Un aniversario obliga
Artículo 128
Lugar/Ort:Gemeindeblatt
Fecha/Datum:1986
Resumen/Skopus: Existencia de 100 ano de la Congregación en Col. Nueva. Revista Parroquial 9/1986.


Rev. Parroquial Sept. 1986

Un Aniversario Obliga-
Cien años de Colonia Nueva - Entre Ríos.

Leyendo los mensajes en el libro bíblico del Apocalipsis, escritos
para seis comunidades cristianas diferentes del tiempo y del mundo
antiguo, y pensando en los cien años de existencia de esta
organización, desde su principio como parte de nuestra iglesia, me
brota la pregunta por un posible mensaje de Jesucristo para esta
comunidad que festeja este aniversario no muy frecuente. Hoy sería
necesario un mensaje del Señor no solamente para la congregación
que festeja, sino para todas las comunidades e iglesias del mundo.
Toda la cristiandad actual necesita saber la opinión de Jesucristo
sobre nuestro pasado, sobre nuestros servicios actuales y sus
reglas para nuestra colaboración a favor de un futuro nuevo y
mejor. Nosotros nunca vivimos solos, sino que siempre estamos en
relación con otros, influenciándonos en obediencias y
desobediencias, cumpliendo nuestras tareas bien o mal, y
participando en el fracaso y también en la fidelidad de la
relación entre el Señor y nuestras congregaciones, sus
colaboradores y miembros.
Como lamentablemente no tenemos un mensaje especial para nuestra
congregación, ni tampoco para otras, escuchamos el mensaje del
Apocalipsis, no el de la aguda dureza, sino únicamente el que
presenta la mano de ayuda tendida a todos nosotros:
"Mirá, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre
la puerta, entrará a su casa y cenaremos juntos." Apocalipsis 3,
20.
Los comienzos
Estamos convencidos de que el Señor de la Iglesia no solamente
estaba llamando a la puerta. Estaba en medio de aquellos hombres y
mujeres que el 22 de octubre de 1886 fundaron la Sociedad
Evangélica Colonia Nueva de Villa Urquiza en Entre Ríos. Eran
familias que venían de Suiza en el año 1860 especialmente para
empezar una vida nueva y colonizar una tierra denominada
originalmente "Las Conchas", ubicada entre Paraná y Cerrito. Desde
Europa los acompañó su fe evangélica, predominantemente de
características reformadas, y a poco de su llegada buscaron el
contacto con las posibilidades existentes para recibir los
servicios pastorales también en su nuevo país.
En los primeros años recibieron estos servicios del pastor
evangélico de la provincia de Santa Fe. Luego, y por 20 años, esa
responsabilidad quedó en manos de la Iglesia Metodista. Después de
la fundación oficial, el servicio pastoral quedó a cargo del
pastor de la Congregación Evangélica de Esperanza, Santa Fe.
Desde abril de 1897 pasó al pastor de la Congregación Evangélica
Alemana de General Alvear con domicilio en Aldea Protestante en
Entre Ríos. Ya el 3 de octubre de 1887 la Sociedad Evangélica
Colonia Nueva recibió la personería jurídica. El 23 de octubre de
l898 fue inaugurado el templo, ampliado en 1911. La relación
pastoral con la Congregación Evangélica Alemana de General Alvear
fue afirmada mediante un contrato. La comunidad Colonia Nueva fue
una de las congregaciones invitadas a la asamblea de fundación del
Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata en 1899. Disculpó su
ausencia alegando dificultades financieras, pero se incorporó al
Sínodo en 1900 aceptando los reglamentos y decisiones "siempre que
éstos estén dentro de los intereses de la Sociedad y no estén
contra sus estatutos". El 4 de mayo de 1907 se unió también a la
Iglesia Prusiana.
Una situación insostenible
Visto desde afuera, la Sociedad Evangélica Colonia Nueva tuvo
todas las condiciones previas para su desarrollo armónico igual
que las otras congregaciones de nuestro Sínodo, principalmente las
ruso-alemanas de Entre Ríos. Para mí, en el año 1957 como pastor
de la congregación General Alvear, fue una experiencia chocante
que la Sociedad Evangélica Colonia Nueva celebrara, durante
decenios, solamente dos cultos por año, que coincidían con una
semana de doctrina de confirmación. Se puede decir que la Sociedad
Evangélica Colonia Nueva "pedía a préstamo" al pastor de la
Congregación Evangélica Alemana de General Alvear contra pago.
Estuvo claro que bajo estas condiciones ya no se podía hablar de
una comunidad cristiana que estuviera en contacto con su Señor
Jesucristo y con el Evangelio. Por eso tampoco se podía hablar de
un crecimiento de la fe.
