Hacia la Comunión Eclesiástica entre la IELU y la IERP
Documento 111
Lugar/Ort:Folleto
Fecha/Datum:1984
Resumen/Skopus: Aus einer Veröffentlichung der Iglesia Luterana Unida.17-5-84


17/5/84
Hacia la Comunión Eclesiástica entre la IELU y la IERP
La Concordia de Leuenberg
Ricardo Pietrantonio

Introducción
El Consejo Directivo de la IELU y la Junta Directiva de la IERP
nombraron cada una de ellas un grupo de personas que formaron una
Comisión Conjunta Bilateral, con el destino de estudiar los
documentos confesionales en vista de una futura comunión
eclesiástica. Luego de revisar los fundamentos de fe de ambas
iglesias se utilizó un documento que recogía el trabajo de
organismos internacionales llamado Concordia de Leuenberg que
reúne a las tradiciones de la pre-reforma, reformadas, luteranas,
y moravas. Este documento que ya ha sido signado por la IERP y la
Iglesia Valdense en el Río de la Plata, servirá, según la Comisión
Conjunta Bilateral, como plataforma idónea para el acercamiento
entre las iglesias que proceden de la Reforma del Siglo XVI hasta
la práctica de una comunión eclesial total. Al firmar la Concordia
de Leuenberg la IELU se obliga a: continuar con el diálogo
teológico en todos los aspectos en que la propia Concordia de
Leuenberg no ha acordado, aceptar inmediatamente el reconocimiento
de púlpito y altar, y buscar constantemente una mejor práctica de
la comunión eclesial. Como la IELU deberá estudiar el documento
conjunto y la Concordia de Leuenberg a fin de poder firmarla,
explicaremos en las líneas que siguen de qué se trata.
Antecedentes Históricos
Es un documento que ha reunido en comunión a las iglesias europeas
de la Reforma y que desea abrir un camino para otros acuerdos en
otros lugares del mundo, y en este sentido es una ayuda para la
búsqueda de la unidad total de la Iglesia de Jesucristo.
La Federación Luterana Mundial (FLM), la Alianza Mundial de las
Iglesias Reformadas (AMIR), y el Consejo Mundial de Iglesias por
medio de su departamento de Fe y Constitución (CMI-FC), urgieron y
alentaron a las iglesias de tradición reformadas, luteranas, de la
unión, valdense y moravas a que estudiaran "el común entendimiento
del evangelio" para una comunión eclesial. (cf. CL 1).
Estas conversaciones hay que trazarlas más atrás en el tiempo. En
el siglo XVI hubo intentos de comunión: en Marburg (1529) y en
Wittenberg (1536) algunos sectores de la Reforma dialogaron sobre
el común entendimiento del evangelio y de los sacramentos.
El resultado fue que tanto Martín Bucero como los germanos del
norte, a pesar de que no habían aceptado en todos sus puntos la
doctrina de la Santa Cena como la entendía Lutero sino en parte,
fueran admitidos a la plena comunión. En 1541 cuando la gran
controversia "luterano-zwingliana" no podía llegar a feliz
término, Calvino que deseaba un entendimiento decía "ambos
partidos fallaron en no escucharse mutuamente a fin de seguir la
verdad sin pasión... y Dios al fin reunirá finalmente en un lugar
a todos". Luego, las diferencias se profundizaron y no se habló
más. En el siglo pasado sin embargo, en Prusia comenzó, quizás por
decisión política, la unión de luteranos y reformados en lo que
hoy se conoce como las "iglesias de la unión" -de la que la IERP
es hija- pero el reconocimiento mutuo en el sentido teológico más
profundo no había todavía llegado.
Luego de la Segunda Guerra Mundial comienzan unas conversaciones
bilaterales informales con el auspicio del Consejo Mundial de
Iglesias - Fe y Constitución (1952).
