Bendición ecuménica de matrimonios mixtos
Artículo 119
Lugar/Ort:Revista pastoral
Fecha/Datum:1985
Resumen/Skopus: Veröffentlicht im Gemeindeblatt 1985 Seite 180-182


Rev. Parroquial 1985

Bendición ecuménica de matrimonios mixtos

La Carta Apostólica del Papa Pablo VI del 31 de marzo de 1970
contiene las "Normas sobre los
Matrimonios Mixtos" y aplica el acercamiento del Concilio Vaticano
II a la cristiandad no católica al problema del matrimonio mixto
entre cristianos de credos diferentes. Esta Carta Apostólica tiene
su validez hasta hoy y forma parte del Nuevo Código de Derecho
Canónico.
Como evangélicos tenemos todavía muchas preguntas con respecto a
este documento, pero sin duda significa un progreso en el
acercamiento de la Iglesia Católica a la cristiandad no católica.
Especialmente inició una liberación de los cónyuges en un
matrimonio mixto de problemas espirituales y dificultades
psicológicas. En este documento es decisivo lo que se expresa así:
"La Iglesia no coloca en el mismo plano, ni doctrinal ni
canónicamente el matrimonio contraído por un cónyuge católico con
persona no católica bautizada, y el matrimonio en el cual un
cónyuge católico se ha unido con persona no bautizada."
De hecho, según lo declarado por el Concilio Vaticano II, aquellos
que aún no siendo católicos. creen en Cristo y han recibido
debidamente el bautismo, se encuentran en una cierta comunión, si
bien imperfecta, con la Iglesia Católica.
"... Quiere decir esto que en el caso de matrimonio entre
bautizados se establece una cierta comunión de bienes
espirituales; cosa que falta en el matrimonio contraído por un
cónyuge bautizado con otro no bautizado".
Aunque el cónyuge católico en el matrimonio mixto debe cumplir
algunas condiciones, por ejemplo:
a) Vivir como católico y testificar su fe.
b) Comprometerse a bautizar a sus hijos en la Iglesia Católica y
educarlos en esta fe, en cuanto sea posible.
c) Dar conocimiento de esta su obligación a su cónyuge.
No se pide más una promesa oral o escrita por parte del cónyuge no
católico.
Está claro que el cónyuge no católico bautizado también puede
vivir según su fe y tiene el mismo derecho para bautizar a sus
hijos en su iglesia y educarlos en su fe. Se sabe que esta
situación puede provocar problemas y dificultades en el matrimonio
y en la educación de los hijos, por eso coincidimos con la Iglesia
Católica en aconsejar a los jóvenes a no contraer matrimonio
cuando pertenecen a credos distintos, lo que no se puede hacer
cuando ellos ya se han decidido a favor de ese camino. Para este
caso afirmativo. el documento expresa que se evitarán estas
dificultades y peligros, y la indiferencia hacia las iglesias, si
los cónyuges "conocen a fondo la índole cristiana de la sociedad
conyugal y son oportunamente ayudados en esto por las autoridades
eclesiásticas a que pertenecen".
Con estas palabras la iglesia Católica afirma que en un matrimonio
mixto ambas iglesias deben cumplir su responsabilidad espiritual a
favor de dicha pareja, dando la posibilidad que el sacerdote
católico y el ministro no católico practiquen conjuntamente una
cura de almas en relación a este matrimonio mixto.
Todo esto está repetido firmemente en la Carta Apostólica
"Familiaris Consortio" del Papa Juan Pablo II del 22 de noviembre
de 1981, bajo el Nro. 78.
Las "Explicaciones sobre los Matrimonios mixtos de la Conferencia
Episcopal Alemana" del 23 de setiembre de 1970 se expresan de la
siguiente manera:
"El fin de estas normas quiere ayudar a los matrimonios mixtos que
él bautismo y la plataforma común de la fe en Jesucristo sea el
fundamento principal de su matrimonio para que:
a) Ambos cónyuges hallen una satisfacción plena.
b) Se eviten los peligros de una indiferencia profunda y la
pérdida de la fe.
c) Ambos, en una responsabilidad común ante Dios, obren juntamente
en la educación religiosa de sus hijos.
d) Sea visible también en este matrimonio mixto un poquito de la
unidad de la iglesia según la voluntad de Cristo.
