriptocalvinista". La segunda
diferencia fundamental existe en que nuestra iglesia acepta las
escrituras de las confesiones de la reforma-luterana como también
de reforma-reformada, claramente sin que se excluyan. Hay, empero,
muchas explicaciones contrarias, especialmente en la Formula de
Concordia, las cuales aun hoy causan muchos problemas dentro del
luteranismo, también en la Federación Luterana Mundial. Muchos
decenios de esfuerzos se necesitó en esta federación para que sus
miembros acepten mutuamente la comunión en la Santa Cena, sin
preguntar por la realidad que todas las iglesias son luteranas,
con las mismas confesiones y escrituras, inclusive la Confesión No
Alterada de Augsburgo.
Después de la segunda guerra mundial, el luteranismo en el mundo
se asoció en la Federación Luterana Mundial, lo que dio
ciertamente a esta iglesias muchas fuerzas, pero también ayuda
financiera. Esta posibilidad fue utilizada para poner bajo presión
iglesias y congregaciones unidas para aceptar la confesión
luterana. Este cambio fue alcanzado en muchos casos en América
latina, especialmente en Chile y en el Brasil. La única iglesia
que no aceptó este cambio era y es hasta hoy nuestra iglesia que
resistió a todas las tentaciones. Pero los esfuerzos tentativos de
la Federación Luterana Mundial hacia nuestra iglesia hasta hoy no
se han terminado.
El pastor luterano Reinhard Müller, por años pastor en México,
después colaborador en la oficina para asuntos del extranjero -KA
de la Iglesia Evangélica en Alemania- y hoy director de un
seminario teológico para formar misionarios y pastores para
América latina, escribe en su artículo:
"Iglesia Evangélica en América latina entre tradición y
revolución":
"La Federación Luterana Mundial se mereció bien de reunir esta
diáspora y reconstruir las congregaciones después de la guerra
mundial, por su comité latino-americano. Ha reunido
conscientemente las congregaciones según el fundamento de la fe
luterana, en las cuales hay miembros de todas las naciones y de
muchos idiomas, miembros que ya están establecidos desde muchos
años, pero también personas que vinieron hace pocos tiempos,
personas de Letonia y de Ungaro, también personas de escandinavia
o de norteamérica, por ejemplo en Venezuela. Y han hallado una
patria nueva o temporaria. La Federación Luterana Mundial, por su
comité, ha ayudado a ellas y subsidiado la construcción de sus
templos y casas parroquiales. De esto siguió una nueva orientación
de las congregaciones. Estas congregaciones evangélicas alemanes
en el extranjero se han cambiado así en congregaciones luteranas
de idioma alemán o iglesias luteranas de estos países."
En muchos casos, la ayuda dependió de la aceptación de la
confesión luterana. En el año 1958 vino también a nuestro sínodo
el director de comité latinoamericano, Dr. Stewart Hermann, en un
tiempo de necesidades. El se alquiló un avión y visitó con el
entonces Propst Ostrowski congregaciones y pastores para hacernos
capaces de recibir ayuda del FLM por aceptación de la confesión
luterana, pero esta ayuda no se concretó porque no queríamos
cambiar nuestra situación confesional, queríamos ser abiertos,
pero no cerrados. La Federación Luterana Mundial es una
organización confesional mundial que presenta intereses de su
propia confesión con propaganda a favor de ésta. En este sentido
no hay diferencias a las otras organizaciones confesionales
mundiales. Bajo una organización ecuménica verdadera comprendo por
ejemplo a CLAI o el Consejo Mundial de Iglesias.
Los Estatutos de la FLM dicen en el principio:
I. Nombre
Nombre y título que se adopta para el cuerpo constituido en
virtud de los presentes estatutos será la Federación Luterana
Mundial.
II. Base Doctrinal
La FLM reconoce las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo
Testamento como única fuente y norma infalible de toda doctrina y
práctica de la Iglesia, y considera que los tres Credos Ecuménicos
y las confesiones de la Iglesia, especialmente la Confesión
Inalterada de Augsburgo y el Catecismo Menor de Lutero,
constituyen una exposición acertada de la Palabra de Dios. En
III tenemos la frase:
La FLM constituirá una libre asociación de Iglesias luteranas"
Nuestra Iglesia Evangélica del Río de la Plata, no pudiendo ser
correctamente miembro de la FLM, porque no es una iglesia
luterana, empero, ha colaborado intensivamente con la FLM, con
otras iglesias y organizaciones luteranas, como claramente también
con otras de confesiones diferentes, en un espíritu verdaderamente
ecuménico, esperando que no se cambiará nada en este sentido en el
futuro. Esta colaboración con el luteranismo debe ser posible,
también sin ser miembro o reconocida por la FLM, sabiendo que la
pregunta de nuestro pastor Ihle en la última asamblea del FLM 1984
en Budapest:
"¿Puede colaborar firmemente una iglesia unida sin estar bajo los
estatutos de la Federación?"
recibió una contestación afirmativa por Dr. Mau (178).
Con esto comprendo lo que hemos hecho ya hace decenios de años.
Pero es totalmente otra cosa lo que ha decidido esta asamblea de
la FLM para una solución posible para iglesias luteranas que de
motivos diferentes no pueden o no quieren ser miembros plenos de
la Federación. En los nuevos estatutos leemos así:
"IV, 2 Iglesias, concilios y congregaciones reconocidas.