Se trataba de encuentros de individuos de ambas tradiciones sin
apoyo oficial pero que redactan un comienzo de comprensión mutua.
Hasta que se llega a elaborar la Concordia de Leuenberg se pueden
reconocer tres etapas. En el período que va de 1955 - a 1960 se
hallan teólogos que actuaron por sí mismos en su propia capacidad
personal, aunque con el auspicio del CMI y algunas iglesias
regionales, quienes elaboraron algunos acuerdos hasta llegar a las
Tesis de Arnoldshain (1957) sobre la Santa Cena, y algunos otros
sobre el Bautismo. Estos esfuerzos no tenían prosecución.
El segundo tramo corre entre 1963 a 1967 cuando se reanudaron los
impulsos; de 83 iglesias europeas invitadas respondieron
afirmativamente 21, las que llegaron a los acuerdos de Schauenberg
(1967) sobre tres asuntos, la Palabra de Dios, la Disciplina
Eclesial y la Confesión de Fe, auspiciados por FLM/AMIR y el
CMI/FC. Finalmente el tercer período va de 1968 a 1974, los que se
conocen como los "años de Leuenberg", cuyo principal objetivo de
conversación fue la forma de llegar a la comunión eclesial.
Luego de varios trabajos se reunió una Asamblea entre el 19 - al
24 de septiembre de 1971 que elaboró un borrador entre las
iglesias de la Reforma y la Pre-reforma de Europa y donde se
nombró un "Comité de Continuación" para organizar la Asamblea
Preparatoria de 1973, la que llegó a una formulación el 16 de
marzo. El texto se había revisado varias veces con las sugerencias
de cambios propuestos por las iglesias.
El documento se depositó en el CMI y se enviaron copias a la FLM y
a la AMIR. Las iglesias fueron invitadas a firmar la Concordia
hasta el 30 de septiembre de 1974 enviando su conformidad al CMI.
Hasta esa fecha firmaron la Concordia 56 de las 80 iglesias
luteranas y reformadas, pre-reformadas y moravas de Europa. Hay
que hacer notar, sin embargo, que el resto que en aquel momento no
firmó, tampoco refutó el documento. Desde el 1 de octubre de 1974
las iglesias signatarias se comprometieron a respetar el acuerdo,
y a continuar las conversaciones doctrinales, que llena la
completa comunión de púlpito y altar, o sea, bautismo, eucaristía
y ministerio.
Aspectos teológico-doctrinales
La Concordia de Leuenberg difiere de las confesiones eclesiales
históricas en que no es sólo una declaración de lo que es central
a la fe cristiana para una única iglesia sino también un
testimonio de confianza mutua entre las hasta ahora iglesias
separadas. En aquellos años la FLM con el auspicio de otros
organismos prosiguió realizando consultas sobre el "luteranismo
después de Leuenberg", pero entre nosotros en el Río de la Plata
no hemos recibido invitaciones para participar a fin de que
conociéramos los trabajos, tomando en cuenta que nuestra situación
rioplatense se adecuaba perfectamente a lo que contemplaba la
Concordia de Leuenberg. No es una nueva confesión de fe sino un
acuerdo sobre asuntos centrales desde el punto de vista de la
Reforma. Precisamente una crítica que se ha hecho en su momento es
justamente que se analizó desde esa perspectiva, una crítica que
tiene sólo parte de verdad. Con este acuerdo no se anulan las
anteriores confesiones (CL 37) sino se respetan las tradiciones y
confesiones anteriores (CL 30) pero son colocadas en perspectiva
histórica, como documentos que hay que ver en su propio contexto,
es decir, son verdaderas expresiones de la fe, lo que no quiere
decir que sean las únicas y las finales.
De acuerdo con mi particular punto de vista, los que más han