Los sacerdotes católicos deben ayudar en una manera especial a
estos matrimonios mixtos y buscar la colaboración de las otras
iglesias cristianas".
La norma que dice que es ilícito contraer matrimonio mixto entre
dos personas bautizadas, de las cuales una es católica y la otra
no católica, sin previa dispensa del Ordinario del lugar, nos
parece incomprensible en este siglo ecuménico. En muchos países
las conferencias episcopales nacionales ya han delegado la
responsabilidad para la dispensa, del Ordinario al Sacerdote del
lugar. El motivo para esta dispensa siempre existe, ya que no se
piden explicaciones o fundamenta acciones especiales.
Para recibir esta dispensa, el cónyuge católico debe aceptar las
obligaciones ya mencionadas. La forma de la aceptación de estas
obligaciones es fijada por la conferencia episcopal del país.
Para ser válido un matrimonio, se necesita también la práctica de
la forma canónica, lo que vale también para el matrimonio mixto.
Si existen dificultades que impiden la práctica de esta forma
canónica, el Ordinario del lugar puede dispensar de esta forma.
Para recibir esta dispensa, los novios deben explicar formalmente
que "existen estas dificultados que impiden la forma canónica".
Cada conferencia episcopal nacional fija también las normas para
esta dispensa, pero la norma de la Carta Apostólica del Papa Pablo
VI que dice que en cada caso debe realizarse en lugar de la forma
canónica una ceremonia matrimonial pública, tiene validez para
todos los países. Del punto 10 de ese mismo documento surge que
este acto público puede ser una ceremonia religiosa no católica.
Leemos así:
"Hay que procurar que todos los matrimonios válidamente
contraídos sean registrados con diligencia en los libros, como
prescribe el Derecho Canónico. Los pastores de almas procuren que
los ministros no católicos colaboren también insertando en sus
libros el registro de las nupcias con la parte católica".
En las normas con sus explicaciones de la Conferencia Episcopal
Alemana se dicen:
"En el diálogo con los novios debe ser aclarado y declarado, en
qué forma después de la dispensa de la forma canónica, se
contraerá y fundará su matrimonio, ya sea por el Registro Civil o
por la ceremonia religiosa no católica ante Dios. La decisión está
en las manos de los novios.
Entre las dos posibilidades se debe preferir siempre la forma de
la ceremonia religiosa no católica".
La Carta Apostólica para los matrimonios mixtos prohibe que la
celebración del matrimonio se realice ante el sacerdote católico y
el ministro no católico simultáneamente, o que se realice antes o
después de la celebración católica, otra ceremonia religiosa del
matrimonio para la formulación o renovación del consentimiento
matrimonial. Pero también deja abierta la posibilidad de que se
celebre una ceremonia ecuménica ya sea en el templo católico con
el rito católico, o después de la dispensa de la forma canónica,
en el templo evangélico según el rito evangélico. En el contacto
mutuo de las iglesias deben fijarse las pautas para las ceremonias
que celebró respectivamente el sacerdote católico o el ministro no
católico.
En este sentido, la Conferencia Episcopal Alemana decide lo
siguiente:
1) En la ceremonia católica del matrimonio mixto puede participar
activamente, según el artículo 56 del Directorio Ecuménico, un
ministro no católico. Para esta ceremonia se debe utilizar un
texto aprobado por la Conferencia Episcopal. Se necesita para la
validez del matrimonio que el sacerdote católico toma la
formulación del consentimiento matrimonial de los novios.
Para posibilitar una colaboración eficiente del ministro no
católico en la ceremonia, la Conferencia Episcopal Alemana acuerda
por medio de un contacto directo con las autoridades de la otra
iglesia las partes de la ceremonia que el ministro no católico
reza.