La situación de la Sociedad Evangélica Colonia Nueva se presentaba
así:
-El 80% de los matrimonios no habían recibido la bendición
nupcial.
-La mayor parte de los matrimonios mixtos fue absorbida por la
Iglesia Católica Romana.
-Casi todos los niños estaban bautizados, pero solamente el 40% de
ellos eran confirmados.
-En casos muy raros, el pastor realizaba sepelios.
-La mayor parte de la comunidad solamente se consideraba miembro
para no perder su derecho a un sitio en el cementerio.
-Muchos ya no pagaban su cuota social porque, según los estatutos,
dejaban de pagar a los 25 años de ser miembros.
-Cuando la cuota social por familia ascendía a doscientos pesos en
las restantes congregaciones de Entre Ríos, en Colonia Nueva
pagaban doce pesos y la consideraban alta, no pagable.
Pero también hay que decir que no hubo tiempo de prosperidad en
esta colonia y que el campo no posibilitó un progreso. En el curso
de los decenios se fueron muchos miembros en esta zona,
especialmente jóvenes; iban a Paraná, a Santa Fe con sus campos, y
a Rosario. Muchos de ellos se hicieron católicos. Algunos se
relacionaron con otras iglesias evangélicas y los restantes
perdieron el contacto con la fe cristiana. Normalmente todos
mantuvieron su relación con la sociedad madre por lo menos por el
sitio pagado en el cementerio de la misma.
Por los informes para las asambleas sinodales de 1937, 43, 46 y
49, sabemos que los cultos, entre tanto, se realizaban
exclusivamente en el idioma nacional. También leemos allí que en
los cultos ya no se cantaba. Se hicieron esfuerzos para recuperar
el canto, especialmente un grupo de 12 a 15 muchachas se reunían
antes de cada culto para aprender y practicar la liturgia y los
himnos de ese culto. Estos esfuerzos no tuvieron mucho efecto.
La influencia del catolicismo en la vida diaria aumentó cada vez
más. Esto se podía observar, por ejemplo, en el interior del
templo. También querían fijar la edad para la confirmación,
equiparándola a la de la Iglesia Católica. Por las dificultades de
los medios de comunicación y transporte, normalmente el pastor de
Aldea Protestante (80 kms. de distancia) no llegaban a tiempo al
cementerio para los sepelios; por eso se sepultaba sin actos
religiosos. A cambio de ello, en la siguiente visita pastoral, se
hacía un culto al lado de la tumba.
Esta situación de la Sociedad Evangélica Colonia Nueva en el año
1957 no podía ser más chocante: ¿Cómo era posible que una
comunidad de nuestra iglesia podía vivir tal decadencia? No pude
aceptar ni tomar en serio el consejo de dar a esta comunidad
moribunda con todo amor los últimos servicios pastorales hasta su
disolución definitiva, sabiendo que nuestro Señor Jesucristo había
dicho también a esta comunidad:
"Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre
la puerta, entraré a su casa y cenaremos juntos."
Posibles causas
Muchas cosas y realidades habían provocado que la Sociedad
Evangélica Colonia Nueva no solamente se estancara en sus
manifestaciones vitales, sino que diera pasos hacia atrás. No es
comprensible que ella no buscara contactos con las otras
congregaciones, especialmente en Entre Ríos y viceversa; tampoco
con la Congregación Evangélica Alemana de General Alvear que de
todos modos tenía cierta responsabilidad hacia ella. ¿Estaba la
causa ya en el problema del idioma o en las costumbres y
tradiciones diferentes de Europa o en las dificultades de la
comunicación y del transporte?
Podría buscarse aún otras explicaciones por las que esta comunidad
perdía cada vez más su característica de comunidad evangélica y
cristiana. En mi opinión, la causa principal radicaba en que el
Señor de la iglesia no tenía la oportunidad para anunciar su
palabra de salvación y de invitación. Solamente existían
esperanzas para esta comunidad en el caso de que escuche con más
frecuencia el Evangelio, la voz de nuestro Señor y Salvador.
La reactivación
Por cada culto en el año, además de los dos fijos, hubo que luchar
duramente. En 1962 ya se realizaban seis cultos y también se
llamaba nuevamente al pastor para los sepelios. Después de
decenios se volvió a festejar Navidad. Por intensivas visitas a
los miembros intentamos salir de ese letargo. Hubo sorpresa cuando
se tomó conocimiento de que cristianos y comunidades cristianas
deben cumplir tareas dentro y fuera de la comunidad. De esta
realidad fue casi imposible sacar conclusiones concretas para el
futuro. Sólo lentamente se pudo advertir el cumplimiento de
nuestros reglamentos sinodales. Era imposible cumplirlos
estrictamente ya que un servicio supone la existencia de otro
servicio; por ejemplo, la participación en la Santa Cena supone
estar confirmado. No todos lo estaban.