concedido son los reformados, y por ello, creo que habrá que
agradecer a los hermanos reformados por su apertura, como también
expresar que los luteranos deberían corresponder con igual
amplitud. Ejemplifico con la doctrina de la predestinación (CL
24-26), la Santa Cena (CL 18-19). Y por otro lado, el acuerdo no
esconde las diferencias que se hallan en las tradiciones acordadas
(CL 28) que llevarán a futuras discusiones de las doctrinas
tradicionales a la luz de los asuntos actuales e históricos (CL
39). La Concordia de Leuenberg y por extensión las iglesias
signatarias han sabido separar la paja del trigo: lo fundamental
de lo históricamente condicionado (así dice por ejemplo el párrafo
de la CL 22 "en vistas a la relatividad histórica de formas de
pensar tradicionales"), sin negar el corazón de los asuntos
("destacar nuevamente la validez de aquello que guió a la
tradición reformada en su especial interés por la preservación
intacta de la divinidad y humanidad de Jesús y a la tradición
luterana en su especial interés por su plena unicidad personal"),
en una nueva perspectiva histórica.
Será necesario destacar tres aspectos que se hallan presentes en
la Concordia de Leuenberg: 1) trabajó con el criterio siguiente
con respecto a la comunión eclesial: un poco a la manera de la CA
art. 7 se declara como suficiente para la unidad de la Iglesia, la
similar comprensión del evangelio y la correcta administración de
los sacramentos, siguiendo, por un lado, los elementos comunes de
los reformadores (CL 4), y por el otro, señalando las diferencias
en estilos y prácticas (CL 3); 2) estuvo embretada en un tipo de
unidad, a saber, una comunión limitada, la unidad está dada en
Cristo (CL Convocados a Evangelizar 73) y donde se cumpla lo
expresado en el art. 7 de la CA hay de hecho unidad factual, lo
que no implica unidad organizativa, sino una comunión de mentes en
el entendimiento esencial del Evangelio. En este sentido es una
verdadera concordia (un corazón común). 3) no se entiende como el
fin del camino, sino como el comienzo de un proceso de gradual
integración eclesial (CL 29, hasta donde llegan la coincidencia y
la aspiración) para el servicio y testimonio (CL 36) como para la
continuación de la labor teológica (CL 37-38).
Algunos han criticado la Concordia de Leuenberg desde posiciones
muy distantes entre sí pero paradójicamente en el mismo sentido:
el hecho de trabajar tanto con el aspecto doctrinal -desde grupos
que entienden lo ecuménico sólo como acción- como también el que
se haya firmado con tan poco acuerdo doctrinaldes de las huestes
luteranas más aislacionistas. No obstante ésta debe ser una de las
pocas concordancias efectivas que se hayan hecho luego de siglos
de separaciones y desencuentros. El camino recién comienza pero es
auspicioso.
Conclusión
Ahora le toca a las congregaciones y a los pastores de la IELU
estudiar lo elaborado para sumarse a la marcha ecuménica hacia la
unidad de la iglesia. Nosotros creemos haber dado cumplimiento a
lo expresado en "Convocados para Evangelizar" en el área de
Ecumenismo, (cf. párrafos 73-77). Para la IELU, según el
documento, "es prioritario fomentar y profundizar las relaciones
con las comunidades luteranas en el continente, y muy
especialmente, con las de nuestro país", (párrafo 111). Creemos
que un camino muy adecuado para "intensificar la relación... con
las distintas comunidades de tradición luterana para lograr la
unidad a través del diálogo y de pautas concretas de colaboración"
(parr. 112) se halla en la Concordia de Leuenberg.