La FLM puede dar a iglesias que no son
miembros, también a concilios o
congregaciones, las cuales aceptan el
fundamento de la fe de la Federación, fijado
en el artículo II de sus estatutos, el
permiso de colaborar en el trabajo de la
federación. Reconocimiento, condiciones y
continuación de esta colaboración dan las
explicaciones de los estatutos."
Estas explicaciones dicen bajo
3,4 Reconocimiento de iglesias, concilios y congregaciones
3.4,1 Aplicación
Iglesias - concilios y congregaciones- que aceptan la base
doctrinal en Art. II de la Constitución o en la cual están
incluidas congregaciones, que aceptan la base doctrinal, deberían
dirigirse a la Federación para su reconocimiento. Deben dirigirse
de la misma manera como la hacen las iglesias para afiliarse, con
excepción que además es deseado que deben indicar las razones, no
tanto para su afiliación, sino para que fuera reconocido el
status."
Todo esto verdaderamente no se puede aceptar como una facilitación
para iglesias unidas que quieren colaborar con la Federación. En
ninguna forma es aceptada y afirmada la situación confesional de
una iglesia unida, sino en contrario, en la misma manera como para
una membresía plena, una iglesia unida para ser reconocida debe
aceptar el fundamento de la fe luterana, lo que significaría que
nuestra iglesia debería cambiar su fundamento de la fe para ser
una iglesia luterana.
Pastor Mervyn Assur -Iglesia Evangélica Luterana en el Sur de
África- tiene razón diciendo en la última asamblea general en
Budapest:
"¿Qué impide a las iglesias, que aceptan las Bases de doctrina de
la FLM, a pedir por una membresía plena?(177)"
Para ser aceptada y reconocida, la iglesia debe explicar, ¿porque
no quiere ser un miembro pleno, sino solamente reconocida? Como
Iglesia reconocida se recibe el derecho de colaborar en los grupos
de trabajo y participar en las asambleas, pero sin poder votar. El
reconocimiento debe ser renovado cada 5 años y entre tanto el
Secretariado General examina la situación de la iglesia por un
posible progreso en el camino hacia la membresía. Esto y también
la mención oscura y perturbadora que también una iglesia unida
puede ser reconocida cuando existen congregaciones en ella que
tienen según sus estatutos el mismo fundamento de la fe luterana
como la FLM, veo como un considerar de 2a. clase.
El destino de todos los esfuerzos de esta organización confesional
por las iglesias unidas es, cambiarlas en iglesias Luteranas.
Característico es que apenas una iglesia luterana existe que
participe en diálogos y esfuerzos por la formación de una única
iglesia, la cual no deberá ser una iglesia luterana. Yo no sé de
un cambio en este sentido en los últimos tiempos. Esto es claro,
sabiendo que el FLM pide a sus miembros que quieren entrar en
tratamientos con iglesias no-luteranas por formación de una nueva
iglesia, buscar primeramente el contacto con la FLM y aceptar su
acompañamiento con sus consejos en todos los tratamientos y
diálogos, para que sea asegurado en la nueva iglesia el fundamento
de la fe luterana según la FLM. Vea: 3,5 "UNION ENTRE UNA
IGLESIA-MIEMBRO Y UNA IGLESIA NO-LUTERANA."
Ahora se podría decir, todo esto no es importante, porque
luteranos, unidos y reformados tienen ya su paz por la Concordia
de Leuenberg, también con los valdenses y los hermanos de Bohemia.
Lamentablemente esta Concordia hasta hoy aun no fue aceptada por
la FLM, y todos sus miembros. El fundamento de la fe de la FLM
siempre aun son las Escrituras Confesionales con las condenaciones
de otras doctrinas. Tiene validez aun la Confesión No-Alterada de
Augsburgo. Para la FLM claramente no es una cosa muy fácil ganar a
todas las iglesias miembros para la Concordia de Leuenberg,
sabiendo que se necesitó decenios de años para alcanzar la
comunión de la Santa Cena entre sus miembros.
¿Correspondería el destino de nuestra iglesia, retroceder 400 años
atrás en el pasado, en lugar de transitar hacia un nuevo camino,
conjuntamente con otras iglesias? ¿No seria mejor que utilicemos
nuestras fuerzas débiles para la colaboración en organizaciones
realmente ecuménicas como el Consejo Mundial de Iglesias y CLAI,
pero no para una intensificación de la colaboración en
organizaciones confesionales. Claramente significa esto también
que no queremos interrumpir la relación existente con la FLM, pero
sin ser obligada a renunciar a nuestra identidad y siempre según
nuestras posibilidades. Puede ser que una iglesia renuncie a su
identidad, pero solamente para buscar con otras iglesias una nueva
identidad que tenga validez para el futuro y para cumplir mejor su
tarea, dada por Jesucristo. Según mi opinión, una relación más
estrecha con la FLM (o también con otra organización confesional
mundial) para nuestra iglesia no sirve nada en el proceso
ecuménico en que estamos, más, sería contra nuestras tareas.
Tampoco es fácil guardar ya bajo relaciones normales el equilibrio
entre iglesias y confesiones, especialmente en nuestro ambiente.
Tal acercamiento nuestro a la FLM sería contra la realización de
la visión que describió Heinz Joachim Held así, como ya hemos
mencionado:
"Se necesita una muy grande comunidad cristiana con otras
tradiciones y confesiones y la unión debe ser comprendida como una
nueva tarea en un ambiente nuevo.",
sería también contra la realización de la teología, que nos deja
ver mejor la realidad, por eso, yo no puedo aconsejar, bajo las
condiciones existentes, que nuestra iglesia pide por membresía,
tampoco por reconocimiento del lado de la FLM.

Carlos Schwittay