Estudio sobre BAUTISMO, EUCARISTÍA y MINISTERIO
Documento 114
Lugar/Ort: -
Fecha/Datum:1984
Resumen/Skopus: Resultado de los estudios de la COMISIÓN DE ECUMENISMO sobre el documento del Cons. Mund. de Iglesias: "Bautismo, Eucaristía y Ministerio". 3-10-84


COMISION DE DIALOGO ECUMENICO.

Observaciones y Conclusiones resultantes del estudio realizado
sobre el documento "Bautismo, Eucaristía y Ministerio" del Consejo
Mundial de Iglesias.

La Comisión de Diálogo Ecuménico integrada por los pastores Karl
Schwittay, Dieter Thews, Jürgen Denker, Atilio Hunzicker, Federico
H. Schäfer y el vicario Rubén Yennerich pone por la presente en
manos de la Junta Directiva de la Iglesia Evangélica del Río de la
Plata las observaciones y conclusiones que ha arribado luego del
análisis detallado de todos los artículos del documento así
llamado de Lima del Consejo Mundial de Iglesias intitulado
"Bautismo, Eucaristía y Ministerio". Para el análisis se han
tenido en cuenta el "Régimen Eclesiástico de la I.E.R.P." y las
"Normas de la Vida Eclesiástica de la I.E.R.P." como así también
la "Concordia de Leuenberg". La comisión entiende que con el
presente informe aún no está concluida la tarea de estudio en
torna al documento en cuestión. En virtud de ello recomienda que:
- las observaciones y conclusiones subsiguientes sean facilitadas
a todos los pastores y congregaciones de nuestra iglesia como
consideraciones a tener en cuenta durante el estudio a nivel local
del documento.
- las observaciones y conclusiones sean enviadas al Consejo
Mundial de Iglesias antes del 31 de diciembre de 1984 como
resultado provisorio del estudio del documento por parte de
nuestra iglesia.
- sea aprovechado a modo de experiencia el bosquejo de liturgia
para la celebración de la Santa Cena que ofrece el documento en
ocasión de celebraciones de la Santa Cena relacionadas con
conferencias distritales, conferencias pastorales, sínodos,
conferencias ecuménicas.
- sean recogidos los resultados del estudio del documento a nivel
local y puestos en manos de la Comisión de Diálogo Ecuménico a los
efectos de la redacción de un informe final a ser enviado al
Consejo Mundial de Iglesias previo despacho por la Conferencia
Sinodal de 1986.
BAUTISMO.
Sobre la parte referente al Bautismo la comisión ha llegado a las
siguientes conclusiones:
1.- Comparando nuestras confesiones, el Régimen Eclesiástico, las
Normas de la Vida Eclesiástica y los puntos de vista de la
Concordia de Leuenberg sobre el bautismo con lo expuesto en el
documento, encontramos que el mismo toma en cuenta el
entendimiento de nuestra iglesia.
2.- Notamos que el documento refleja una posición amplia sobre los
artículos doctrinales referentes al bautismo como a sus
consecuencias prácticas y litúrgicas. Por ello recomendamos su
estudio para el enriquecimiento propio de la vida de nuestra
iglesia, sin que ello signifique perder de vista el entendimiento
de nuestra iglesia
3.- Notamos que el documento manifiesta un profundo respeto por
iglesias con prácticas y posiciones doctrinales distintas a las de
nuestra iglesia. Este espíritu fraternal nos agrada, pues
posibilita comuniones eclesiásticas también deseadas por nuestra
iglesia.
4.- Compartimos las expresiones de comprensión de iglesias de
confesión similar a la nuestra frente a otras prácticas y
posiciones doctrinales, pues concuerda con nuestro respeto y
espíritu fraternal con el que deseamos colaborar en la causa
ecuménica.
5.- Consideramos que la problemática del bautismo de los párvulos
merece una atención especial. El documento cuestiona en base a su
entendimiento del bautismo el sentido de la confirmación tal como
es practicada por nuestra iglesia, poniendo en tela de juicio la
exclusión de los niños de la Santa Cena mientras no hayan sido
confirmados (Bautismo, art. 14, comentario; Eucaristía, art. 19,
comentario). En esta punto el documento nos desafía a una
fundamentación mas profunda de nuestro entendimiento y a una
reflexión sobre posibles cambios en nuestra práctica. En nuestra
tradición el bautismo siempre ha sido entendido como don de Dios
por lo cual no se lo podía negar a los niños. En el bautismo Dios
acepta a los niños como a sus hijos dándoles su espíritu. Será
necesario investigar sí esta relación ha sido mantenida
inequívocamente a través de todo el documento.
A modo de ejemplo: En Bautismo, art. 1 no se menciona la entrega
del Espíritu Santo, pero si la incorporación a Cristo, el Señor
crucificado y resucitado. En Bautismo, art. 4 se podría deducir de
la primera oración que los niños quedan excluidos del bautismo. En