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Carta:

Buenos Aires, 25 de Mayo de l984

A las Honorables
Junta Directiva de la IERP
Consejo Directivo de la IELU

Queridos hermanos:
La Comisión Conjunta Bilateral nos ha hecho el honor de presentar
a la Junta Directiva de la IERP y el Consejo Directivo de la IELU
el "Acuerdo de la Comisión Conjunta Bilateral" al que hemos
llegado como resultado do nuestro trabajo.
En vista de ello ponemos a disposición de Uds. el documento
adjunto para su consideración y declaramos en receso a la Comisión
Conjunta Bilateral hasta tanto recibamos nuevas instrucciones de
trabajo.

Los saludamos con nuestra mayor estima en el Señor Jesucristo,


Por la Comisión Conjunta Bilateral.


Carlos Schwittay Ricardo Pietrantonio
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ACUERDO DE LA COMISION CONJUNTA BILATERAL
I. La Junta Directiva de la IERP y el Consejo Directivo de la IELU
nombraron cada una de ellas un grupo de personas para formar una
Comisión Conjunta Bilateral que tendría el fin de estudiar sus
documentos confesionales para ver la posibilidad de un
acercamiento para una comunión eclesiástica. Luego de la
constitución de esta Comisión Bilateral y de los diálogos y
estudios realizados damos a publicidad para conocimiento de ambas
iglesias los acuerdos alcanzados para facilitar las decisiones
pertinentes de ambos cuerpos eclesiásticos.
2. Hemos estudiado y revisado los fundamentos de fe de ambas
iglesias, a saber, el Catecismo Menor de Martín Lutero y la
Confesión de Augsburgo, comunes a ambas iglesias, y los documentos
del Libro de Concordia -especialmente enumerados en los Estatutos
de la IELU e implícitamente mencionados en los de la IERP- como
también las explicaciones reformadas del Catecismo de Heidelberg -
implícitamente mencionadas en los Estatutos de la IERP y
explícitamente en su Régimen Eclesiástico.
3. Todo lo expuesto nos ha impulsado a creer que la manera de
superar las incomprensiones y diferencias del pasado está en el
diálogo que toma en cuenta con seriedad las particularidades de
cada una de las iglesias involucradas, o sea, la IERP con su
especial inclinación a aceptar también a los hermanos de confesión
reformada y la IELU con su especial inclinación a aceptar los de
la confesión luterana.
4. Un paso más en nuestra reflexión fue utilizar el trabajo
realizado por los hermanos en Europa que ya recorrieron este
camino por enfrentar las mismas dificultades y compartir los
mismos anhelos. Así estudiamos la llamada Concordia de Leuenberg
que reunió a las tradiciones de la prerreforma, reformadas y
luteranas en un diálogo muy fructífero que nos ha hecho ver que
las dificultades básicas del pasado, sobre todo en el aspecto
teológico, pueden ser satisfactoriamente superadas.
5. Este documento que ya ha sido firmado y aceptado por la IERP -y
la Iglesia Valdense- indica que entre estas tradiciones puede
haber una comunión eclesial real que se expresa en distintas
formas en la Concordia de Leuenberg, y que las anteriores
diferencias que aún subyacen en nuestras iglesias no representan
una dificultad insalvable ya que la misma llegó a un acuerdo en
los aspectos fundamentales.
6. La Comisión concuerda que la Concordia de Leuenberg es una
plataforma idónea para el acercamiento entre la IELU y la IERP
hasta que la práctica actual alcance la comunión eclesial total.
Al aceptar este documento las iglesias signatarias se obligan a:
A) continuar con el diálogo teológico en todos los aspectos en
que la propia Concordia de Leuenberg no ha acordado;
B) aceptar inmediatamente el reconocimiento mutuo de púlpito y
altar;
C) buscar constantemente una mejor práctica de la comunión
eclesial.
7. Por otro lado, nuestro humilde trabajo puede ser útil a los
hermanos europeos que continúan reflexionando, ya que nuestros
aportes procederán de un contexto distinto.
8. La Comisión Conjunta Bilateral recomienda:
A) a la IERP que continúe con los esfuerzos de acercamiento
también en los diálogos teológicos futuros;
B) a la IELU que estudie la aceptación de la Concordia de
Leuenberg para incentivar la comunión eclesial y el diálogo
teológico.
9. Esta Comisión Conjunta Bilateral cree haber cumplido con el
cometido para el que fue convocada, y está dispuesta a colaborar
en el futuro de acuerdo con las decisiones de ambas iglesias.
10. Agradecemos a Dios en Cristo por su asistencia en las
decisiones y a ambas iglesias por habernos encargado la tarea.

COMISION CONJUNTA BILATERAL

IERP
Federico H. Schäfer
Carlos Schwittay
David Emilio Weiss

IELU
David Jaime Calvo
Carlos Lisandro Orlov
Ricardo Pietrantonio
Juan Ricardo Stumme

Buenos Aires, 17 de Mayo de 1984

Por la Comisión Conjunta Bilateral
Carlos Schwittay
Ricardo Pietrantonio


(De una publicación de la IELU 17-5-1984)