En el principio utilizamos también las oraciones en el cementerio
en memoria de los fallecidos para llegar con la palabra de Dios en
la forma de un culto no solamente a los miembros, sino también a
los otros, testificando que la comunidad aun existía. En estos
cultos en el cementerio se reunían hasta 300 personas. Las
reuniones con diapositivas en el templo gozaban de una masiva
asistencia. En el año 1968, por primera vez, la comunidad se
reunía mensualmente para cultos. Ahora, por el uso intensivo del
templo, se notó el estado deplorable del mismo, de manera que en
l966 se lo renovó y se instaló también un moderno altar con pila
bautismal y púlpito.
No fue fácil para muchos acostumbrarse al ritmo mensual de los
cultos. Se formó un grupo creciente que escuchaba gustosamente la
palabra de Dios. Debemos mencionar tambien la amabilidad de los
hombres responsables de la comunidad para los que no fue fácil
comprender que solamente intensificando el trabajo podían evitar
la disolución de la comunidad evangélica.
Actualidad
Una nueva época para esa sociedad evangélica comenzó el 25 de
noviembre de 1973 con la fundación de la parroquia autónoma de
Paraná con un pastor propio. La congregación de Paraná antes era
parte de General Alvear. A esta parroquia nueva de Paraná
pertenece ahora también Colonia Nueva. Desde Paraná se podía
intensificar aún más el trabajo pastoral. La distancia es de 40
km. Fueron elaborados nuevos estatutos con el cambio del nombre a
"Congregación Evangélica de Colonia Nueva" en conformidad con las
circunstancias actuales. En octubre de 1976 la congregación
festejó el 90 aniversario de su fundación con una participación
muy grande, no solamente de los miembros, sino también de la
población toda de la zona. El hecho de que ahora el pastor viva en
Paraná, donde los miembros de Colonia Nueva normalmente hacen sus
compras mayores y cumplen sus deberes en las oficinas públicas, ha
posibilitado que muchos de ellos busquen el contacto con su pastor
para charlar personalmente.
En el informe de la congregación de 1977 todavía se mencionan
mucha dificultades, especialmente en relación a su integración
plena en la congregación de Paraná y en el ambiente de nuestra
iglesia con todas sus obligaciones. A pesar de ello, vemos
claramente, que hay un crecimiento de la fe. Se notó también que
toda la zona de la comunidad es zona de misión, Viven en ella
muchas familias que se llaman "evangélicas" pero que han perdido
su contacto con la congregación y posiblemente también con su
Señor Jesucristo. ¡Qué responsabilidad para una congregación
cristiana!
Significado
Festejando el centenario de esta comunidad, hemos de dar
primeramente nuestro agradecimiento al Señor de la Iglesia, quien
es también el Señor de la Congregación Evangélica de Colonia
Nueva, y que nunca abandonó su puesto en la puerta-, llamando e
invitando a los miembros. También le damos gracias a El por todos
los esfuerzos de los responsables y de los fieles de la comunidad,
los que aún en los tiempos más oscuros de su historia no han
olvidado su responsabilidad, sino que cumplieron según sus fuerzas
y capacidades.
Pensamos en todos los pastores que han predicado el evangelio de
Jesucristo en tantos años, muchas veces con un corazón triste y
sin visibles resultados positivos. También expresamos nuestro
agradecimiento al Señor que posibilitó un nuevo comienzo. Le
pedimos por su bendición para todos los esfuerzos de
intensificación del trabajo pastoral y congregacional, incluyendo
todas las ayudas de la congregación de Paraná, para que todas las
familias de la zona que se llaman "evangélicas" también entren en
la comunidad de los creyentes, y para que ésta entre en el grupo
de las muchas congregaciones de nuestra Iglesia Evangélica del Río
de la Plata que quiere obedecer a un Señor.
Este aniversario puede ser también una exhortación a todas las
congregaciones de nuestra iglesia y a sus miembros para que no se
olviden de que un cristiano solamente puede vivir cristianamente
en el caso de que no destruya el contacto con su Señor, con su
Palabra y con su comunidad.
Una comunidad cristiana solamente puede cumplir para la
testificación del Evangelio con palabras y hechos; de lo
contrario, empieza un proceso de muerte. Una iglesia con sus
congregaciones y miembros está al servicio de la palabra de Dios.
A través de esta palabra del Señor Jesucristo practica su
autoridad sobre los suyos y sobre toda la creación. Y como al
principio, también hoy, este Señor está ante nosotros y nos llama:
"Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre
la puerta, entraré a su casa y cenaremos juntos."

Carlos Schwittay