29 Si se realiza la ceremonia, después de la dispensa de la forma
canónica, en el credo del cónyuge no católico, puede colaborar
activamente en la ceremonia también el sacerdote católico, según
la conformidad con los novios y con el ministro no católico.
En este caso también se debe preparar un texto por parte de las
autoridades de la otra iglesia, siempre igualmente en contacto con
la Iglesia Católica.
En el año 1971 ya la Conferencia Episcopal Alemana y el Consejo de
la Iglesia Evangélica en Alemania han elaborado conjuntamente
estos dos textos de la ceremonia, y desde entonces también se los
usó sin problemas ni dificultades.
Tenemos el fenómeno que por las Cartas Papales, del año 1970
(Matrimonia mixta), del año 1981 (Familiaris consortio) y por el
Codex Iuris Canonici, la Iglesia Católica no solamente afirma una
plataforma común con las iglesias no católicas, sino también
acepta para los matrimonios mixtos de credos diferentes y para un
actuar conjunto, las consecuencias de esta plataforma. Los dos
cónyuges reciben la posibilidad de vivir en una libertad muy
grande de alegría según su fe en Jesucristo, cada uno en su
tradición y forma.
El Vaticano requiere que las conferencias episcopales nacionales
elaboren normas según estos documentos y en el mismo espíritu
ecuménico, lo que se realizó en una manera admirable en los
Estados Unidos, también en Europa, especialmente en Alemania.
Los pastores de nuestra Iglesia (Evangélica del Río de la Plata),
en Uruguay y Paraquay, nos han anunciado que la Iglesia Católica
en estos dos países actúa, en el aspecto de los matrimonios mixtos
con credos diferentes, en la misma manera abierta y ecuménica como
por ejemplo en Europa, aunque sin normas especiales de las
conferencias episcopales nacionales.
Lamentablemente poco o casi nada, en el aspecto del matrimonio
mixto, se puede ver y notar del espíritu abierto y ecuménico del
Concilio Vaticano II, en la relación de la Iglesia Católica en
Argentina con las otras iglesias cristianas. Las experiencias de
nuestros pastores con respecto a los matrimonios mixtos
normalmente hablan de una situación preconciliar y cerrada. Esta
situación hemos de describirla así:
a) La plataforma común de la fe cristiana proclamada por los
documentos mencionados en relación a los matrimonios mixtos, no es
practicada de manera visible.
b) Normalmente, aún hoy, los sacerdotes católicos quieren
convencer a los cónyuges no católicos de la primacía de la fe
católica sobre la fe evangélica. Existe la intención de convertir
a los cónyuges evangélicos a la Iglesia Católica.
c) Los evangélicos están bajo la presión de aceptar como sus
propias obligaciones las de su cónyuge católico en el aspecto de
la educación de sus hijos.
d) Una cura de almas del matrimonio mixto en una manera conjunta
por los dos servidores de ambas iglesias, es negada como una
exigencia desconsiderada.
e) La participación permitida de un ministro ordenado evangélico
en la ceremonia católica comprende la recitación de una oración y
la expresión de felicitaciones a los cónyuges. Todo esto se
realiza según las normas viejas de "Matrimonii Sacramentum" del 18
de marzo de 1966.
f) La dispensa de la forma canónica, da únicamente el permiso para
el acto en el Registro Civil, sin autorizar la ceremonia religiosa
no católica.
g) Por eso tampoco puede participar un sacerdote católico en la
ceremonia evangélica de un matrimonio mixto.
Tal espíritu antiecuménico en el aspecto de los matrimonios mixtos
por parte de la Iglesia Católica en Argentina, está expresado
también en las "Normas para los Matrimonios Mixtos" del 12 de
noviembre de 1971 de la Conferencia Episcopal Argentina. En su
frialdad e indiferencia hacia las iglesias no católicas, las que
ni siquiera son mencionadas, estas normas no abarcan la
comprensión, el ecumenismo y la ayuda en la cura de almas de los
cónyuges de matrimonios mixtos, considerados en las dos Cartas
Apostólicas. Esto hace padecer mucho a los integrantes de las
parejas y cónyuges de credos diferentes, frenando su desarrollo
armónico.