Bautismo, art. 5 la relación entre la entrega del Espíritu Santo y
el bautismo no pareciera estar descripta como una unidad firme e
inseparable.
SANTA CENA.
Sobre la parte referente a la Eucaristía la comisión ha llegado a
las siguientes conclusiones:
1.- Expresamos nuestra satisfacción por el enriquecimiento que
significa para nuestra iglesia la consideración de todos los
aspectos tratados en esta parta del documento máxime su amplia
fundamentación bíblica. En esta sentido merecen una especial
mención los art. 22 y siguientes que hablan de la Santa Cena como
convite del Reino, así mismo el redescubrimiento de la "epiclesis"
-invocación del Espíritu Santo- en relación con la celebración, lo
cual le quita la posibilidad de ser interpretada como, un rito
mágico (Eucaristía art. 14, comentario). También es digno de
mención el énfasis puesto en el aspecto trinitario de la Santa
Cena que permite incluir también a la creación en la alabanza
(Eucaristía, art. 4 y art. 14).
2.- Manifestamos, por otra parte, que el estudio de esta parte del
documento nos ha resultado difícil por el hecho de sumarse en él
gran cantidad de entendimientos acerca de la Eucaristía
provenientes de otras tantas tradiciones eclesiásticas alrededor
del mundo entero. Esta diversidad sin duda enriquecen el
entendimiento de la Santa Cena, pero también diluyen su
significado esencial.
3.- En cuanto a la reflexión sobre la celebración concreta de la
Santa Cena en las congregaciones de nuestra iglesia instamos a
tomar en cuenta la recomendación expuesta en el art. 28 y por ende
el bosquejo de estructura litúrgica ofrecido en el art. 27.
4.- También nos parece necesario destacar que echamos de menos una
consideración más profunda del significado de la Santa Cena como
perdón del pecado. Dos veces se habla del perdón del pecado
(Eucaristía, art. 9 y art. 21). En la presentación de los
elementos de la liturgia de la Santa Cena (Eucaristía, art. 27) se
mencionan el acto de arrepentimiento y la proclamación del perdón,
pero faltan el "Agnus Dei" -Oh cordero de Dios... - y las palabras
de administración personal -el cuerpo/la sangre de Cristo dado/a
por ti para perdón de tus pecados -. En la tradición común de la
Reforma se pone énfasis especial en la administración personal del
perdón del pecado. Nos parece que debería incluirse un artículo
especial que tome en cuenta la importancia de este aspecto.
5.- Sin lugar a dudas la celebración de la Santa Cena es un acto
central en el culto. Parece que los cristianos de la antigüedad
siempre incluían en sus cultos la celebración de la Santa Cena.
Sin embargo calificar la Eucaristía como el acto central del culto
significa restar importancia a la proclamación de la palabra de
Dios por otros medios que no sean los sacramentales.
6.- Esta parte del documento usa el término "sacrificio"
(Eucaristía, art. 4 -comparar Ministerio, art. 17) y lo defina
como "sacrificio de alabanza". Unos afirmamos que de esta manera
el documento retoma el lenguaje de nuestra tradición (Lutero), que
ve en los himnos y las oraciones el sacrificio de los fieles
(Romanos 12: 1-2). Otros proponemos eliminar el término
"sacrificio" para excluir cualquier posibilidad de hablar de una
repetición del sacrificio de Cristo en la Santa Cena.
7.- Pensamos poder responder afirmativamente respecto de la
pregunta formulada por esta parte del documento en el comentario
al art. 13 si pueden o no coexistir las dos posiciones que
insisten por un lado en la presencia real de Cristo en los
elementos de la Eucaristía -pan y vino- y por otro lado en la
presencia real de Cristo en todo el acto de la comunión.
8.- Consideramos que el énfasis que ponen ciertas iglesias en la
perduración de la presencia de Cristo en los elementos consagrados
de eucaristía, art. 32) no debería obligar a otras iglesias a
asumir prácticas hasta el momento desconocidas o rechazadas. Se
sobreentiende que en cualquier caso se dará un uso respetuoso a
los elementos sobrantes.
MINISTERIO.
Sobre la parte referente al ministerio la comisión ha llegado a
las siguientes conclusiones:
1.- Manifestamos nuestra conformidad con el punto de partida de
esta parte del documento que ubica al ministerio en la vocación de
todo el pueblo de Dios según la correspondiente fundamentación
bíblica. Estamos de acuerdo en que el ministerio puede ser
desempeñado de diversas formas de acuerdo al contexto histórico,
incluso bajo la forma del triple ministerio ordenado del obispo,
del presbítero y del diácono. No dudamos que esta forma del
ministerio tripartito puede servir de expresión de la unidad que