Según nuestras experiencias en los últimos años, los resultados de
esta dureza incomprensible de la Iglesia Católica Argentina, son
que solamente pocos evangélicos, novios o cónyuges que practican
verdaderamente su fe en una pareja mixta, están en conformidad con
el procedimiento del reconocimiento de su matrimonio por parte do
la Iglesia Católica. En muchos casos tampoco la parte católica,
conociendo los documentos del Vaticano, comprende o acepta el
actuar de su iglesia en el país. Por eso, normalmente se realiza
en estas circunstancias una ceremonia religiosa evangélica sin
contacto con la Iglesia Católica y sin dispensa, lo que claramente
molesta mucho al contrayente católico, especialmente en los
primeros años de su matrimonio. Cuando termina este primer tiempo
de preocupación y angustia por la conversión a la Iglesia
Evangélica y su relación con la Iglesia Católica, que deja solo al
contrayente católico en una decisión tan importante de su vida.
Raramente la parte evangélica de una pareja mixta acepta la
dispensa de la forma canónica para poder hacer exclusivamente el
acto en el Registro Civil. Tal pareja, no pudiendo recibir una
ceremonia religiosa ni en la Iglesia Católica ni en la Iglesia
Evangélica, elige el acto en el Registro Civil, pero sin preguntar
a la Iglesia Católica. Muchas veces tal pareja cae, por la culpa
de las iglesias, en una indiferencia hacia la fe cristiana y hacia
ambas iglesias.
Lo dicho ¿no requiere la asistencia y ayuda espiritual a favor de
los matrimonios mixtos de credos diferentes, y los esfuerzos por
un acercamiento y un cambio de las "Normas para los Matrimonios
Mixtos" por la Conferencia Episcopal Argentina en el sentido y las
posibilidades de las dos Cartas Apostólicas, aceptando que también
las iglesias no católicas creen en Jesucristo, "viviendo en una
cierta, aunque aún no perfecta, comunión con la Iglesia Católica"?
Un acercamiento de la Iglesia Católica a las iglesias evangélicas
en Argentina, también en el aspecto de matrimonios mixtos, para
solucionar muchos problemas y dar una ayuda espiritual muy
profunda a muchos, sería posible, aceptando según los documentos
vaticanos que:
1) Una ayuda espiritual conjunta es necesaria y posible.
2) También el cónyuge no católico tiene el mismo derecho y la
misma obligación para educar a sus hijos en su fe, igual el
cónyuge católico.
3) Ambos cónyuges pueden vivir libremente según su fe.
4) La dispensa de la forma canónica, da también el permiso para la
realización de la celebración de una ceremonia no católica, y que
esta ceremonia en el sentido de la dispensa siempre es más
aconsejable que el acto en el Registro Civil, exclusivamente.
5) No hay nada contra la participación activa de un ministro no
católico en la celebración de una ceremonia católica de
matrimonios mixtos; tampoco contra la participación activa de un
sacerdote católico, después de la dispensa de la forma canónica,
en la ceremonia no católica.
Terminamos con las palabras de la CARTA APOSTÓLICA de PABLO VI del
31 de marzo de 1970:
"Y por más que en el caso de personas bautizadas pero de
religiones distintas es menor el peligro de que se hagan
indiferentes en materia de religión; este peligro se evitará aún
más acabadamente si los dos cónyuges unidos en matrimonio mixto,
conocen a fondo la índole cristiana de la sociedad conyugal, y son
ayudados en esto por las autoridades eclesiásticas
a que pertenecen."

Carlos Schwittay

Nota :
El pastor Carlos Schwittay es el Coordinador de la Comisión de
Diálogo Ecuménico de nuestra iglesia. El presente documento fue
leído el 27 de mayo pasado en la reunión de la Comisión Teológica
que componen los representantes de la Iglesia Evangélica Luterana
Unida, Iglesia Católica en Argentina, e Iglesia Evangélica del Río
de la Plata. Las observaciones al presente documento que no tengan
la finalidad de ser publicadas, Pueden ser remitidas directamente
al autor.