buscamos o un medio para llegar a ella. Pero es necesario destacar
que es apenas una forma posible en concordancia con el art. 19 de
esta parte del documento. En general creemos que la búsqueda de la
unidad en cuestiones referidas al ministerio deberían estar
constantemente supeditadas a la vivencia de las comunidades de su
compromiso con el Evangelio. En este sentido no podemos coincidir
con la línea expresada en esta parte del documento que finalmente
solo desarrolla las posibilidades del ministerio tripartito.
2.- Consideramos problemáticas las afirmaciones sobre la sucesión
episcopal. Estamos de acuerdo que la sucesión apostólica se da a
través de la proclamación de la palabra y la celebración de los
sacramentos (Ministerio, art. 34). Vemos "la necesidad de afirmar
también que la continuidad de la tradición apostólica está dada en
el Nuevo Testamento y que a partir de esta afirmación la
continuidad en la transmisión regular del ministerio ordenado como
guardián de la tradición apostólica pierde su imprescindibilidad.
En este sentido unos no vemos ninguna posibilidad de hablar de una
sucesión episcopal, si bien se desarrolla en esta parte del
documento hasta el artículo final, otros pensamos que la
proposición del documento abre una perspectiva de acercamiento
entre las iglesias, siempre que se entiende que es el ministerio
del pastor el que ejerce funciones de la "episcope" -supervisión-.
3.- Consideramos necesario estudiar más profundamente al eventual
carácter sacerdotal del ministerio ordenado según el Nuevo
Testamento (Ministerio, art. 17) e igualmente el significado del
término "sacerdotal" que aparece varias veces en esta parte del
documento.
4.- Con respecto a lo expresado en el art. 18 de esta parte del
documento sobre la función de descubrir que ministerios pueden ser
ejercidos por un varón y que ministerios pueden ser ejercidos por
una mujer, nos inclinamos a pensar que la iglesia en todo caso
debería descubrir cuando un ministerio puede ser ejercido por uno
u otro. Con relación al sexo de los ministros también queda como
una pregunta abierta en el art. 50 de esta parte del documento, si
el sexo también puede llegar a ser un "handicap" -impedimento para
el ejercicio del ministerio.
5.- Tenemos dudas acerca del significado de la formulación: "Esta
ordenación, puede implicar diferentes intenciones en relación con
las tareas específicas de los obispos, los presbíteros y los
diáconos...." (Ministerio, art. 39), porque parece suponer
diferentes ordenaciones. Entendemos que hay una sola ordenación,
pues hay un solo ministerio para el cual se ordena . Este
ministerio puede encerrar diferentes aspectos y servicios y por lo
tanto exigir diferentes actos de instalación para cargos
concretos. Por otra parte la ordenación de los diáconos es para
nuestra iglesia una novedad, pero digna de ser estudiada.
6.- En relación con los art. 9 y 10 de esta parte del documento
preferimos una fundamentación del ministerio ordenado y de su
apostolicidad que contemple con mayor equidad todas las vertientes
neotestamentarias, también las paulinas.
7.- En relación con el art. 12 de esta parte del documento la
oración que reza "Su presencia recuerda a la comunidad la
iniciativa divina y la dependencia de la iglesia en relación con
Jesucristo que es la fuente de su misión y el fundamento de su
unidad", proponemos se enmiende de la siguiente manera: "En su
función de mensajeros del Evangelio su presencia recuerda..."
8.- En relación al art. 13 de esta parte del documento la oración
que reza: "La función específica del ministerio ordenado es la de
reunir y construir el Cuerpo dé Cristo, por la proclamación y la
enseñanza de la Palabra de Dios..." proponemos que se enmiende de
la siguiente manera: "la función específica, pero no exclusiva del
ministerio ordenado es la de reunir...."
9.- Con respecto al art. 53 de esta parte del documento en el que
se proponen líneas de trabajo para las iglesias en vistas a la
unidad y el acercamiento notamos que el esfuerzo requerido a la
tradición de nuestra iglesia implica aceptación y cambios en la
forma de desempeñar el ministerio. Por el contrario no sucede lo
mismo con las iglesias que conservan la sucesión episcopal cuya
tarea consiste apenas en una aceptación limitada de los
ministerios de las otras iglesias.
A partir de esta observación solicitamos una mayor consideración
del ordenamiento ministerial en las iglesias de la Reforma en toda
la parte del documento referida al ministerio.

Buenos Aires, 3 de Octubre de 1984.

Karl Schwittay Dieter Thews
Jürgen Denker Atilio Hunzicker
Federico E. Schäfer Rubén Yennerich